El ideólogo y el relaciones públicas

El ideólogo y el relaciones públicas

Pedro Munitis y Gonzalo Colsa, que exportaron al exterior del vestuario su amistad fraguada en La Albericia, son socios en un negocio de fisioterapia

RAFA TORRE POOSantander

Son inseparables y la cabeza visible del nuevo cuerpo técnico del Racing. El uno, siempre pegado al otro. O viceversa. Pero su amistad no es de toda la vida. Cuando Pedro Munitis ya era una estrella en el Racing, Gonzalo Colsa, desde el filial, trataba de meter la cabeza en el primer equipo. El del barrio Pesquero, comprometido con su trabajo hasta la extunuación, fue un referente para el ramaliego, que desde un primer momento le vio como un espejo en el que reflejarse. Una vez le preguntaron a Vicente del Bosque que quién era el mejor profesional que había entrenado. Casi sin pensarlo, respondió -para sorpresa de muchos- que "Pedro Munitis". Cuando las cosas se le han torcido -algo que se ha repetido a lo largo de su carrera deportiva-, Munitis siempre ha aplicado la misma solución: con trabajo, trabajo y más trabajo. Solo así se entiende la respuesta del ahora seleccionador nacional, ya que Pedro apenas dispuso de oportunidades cuando el 'marqués' le tuvo al mando en el Real Madrid.

Esa filosofía del esfuerzo, del culto al cuerpo, de fidelidad a una profesión que entiende como algo más que unos colores y un escudo cosido al pecho -que no pegado con velcro-, es la que transmite a su nuevo vestuario, sumido en un mar de dudas tras la destitución de su capitán, Paco Fernández. Pero Munitis y Colsa van a tener mucho más trabajo que el psicológico. El cambio en el timón de la nave -aún no comprendido por una parte del racinguismo- no puede sustentarse únicamente en una arenga continua, en una agitación dialéctica inspirada en episodios fílmicos del tipo 'Braveheart'. Es necesario un giro de 180 grados en el modelo futbolístico -tal y como se vio en el primer partido ante Osasuna- de una plantilla diseñada con las apreturas casi asfixiantes de una entidad sumida en la bancarrota permanente.

Ese es el gran reto de una de las parejas más famosas del racinguismo. Aunque Munitis coqueteó con Zigic -les llamaban el dúo 'sacapuntos'-, el álter ego del que será el próximo entrenador del Racing es su inseparable Colsa. Se marcharon juntos del club de sus amores, y juntos regresan. Ahora más formados y, sobre todo, con más poso y perspectiva. La que les da el haberse quitado la piel de futbolista profesional que tanto les aprisionaba. Javier Menéndez Llamazares, columnista de El Diario Montañés, les definió a la perfección. "El ideólogo y el relaciones públicas", escribió. Y lo clavó. Porque ese es precisamente el rol que desempeñarán a partir de ahora. "Es un trozo de pan. Un poco duro, pero un buenazo", decía Gonzalo de Pedro. "Me ha aportado tantas cosas. La exigencia conmigo mismo, no desfallecer... ¡Hasta me ha enseñado a comer!", recalcaba.

En su nueva etapa, el ramaliego intenta canalizar el ímpetu del santanderino, le hace de filtro y, como cuando eran futbolista, trata de abrir su mente. Serán algo así como el poli 'bueno' y el poli 'malo'. Aunque sus futbolistas no deberán relajarse. Ambos se sostienen sobre una fuerte personalidad y determinación. Además, han alcanzado un grado de simbiosis muy alto, incluso en los negocios. Juntos regentan un negocio de fisioterapia donde su nombre ejemplifica una unión inquebrantable. 'Colmun', como se llama su clínica, desembarca de nuevo en el Racing.

Esta tarde, a las 18.15 horas ante Barcelona B, tienen una nueva oportunidad de demostrar que tienen el mismo tino con las botas que con la pizarra.