Derrota sin paliativos

El Lagreo corta la racha de victorias del Racing./Daniel Pedriza
El Lagreo corta la racha de victorias del Racing. / Daniel Pedriza

El Racing cae con justicia en Langreo y rompe su racha tras siete triunfos consecutivos

Sergio Herrero
SERGIO HERREROLangreo

En una de las múltiples modalidades del mítico juego del Quinito, cuando los dados suman ocho, los jugadores deben llevarse el dedo pulgar a la frente y gritar el número. El último en reaccionar, bebe. Según la numerología, el 8 representa el poder, la autoridad. El 7 es considerado un número mágico, pero en el fútbol, mejor 8 que 7, sobre todo si son victorias consecutivas. Y precisamente, ni autoridad ni poder tuvo el Racing en Langreo. Tras una primera parte del choque aceptable, en la que se puso por delante, quemó una traca de espanto. Tiempo de Fallas. Los futbolistas no estuvieron a la altura y el planteamiento derivó en un fallo multiorgánico que acabó por dinamitar el encuentro. Cuando el Langreo sumó 8 en su tirada de dados, el Racing llegó tarde y acabó con una tremenda melopea derivada de la euforia anterior. El octavo triunfo consecutivo no es más que un mito en el imaginario racinguista. Una derrota de mérito. Ode demérito, como lo quieran llamar.

2 Langreo

Adrián Torre, Cristian, Álvaro Cuello, Alain, Jorge (Allyson, min. 44), Zubiri, Dani Ábalo, Héctor Nespral (Aimar, min. 86), David González, Javi Sánchez (Samba, min. 81) y Riki.

1 Racing

Crespo, Nico Hidalgo, Gil, Jordi Figueras, Julen; Sergio Ruiz (Jon Ander, min. 80), Mario Ortiz; Cayarga (Enzo Lombardo, min. 71), Cejudo (Quique Rivero, min. 57), Noguera; Dani Segovia.

Goles
0-1, min. 23:Dani Segovia, de penalti. 1-1, min. 38:David González. 2-1, min. 79:Allyson.
árbitro
Román Román (Comité de Castilla y León). Amonestó al local Cristian.
Incidencias
Estadio Municipal Nuevo Ganzábal. Césped artificial. Tarde soleada y calurosa.
el público
2.847 espectadores en las gradas del estadio asturiano. De ellos, aproximadamente un millar de seguidores racinguistas desplazados con su equipo.
el detalle
Con la derrota en Ganzábal, el Racing pierde la oportunidad de encadenar su octavo triunfo consecutivo. Una marca que nunca ha alcanzado durante sus estancias en Segunda División B.

Dentro de la previsión de Iván Ania de que el Langreo se iba a cerrar atrás y ceder la iniciativa al Racing, el técnico volvió a optar por la opción de Nico Hidalgo en el lateral derecho. Velocidad, llegada desde atrás y profundidad. Al final, esta propuesta se le vino en su contra. Y aprovechando la tesitura, tenía un hueco libre en la línea de trescuartistas para devolver a la titularidad a Álvaro Cejudo junto a los hasta insustituibles Cayarga y Noguera. La otra novedad fue la entrada de Dani Segovia en la delantera, en ausencia de Barral y en detrimento de Jon Ander.

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Pues sí, el Langreo iba a ser conservador en su planteamiento, pero la primera ocasión clara iba a ser para los asturianos. Clarísima. Error de la zaga racinguista. Cambio de juego de derecha a izquierda y Javi Sánchez que se queda solo ante Iván Crespo. El de Viveda hizo la cruz y sumó un nuevo argumento para su beatificación por parte de la parroquia racinguista. Con la mano zurda, taponó el duro remate del atacante. Jugando al mentiroso, el enrachado Langreo iba de farol.

Así que al Racing no le quedó más remedio que apostar fuerte si no quería salir de Ganzábal con una peligrosa borrachera de sidra local, fileteado para cachopo y quemado como el azucar del arroz con leche. Un viejo conocido de la cuenca minera encontró el camino entre la maraña de futbolistas. Un pase atrás de Nico Hidalgo lo deja pasar Noguera y Cayarga, desde el punto de penalti, remata para que Adrián Torre se gane el sueldo.

