Una copa vigorizante

Peña disputa un balón a Elustondo./
Peña disputa un balón a Elustondo.

El Racing sale reforzado de su choque ante el Athletic, pese a la derrota ante el equipo vasco

SERGIO HERREROSantander

Hace 17 años que los leones ya no están en La Magdalena. Y habían pasado seis desde la última visita del Athletic a los Campos de Sport de El Sardinero. Los felinos encontraron un lugar más digno en el que habitar, en las faldas de la Sierra de Peña Cabarga. El Racing dejó de verse las caras con sus vecinos del este después de despeñarse desde la cumbre del fútbol patrio a consecuencia de los desmanes de algunos. Aún sigue lamiendo sus heridas. El león de melena rojiblanca, visto en plano contrapicado, desde el pozo, asusta más que cuando las fuerzas estaban igualadas, aunque, en un momento en el que no hay nada que perder, el terror se convierte en valentía. Porque el Racing no es ni un modesto de Segunda B ni la vaca Tula. El Racing es fundador, es Nando Yosu, es el producto de 103 años de historia, es Tchité acallando a la Catedral, son más de 13.000 accionistas y es la Gradona. Todo queda. Todo vuelve.

1 Racing

2 Athletic

Racing
Raúl Domínguez, Córcoles, Samuel, Mikel Santamaría, Gándara (Israel Puerto, min. 61), Javi Cobo (Josemi, min. 75), Alberto, Peña, Héber, Coulibaly (Somavilla, min. 65) y Aquino.
Athletic
Iraizoz, Bóveda (Yeray, min. 71), Saborit, Laporte, Etxeita, Vesga, Elustondo (Iturraspe, min. 74), Eraso, Susaeta (Muniain, min. 62), Aduriz y Raúl García.
goles
0-1, min. 11: Raúl García. 1-1, min. 24: Javi Cobo. 1-2, min. 27: Raúl García.
árbitro
Munuera Montero (Comité Andaluz). Amonestó a los locales Alberto y Álvaro Peña.
incidencias
Campos de Sport de El Sardinero. Noche fresca y césped en buen estado. Se guardó un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en el accidente de avión del Chapecoense brasileño.

El equipo cántabro cayó derrotado en su reencuentro copero contra el Athletic, en un partido igualado que sólo un futbolista de enormes dimensiones como Raúl García pudo desnivelar. El 1-2, la buena imagen y la actitud dejan la puerta abierta a la esperanza de hacer algo grande en San Mamés. Seguir soñando. El trago de una Copa vigorizante.

La afición amenazó en latín: El cántabro indómito, no enseñado a llevar nuestro yugo. Eso es lo que intentó el equipo de Ángel Viadero. No someterse ni a la diferencia de categoría ni a las lesiones y el cansancio. En la fría noche santanderina, el Racing, el Athletic y un balón. En intimidad. Como antaño. El duelo del norte.

El irreverente Dani Aquino lanzó una falta desde el medio campo para intentar sorprender a un adelantado Iraizoz. El Racing pisó campo contrario y quiso volver a ser grande, pero el Athletic, que no vino de paseo a Santander, pronto cortó la sublevación. Valverde dejó el ataque a Raúl García y Aduriz y su sola presencia maldita sanción para el próximo partido de Liga hizo temblar a la defensa verdiblanca. Elustondo conectó una fuerte volea que Raúl Domínguez repelió con una gran mano. La zaga tiró mal el fuera de juego y el rechace lo enchufó Raúl García.

Era el minuto 11 y el conjunto cántabro ya tenía la cara en el barro. Un varapalo duro, pero insuficiente para domar a unos futbolistas y una afición que quisieron ser irreductibles. Y eso que Aduriz estuvo cerca de hacer el segundo tras mandar al palo un balón controlado previamente con la mano. El Racing se reincorporó, se sacudió y golpeó. Un taconazo de Dani Aquino en la banda derecha habilitó a Coulibaly dentro del área. El centro del senegalés salió rechazado a la frontal. Javi Cobo, con temple de veterano, la ajustó al poste. El Racing, ni estaba muerto ni se iba a arrodillar. Ante nada. Ante nadie.

El problema fue que Aduriz y Raúl García no son los atacantes de Segunda División B con los que están acostumbrados a lidiar los zagueros racinguistas. El navarro, ayer, marcó la diferencia. Entró como un trailer por la A-8, pilló a Córcoles dormido en un área de descanso y remató de cabeza un centro medido de Susaeta desde la derecha. Un auténtico obús.

La nueva desventaja tampoco provocó la rendición del Racing, que trató de hacerse con el balón, dominó por momentos y rondó el área vizcaína, aunque sin ocasiones reseñables. Y en defensa, se centró y mantuvo a raya las contras del Athletic. Una dinámica que traspasó el tiempo de descanso. Hubo periodos en los que el Racing fue, incluso, mejor que su rival. Sin embargo, el cielo siempre podía caer sobre las cabezas cántabras, si la calidad rojiblanca volvía a hacer acto de presencia. Hay que vivir el presente. Tempus fugit. Y los de Viadero, mientras tanto, mientras temían por un zarpazo de los leones, se gustaron y disfrutaron, contagiando las buenas sensaciones a la grada. Dani Aquino quiso ser decisivo, como casi siempre. Primero, botó un córner muy cerrado, que Saborit sacó de la línea de gol. Y después, el murciano aprovechó un buen pase de Álvaro Peña para plantarse en la frontal del área, pero su disparo se marchó demasiado cruzado.

Cambio de sistema

Esta vez, el cambio de sistema del técnico racinguista sí surtió efecto. Un 4-4-1-1, con Alberto y Javi Cobo en el doble pivote y Álvaro Peña actuando como mediapunta. Y así, en los mejores minutos del Racing, el choque recordó a aquellos duelos del Norte, cuando hace no tanto, en Primera División, ambos contendientes, procedentes de tribus vecinas, se enfrentaban en una mayor igualdad de condiciones.

Mikel Santamaría sacó un remate de Aduriz bajo el travesaño, Viadero hizo debutar a Somavilla, Israel Puerto tuvo sus primeros minutos de verdad con la camiseta verdiblanca y alguno en la grada se cuestionaba qué habría pasado si Raúl García no hubiese jugado. El marcador no se movió. El Guijuelo, la Cultural Leonesa, el Toledo... Todos ellos salieron escaldados de su intento de doblegar a los grandes. El Racing no solo resistió, sino que salió reforzado de esta cita copera para lo que realmente importa: el ascenso a Segunda División. El primer paso para recuperar estos duelos del norte que hacen más bonita la vida del fiel aficionado verdiblanco.

Y, por qué no soñar con conquistar San Mamés. El día de la Lotería de Navidad, el 22 de diciembre, todo puede pasar. Un premio gordo. El racinguismo ya se aferra al Espíritu de Hoznayo. La resaca de la derrota será dulce antes de la vuelta a la realidad. El domingo, a las 17.00 horas, llega el Guijuelo a los Campos de Sport de El Sardinero. La dura rutina del racinguismo.

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