El Racing se tambalea

Sylla lucha contra un defensa./
Sylla lucha contra un defensa.

Cae, víctima de sus errores y pierde en El Molinón otra oportunidad de oro de acercarse a la permanencia

SERGIO HERREROSantander

El Racing se tambalea. El tiempo además corre en su contra. Cada vez quedan menos partidos para acabar la liga (ahora cuatro) y el equipo de Munitis no consigue dar un puñetazo sobre la mesa en forma de triunfo que haga pensar en que es posible la salvación. Ayer, además de encajar una dolorosa derrota, los resultados de sus rivales directos fueron dañinos. El equipo verdiblanco continúa en descenso y encima el Osasuna le ha arañado un punto. En Gijón, el Racing vivió una larga travesía. Eterna. Una vuelta al mundo por todos los estados de ánimo posibles. Los viajes son para disfrutarles y el Racing acabó sufriendo en éste. Luchó hasta la extenuación, pero el Sporting no aspira a meterse entre los mejores del fútbol español por casualidad. Al final, la falta de gasolina y los pinchazos en forma de errores dejaron a los verdiblancos en la cuneta a mitad de camino hacia el éxito. Y eso que, durante mucho tiempo, y con argumentos de peso, soñaron con llevarse al menos un punto como souvenir.

Sobre el césped, finalmente, las probaturas de la semana se cumplieron y Pedro Munitis colocó a Samuel por delante de la defensa. En el trivote. El habitual defensa central volvía al once titular después de mucho tiempo en un segundo plano. El resto del once elegido fue el esperado, repitiendo el esquema y nombres de la victoria frente al Tenerife, salvo la baja obligada y sensible de Fede San Emeterio.

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La contienda comenzó con muchos nervios en la defensa racinguista. El ambiente, el escenario, el rival, la vida en juego... Muchas emociones y mucha responsabilidad para un Racing que lleva varios años viviendo sobre el alambre funambulista.

Pero los nervios son cosa mental. De la cabeza. Y precisamente con la testa el conjunto cántabro mató a todos los fantasmas en un segundo. Juanpe, desde el segundo palo y a la salida de un córner botado por Iñaki, alojó la pelota en la escuadra del primero. Por fin, los verdiblancos aprovechaban una jugada a balón parado. Una rémora durante toda la temporada.

Las claves
1. Otra vez, los errores El fallo de Mario y un saque de banda mal defendido condenaron al Racing en los dos primeros tantos del Sporting.
2. El físico fue fallando Aunque el Racing intentó correr menos que en otros encuentros, el partido se le hizo demasiado largo en el segundo tiempo.
3. Un gran rival El Sporting demostró, en algunas fases del partido, por qué aspira a ascender a Primera División.

Por delante en el marcador, el Racing ganó control en el juego y al Sporting le entraron los apuros. Apremiado también por una afición que toca con los dedos el regreso a Primera División. El equipo perdió la categoría hace ya unos años, pero el ambiente de fútbol que se vive en El Molinón no tiene nada que envidiar al de la élite. Los cerca de 1.500 aficionados racinguistas también pusieron de su parte para que fuese así.

Si en casa del pobre la alegría dura poco, en la del Racing aún menos. Pobre y desgraciado. Cuando mejor estaba jugando el conjunto verdiblanco, los cántabros se metieron el agua en casa. Mario despejó mal con el puño un balón caído desde el cielo de Gijón y Guerrero logró el empate de cabeza. Apenas cinco minutos después de ponerse por delante.

A pesar del mazazo, el Racing supo volver a ponerse de pie. Con el valor y la garra de siempre. El planteamiento de Munitis trató de evitar el correr más de la cuenta ante un rival con una intensidad altísima. Sabía que noventa minutos son demasiado largos en El Molinón.

La tensión y la importancia de lo que había en juego se hizo palpable en cada balón divido. Ytambién en los banquillos, donde Pedro Munitis fue expulsado después de que el colegiado gallego Eiriz Mata mostrase una tarjeta amarilla muy rigurosa a Quique González. Las protestas del técnico del Barrio Pesquero al cuarto le llevaron al túnel de vestuarios.

El Racing tuvo problemas en el centro del campo y los entrenadores verdiblancos optaron por cambiar de posición a Andreu y Samuel. El cántabro salía a la presión, dejando un gran hueco entre el medio y la defensa que ningún compañero se encargó de tapar. De ahí, el remiendo.

El exracinguista Bernardo se propuso hacer daño al que fuera su equipo. Su primer intento no vio puerta. Tras una serie de despejes fallidos de la defensa cántabra a la salida de un córner, el hispano colombiano disparó fuera. En la segunda mitad no iba a perdonar.

El Sporting no dio el nivel esperado en este primer periodo, pero sus triangulaciones llevaron mucho peligro para el conjunto visitante, que veía como cada rápida combinación desarbolaba todo el entramado defensivo. Grandes huecos por donde hacer daño a la hora de llevar a cabo las coberturas y permutas.