Como si tuviera el cubilete y los dados en lugar de un balón, Noguera es un auténtico trilero en las cercanías del área. Ahora la ves. Ahora no la ves. Y eso le hizo el madrileño a Álvaro Cuello. Le enseñó la pelota y cuando el zaguero sacó la guadaña y se quiso dar cuenta, el esférico había desaparecido. Penalti. En eso de amagar, el otro maestro es Dani Segovia con su saltito denominación de origen desde los once metros. 0-1. Tú bebes.

Alrededor de una mesa en plena fiesta lúdica siempre suele haber alguno que lleva la voz cantante. Nico Hidalgo y Noguera eran el alma de la fiesta. El andaluz inició la jugada, Cejudo conectó unode sus pases de otro planeta balompédico y Noguera sacó un remate que Adrián Torre sacó abajo con una fantástica parada. Hasta aquí llegó el Racing. Se hizo la oscuridad.

Error y castigo

La tuvo el conjunto verdiblanco y la desperdició. Porque en la siguiente jugada la soñolencia de la zaga racinguista permitió al Langreo empatar. Una cómoda combinación en la frontal la culminó David González con un remate ajustado al palo izquierdo de la meta de Crespo. Esta vez le tocó beber a los de verdiblanco. Mal trago. En el fútbol, como en el quinito, la risa va por barrios y por ratos. Y ojo, que pudo ser peor. Nico Hidalgo permitió la salida desde el encierro de la esquina del Langreo y el remate de Dani Ábalo tras el pase atrás de Álvaro Cuello le salió muy centrado. Lo detuvo un Iván Crespo que se marchó con un mosqueo considerable por la falta de ayuda de sus compañeros.

El Racing se iba calentito al vestuario después del empate. Quizá tocó bronca de Iván Ania. Así que el equipo cántabro salió herido en su orgullo y tuvo una buena opción nada más salir al terreno de juego. Un pase atrás de Sergio Ruiz lo remató como pudo Cejudo, pero Adrián Torre tapó bien el palo para evitar el tanto. Pero hasta ahí, porque el Langreo ya había perdido cualquier tipo de complejo y había descubierto que detrás del potencial ofensivo de Nico Hidalgo en la banda derecha se encontraba un auténtico agujero en la defensa cántabra. Y por ese flanco llegó un duro disparo de Javi Sanchez que puso a prueba a Iván Crespo. Visto el rendimiento verdiblanc, el técnico racinguista retiró a Cejudo por Quique Rivero y modificó el sistema a 4-1-4-1. El caso es que la segunda parte del Racing era ya un auténtico despropósito. Un rato horripilante que estuvo a punto de arreglar el propio jugador cabezonense si no se hubiese encontrado con el maldito larguero.

Ania llamó a Enzo Lombardo justo en el momento en que David González lanzaba un tiro cruzado que atrapaba Iván Crespo. Cayarga fue el futbolista sustituido. Y otra vez por la derecha de la zaga montañesa encontró un agujero para forzar una falta. La acción terminó con un remate de cabeza de Allyson que se marchó cerca del poste. El Langreo volvió a tirar los dados y David González intentó una vaselina que se marchó por encima del travesaño. ¿Adivinan por dónde llegó la acción? Efectivamente, por esa misma zona en la que hacía rato que Noguera no aportaba nada; Nico Hidalgo tenía la espalda como un coladero y Óscar Gil estaba completamente desacertado. Y por el mismo lado por el que iba a conseguir el gol el conjunto asturiano. Ania había llamado a Aitor Buñuel. Tarde. Allyson, con un tiro desde la frontal que tocó en una pierna antes de despistar a Iván Crespo, puso un 2-1 que era más que merecido. Otra vez bebe el Racing, ya a gatas por el césped de Ganzábal hasta que el colegiado dio por terminado el 'kalimotxo'.

El único consuelo para los racinguistas es el colchón de puntos que tiene al frente de la clasificación y que sus perseguidores tampoco hicieron los deberes. El Mirandés empató en Irún y el Logroñés cayó contra el Tudelano. Sólo el Barakaldo logró el triunfo. Así que los cántabros se quedan con ocho puntos de renta sobre el conjunto burgalés. Decía Iván Ania el pasado viernes que ya habían visto las orejas al lobo en el último tramo de 2018 tras ver recortada su distancia. Sin duda, lo de Langreo fue un nuevo toque de atención de cara a lo que debería venir en el futuro. Lo más importante. Donde no habrá lugar para descuidos ni relajaciones.