Esta vez, no hay pacto de Llanes que valga

Abelardo, de espaldas, sigue atentamente el entrenamiento de ayer en Mareo (Gijón)/
Abelardo, de espaldas, sigue atentamente el entrenamiento de ayer en Mareo (Gijón)

El Racing se mide ante un Sporting con un entrenador de la casa y con el mismo cuerpo técnico que tenía Manolo Preciado en sus años de El Molinón

MARCOS MENOCALSantander

«Esti equipo ye enteru de guajes, ho», advierte un aficionado a su llegada a Mareo a un grupo de curiosos que sigue el entrenamiento del Sporting de Gijón. En el campo, el 'Pitu' Abelardo, el entrenador, vocifera sin cesar. «¡Más intensidad, más, mucha más!». El gijonés es el encargado de dirigir a un equipo de 25 jugadores de los cuales 18 han pasado por el filial rojiblanco, 13 de ellos han sido formados íntegramente en sus categorías inferiores y otros cinco llegaron a Gijón con edad juvenil (al menos), procedentes de clubes como el Barcelona o el Real Madrid y terminaron su doctorado futbolístico en el Sporting. Con una plantilla imberbe e inmadura, el club asturiano lucha por el ascenso directo a Primera División. Un milagro. Sorpresa futbolística.

«Nos jugamos mucho. Ahora no hay más que apoyar y punto», se escuchaba en la grada. Unos y otros repetían lo mismo. «Hicimos lo más difícil». Será por afición. Nadie olvida que este equipo reconoció una deuda de 30,5 millones de euros el pasado 30 de junio de 2014 y que lleva arrastrando 'pufos' con Hacienda desde 2012 por valor de otros cinco aproximadamente. Precisamente esa última losa propició que el pasado verano, la Federación Española de Fútbol le impidiera fichar. Castigado a tirar de cantera. Fue entonces cuando de la penitencia hizo su virtud; Álex Menéndez, Sergio, Álex Barrera, Nacho Cases, Álex Serrano, Carlos Castro, Julio, Jony o Pablo Pablo Pérez pasaron de ser los 'guajes' (los chavales) a los titulares. Ascendieron de soldados rasos a sargentos y de estar en la reserva a combatir en primera línea.

Algunos dieron el salto sin experiencia en la categoría, otros con la justa obtenida a cuentagotas la temporada anterior, y ninguno de ellos defraudó. Todos se unieron a Luis Hernández, Guerrero, Lora, Santi Jara o Rachid, jugadores que llegaron en edad escolar a Mareo para convertirse en futbolistas. La Liga empezó y la sorpresa creció. Barcelona, Real Madrid y Sporting de Gijón (18 de enero de 2015), junto al Barakaldo de Segunda B, fueron los últimos en perder la imbatibilidad en el fútbol español. De récord. Con este equipo 'hecho en casa', Abelardo está a día de hoy a dos puntos del ascenso directo a Primera, tan solo ha perdido dos partidos en toda la temporada (1-2, Betis. 3-0, Valladolid) y lidera con tan solo 26 goles encajados el apartado de equipo menos goleado. Sublime.

El secreto está en la esencia. «En los años ochenta el Sporting era igual. Todo chavales de aquí», murmuran los habituales de Mareo que no pierden ripio de lo que se hace en el césped. Trato personalizado y ambiente familiar. Abelardo, en eso es un maestro; tomó el equipo el año pasado a falta de cinco partidos para el final de Liga, ganó dos y empató tres. Lo clasificó para el play off de ascenso y no pudo con Las Palmas. No se lamentó. Su fuerte personalidad no le hizo temblar: el que es bueno juega.

Solo así se explica que la cantera de Mareo sea un pozo del que el gijonés extrae talentos. Abelardo es el culpable de que jugadores como Jorge Meré, debutara cuando aún era tan solo cadete con el filial sportinguista, y que con 17 años sumase cinco partidos consecutivos con el primer equipo y sea ya internacional español sub 21 (con 18 años). Abelardo lo mima; es central como lo fue él y lo sigue de cerca. Lo mismo que hace con Jony, el virtuoso futbolista de 23 años que ha jugado 36 partidos este año y que representa el peligro de los rojiblancos. Es fútbol puro, pero se 'distrae' fuera del campo y su tendencia a engordar le merma potencial. El entrenador le endereza, le guía y le motiva. Es el culpable de buena parte de su rendimiento. Consejos de 'padre'.

Al Racing le espera un equipo que conoce, no en vano el año pasado visitó El Molinón en Segunda B (ganó 3 a 5) y seis de los futbolistas -Denis, Álex Menéndez, Rachid, Jony, Pablo Pérez y Jorge Meré- que jugaban en el filial rojiblanco serán sus rivales el sábado. En cuanto al cuerpo técnico, en Gijón tampoco quieren cambios. Aberlardo lidera un grupo más que de sobra conocido puesto que es el mismo que tenía Manolo Preciado en su años de banquillo sportinguista: Iñaki Tejada (segundo entrenador), Gerardo Ruiz (preparador físico) e Isidro (entrenador de porteros). Al 'Pitu' le sirven todos.

«Ojalá le vaya bien al Racing»

El Sporting camina hacia la gloria con lo puesto y en medio de toda una insostenible calma tensa. Los jugadores cobran con un retraso de tres meses -para evitar cualquier denuncia- y a los empleados se les paga cuando se puede y siempre dando prioridad a los más desfavorecidos. Medidas sociales en medio de la austeridad. «Da igual todo, ahora solo podemos animar», insiste el más que sobrado aficionado rojiblanco que ve pasar la mañana desde su atalaya en Mareo. «Ojalá le vaya bien al Racing, pero este partido no podemos perderlo. Queremos que se salve pero el sábado ganamos nosotros». Nadie tiene una palabra fea. A los racinguistas se les aprecia, pero ahora son enemigos.

A falta de dos entrenamientos, el equipo que se enfrente el sábado al Racing será el mismo que ganó al Lugo (el pasado domingo) con la única duda de saber quién sustituye al ausente Sergio. Ayer Abelardo probó con Rachid, un futbolista que aterrizó por Gijón a prueba sin que nadie le conociera y que al entrenador rojiblanco le basto con un día para decirle a la secretaría que lo fichase. Así se hacen las cosas en el Sporting. A lo bueno nadie le mira el DNI.