Tres toques de atención de Viadero

Beobide trata de robar el balón a un futbolista de Osasuna B./
Beobide trata de robar el balón a un futbolista de Osasuna B.

Héber, Sergio Ruiz y Puerto cedieron su puesto a Óscar, Beobide y Mikel Santamaría

MARCOS MENOCALSantander

Al buen entendedor le sobran las palabras. A Héber Pena, Sergio Ruiz y Santamaría no es necesario que hoy les digan más, con el mensaje que ayer recibieron les habrá quedado bastante claro. Los tres son los segundos de la fila;al menos por el momento. Óscar y Beobide, recién salidos de la enfermería, enviaron al banquillo a los dos primeros. Por contra, en la pelea limpia y competida que tienen los dos centrales, el navarro se llevó ayer el premio. No hay que sentenciar a nadie, pero el fútbol es un estado de ánimo y las decisiones son las que define uno u otro en este deporte.

Aquino marcó por partida doble tras dos meses de sequía

Diez partidos después

Dani Aquino es desde ayer un poco más feliz. Los dos goles que ayer anotó frenan una sequía de nueve partidos sin ver puerta, algo que para alguien que vive del gol y que es el máximo artillero del equipo significa mucho. Abrió la cuenta con uno de penalti. No dudó ni un sólo momento y cuando el árbitro señaló la pena pidió el balón. Lo marcó inapelable. Más tarde, esa mala puntería y fortuna que durante muchos partidos le atacó personalmente se esfumó de golpe ya que el segundo gol de la tarde fue todo un ejercicio de carambola; presionó un balón como tantas veces y uno de los rebotes se estrelló contra su cuerpo. El rechace se fue directamente a la portería.Aquino ha vuelto.

Decidir es un coto privado de los entrenadores y como tal sólo a ellos se les puede pedir explicaciones. Ellos saben en este caso Ángel Viadero porque toman unas decisiones que en ocasiones no logran el refrendo popular de la grada. Ayer el cántabro tuvo de todo. Por un lado, que Sergio Ruiz estaba siendo uno de los más regulares del equipo no era nuevo y, sin embargo, se fue al banco. Del mismo modo, Héber Pena pedía a gritos un descanso para reflexionar sobre su bajón. En otras palabras; lo ocurrido ayer es algo que en el fútbol tienen un nombre: Toque de atención. Esta figura es un arma con el que cuenta el entrenador, de grandes propiedades curativas en algunos casos, pero que también requiere de una utilización justa y muy responsable.

Por ejemplo; en el caso de la suplencia de Pena no hay nada que decir. El gallego maravilló en el inicio de temporada con su rapidez, descaro y verticalidad hasta el punto que se le permitió más de la cuenta el no esforzarse en defensa dado su potencial ofensivo. Ahora bien, su duende se fue apagando y dejó paso a un jugador predecible y sin chispa. Pese a ello su presencia repetida llegó a dar hasta el cante. Después de tardes de auténtico improperio, Viadero decidió darle un descanso merecido y ayer de nuevo volvió a lamerse las heridas en la suplencia; un día fue Santi Jara o Aquino y otro Óscar. Sus sustitutos variaron y él fue purgando. Nadie protestó. Un toque de atención sin debate. Enfadado y con energía renovada, Pena salió ayer y firmó una de sus mejores actuaciones recordando a ese jugador del mes de octubre; le hicieron un penalti y volvió loco a los defensas. Orgullo herido. En cambio, el otro merece una reflexión sesuda. Sentar a Sergio Ruiz cuando lo está haciendo bien y dejar a su compañero, Peña, pese a su rendimiento gris es algo que cuesta encajar. La grada ayer se preguntaba una y otra vez, ¿por qué?

Todo el mundo sabía que Beobide había venido para ser titular, pero el destino le había puesto difíciles las cosas. Dos lesiones sin debutar son siempre un impedimento. Durante ese tiempo, el canterano se había hecho fuerte en el equipo y sus actuaciones habían convencido. No es sencillo tampoco por muy canterano que uno sea jugar y rendir cuando sabes que hay un jugador en la recámara preparado para quitarte el puesto. Es la ley del fútbol, pero no es sencillo. A pesar de todo, Sergio Ruiz creció y se consolidó. Al tiempo, su compañero en el doble pivote, Peña se estancaba.

Duelos y ventajas

La aureola del vasco brilla con mucha fuerza y eso le dota de cierta ventaja. Por eso entre otras cosas se mantuvo en el puesto. Ayer fue titular una vez más, pero tampoco hubiera pasado nada si hubiese sido él el sacrificado y no Sergio. Pero no ocurrió. Lo que representa a veces un jugador precede al momento puntual. En resumidas cuentas, lo de los toques de atención no es más que un arma de doble filo; a Pena y a Beobide les ha llegado el mensaje y les ha ayudado a crecer, pero a Sergio Ruiz habrá que ver cómo le afecta. Con todo se madura. Lo de Santamaría y Puerto no tiene mucho que explicar. Los dos andan en duelo por un puesto . Ninguno se ha ganado nada, ni tampoco lo han dejado escapar.