Automovilismo

La victoria de Alonso en Daytona, una quimera

Fernando Alonso sube a su vehículo en Daytona. /Gerardo Mora (Efe)
Fernando Alonso sube a su vehículo en Daytona. / Gerardo Mora (Efe)

Las características de la carrera y de los coches competidores hacen bastante improbable (pero no imposible) el triunfo del United Autosports, equipo en el que compite el asturiano

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

Dice Fernando Alonso cada vez que va a comenzar un campeonato, una carrera o unos simples entrenamientos que su objetivo como deportista siempre es ganar. El afán competitivo del asturiano es innegable, y lo ha demostrado en multitud de ocasiones. Hasta fue objeto de broma para un anuncio de Mercedes en 2007, cuando los alemanes motorizaban a una McLaren que era firme candidata al título y no un objeto de broma en el paddock de la Fórmula 1.

Por eso no le gustará los datos y presentimientos que hay. Después del ROAR 24, el fin de semana de calentamiento previo a las 24 horas de Daytona, Fernando Alonso y el United Autosports no han estado en los primeros puestos salvo de manera circunstancial. No es culpa de ellos, o de una falta de competitividad que puede ser lo que le lastra en la Fórmula 1, sino simplemente que compite en la segunda división de la categoría.

Una de las características que hacen únicos los campeonatos de resistencia tipo el IMSA o el WEC es la presencia simultánea de prototipos y de coches GTs. A su vez, los primeros se dividen en dos: DPi y LMP2 (IMSA), y LMP1 y LMP2 (WEC). La diferencia no es baladí, si bien en el campeonato de Estados Unidos los cambios son más sutiles que en el campeonato mundial con reglamento FIA. Sea como fuere, tanto en uno como en otro, los LMP2 (que son iguales en ambos campeonatos) son la segunda categoría de las carreras.

Las siglas DPi ya dicen mucho de unos prototipos pensados para esta carrera como eje: Daytona Prototype International. Aunque comparten base, los LMP2 son unos prototipos fabricados de base y sin posibilidad de evolucionar por los equipos. Es aquí donde radica la principal diferencia: los chasis de los DPi y los LMP2 son creados por los cuatro motoristas homologados por la FIA (Oreca, Ligier, Dallara y Riley), pero mientras los primeros tienen motores diferentes (Mazda, Cadillac, Acura y Nissan), los segundos comparten motores Gibson comunes para todos. Dicho en corto, y con muchos matices: los DPi son LMP2 potenciados.

En el ROAR ya se vio que los DPi parten con una superioridad de inicio clara. Los seis primeros de la clasificación del domingo, realizada sólo en 15 minutos y únicamente para establecer las posiciones de boxes, dejaron en cabeza a un Felipe Nasr a bordo de un Cadillac que salió por la puerta de atrás de la Fórmula 1. Casi dos segundos más lento fue Fernando Alonso que, si bien cuenta con poca experiencia en este tipo de bólidos, no se había visto tan retrasado con respecto a Nasr en los tiempos en los que compartieron pista en el Gran Circo.

Jackie Chan: el precedente al que agarrarse

Decía Alonso antes de viajar a Florida que su primer objetivo era ganar las 24 horas de Daytona, pero por rendimiento puro lo tiene más que difícil. Sin embargo, ni mucho menos es imposible que un LMP2 conquiste una carrera de 24 horas. El mejor ejemplo está en la disputa de la mítica carrera de Le Mans de 2017. El equipo del actor Jackie Chan estuvo a punto de hacerse con la victoria absoluta, que finalmente fue para Porsche como despedida del WEC. Ese mismo equipo está enrolado en Daytona, y contará con el español Dani Juncadella entre sus pilotos, en un intento del catalán de demostrar que la resistencia puede ser uno de sus destinos si finalmente consigue un contrato de continuidad, bien en el IMSA, bien en el WEC.

El ejemplo del equipo chino es el mejor al que se puede agarrar Alonso. Daytona no es Le Mans, (hay más DPi competitivos que LMP1, por citar una diferencia), pero tanto el asturiano, como Phil Hanson y Lando Norris han demostrado que el United Autosports estará pugnando por colarse en posiciones más altas que la decimosegunda o decimotercera que es en las que le sitúan las previsiones.

El propio Alonso ya empezaba a darse cuenta de lo que se iba a encontrar por delante en el fin de semana del 27 y 28 de enero. «Hay que hacer pequeños cambios. Necesitamos encontrar más ritmo y esperamos ser más competitivos cuando volvamos para la carrera», admitía, algo serio, después de su primer fin de semana en el circuito norteamericano. Sin embargo, más allá del propio ‘handicap’ con el que parte para la carrera, Alonso ha superado con solvencia otro de los asuntos que aún no conocía: el tráfico. Nunca antes había corrido con tantos y tan distintos coches junto a él. «Con el tráfico tenía un poco de miedo, pero sin problema. Siempre hay riesgos cuando se adelantaban los coches que están luchando entre sí, pero es algo normal a lo que todos nos enfrentamos, no solo los novatos», advirtió.

 

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