3 Sporting de Gijón

1 Racing de Santander

sporting
Alineación: Cuéllar, Lora, Luis Hernández, Bernardo, Álex Menéndez, Rachid, Nacho Cases, Hugo Fraile (Santi Jara, m. 82), Isma López (Pablo Pérez, m. 57), Guerrero y Jony (Carmona, m. 74)
Racing
Alineación: Mario, Borja San Emeterio, Orfila, Juanpe, Iñaki, David Concha, Samuel, Andreu (Miguelez, m. 69), Álvaro (Iván Moreno, m. 74), Quique y Sylla (Rubén Durán, m. 82)
goles
0-1, m. 11: Juanpe; 1-1, m. 16: Guerrero; 2-1, m.62: Bernardo; 3-1, m.67: Guerrero.
árbitro
Eiriz Mata. Expulsó con roja directa al segundo entrenador del Racing y mostró tarjetas amarillas a Rachid (m.22), Quique (m.27), Isma López (m.39), Lora (m.40), Nacho Cases (m.64), e Iñaki (m. 81)
incidencias
23.070 espectadores, entre ellos alrededor de 1.500 seguidores del Racing.

Aun así, la igualdad fue la máxima en los 45 minutos iniciales y ninguno de los dos equipos dispuso de ocasiones claras para haberse puesto por delante en el marcador. Con el empate y una sensación más que aceptable frente a uno de los mejores equipos de la categoría, el Racing se fue al vestuario con la esperanza de sacar un resultado positivo.

Tras la reanudación, el Sporting salió dispuesto a tomar el control del partido. Al Racing no le incomodó esta circunstancia, viendo que, a la contra, iba a tener sus opciones. Los asturianos avisaron con un disparo de Hugo Fraile que se marchó a la derecha de la meta de Mario. Y los cántabros respondieron con una gran jugad. Álvaro dejó de tacón para Quique en el centro del campo, el vallisoletano lanzó la contra y habilitó con un buen pase entre dos defensas a Concha. El control del canterano fue defectuoso y Cuéllar se hizo con la pelota.

Andreu tuvo más protagonismo como eje y de sus botas partió otra buena ocasión cántabra. El catalán mandó un magnífico pase interior a Sylla, pero el senegalés no recibió la pelota en buenas condiciones. Su disparo, flojo, fue demasiado fácil para el guardameta.

El Sporting tenía más posesión y, aunque sin ocasiones de relevancia, también daba algo más de sensación de peligro. Aunque el Racing trató de golpear continuamente en cada descuido rojiblanco. Como en otro contraataque en el que Quique González abrió para Álvaro en la izquierda. En posición muy clara, el disparo del utrerano se marchó demasiado cruzado.

Sin gasolina

Las piernas de los verdiblancos fueron achacando el cansancio y, con ello, la esperanza del Racing se fue apagando. Del siguiente mazazo ya no se iban a reponer. Minuto 64. Otro error. Un saque de banda colgado al área por Luis Hernández desde la izquierda se paseó sobre el área y Bernardo, esta vez sí, anotó de cabeza, pese a la estirada de Mario.

Poco después, la sentencia. Guerrero, en el primer palo, aprovechó un centro lateral de Álex Menéndez para introducir la pelota en la meta cántabra. 3-1. El resto del partido, a un Racing agotado, le tocó nadar a contracorriente. Con más valentía que fe en lograr la remontada.

El Sporting tenía el partido controlado y el resto de ocasiones fueron de factura verdiblanca. Miguélez, que entró en sustitución de Andreu, dio una dosis de calidad al equipo. Un magistral pase suyo lo recibió Iván Moreno, pero el disparo de éste lo despejó Cuéllar.

El extremeño volvió a encontrarse con el guardameta local. Su tiro lo repelió el arquero que, unos segundos después, respondió de manera intachable al remate de Miguélez tras el rechace. Fue el estertor de un Racing ya agonizante.

La derrota y el empate de Osasuna dejan al cuadro cántabro a dos puntos de la permanencia.

Las 1.500 gargantas cántabras despidieron a los jugadores, cabizbajos, con un sonoro «Sí se puede». No pierden la fe ni en los momentos más difíciles:«Ahora más que nunca, Racing Santander». Y el público sportinguista brindó un cariñoso aplauso a un equipo amigo en apuros. Es el legado de Manolo Preciado. Allá dónde esté, habrá visto con orgullo la actitud de los dos bravos clubes que convivieron en su corazón futbolístico. Y, si pudiese, se pasaría por el vestuario de los Campos de Sport para dar una palmada y levantar el ánimo a los jugadores racinguistas:«Mañana saldrá el Sol». O quizá, el jueves, ante el Betis.