Otra defensa que hace aguas

Iván Crespo fue el mejor del Racing, pese a que la defensa no estuvo acertada. A la derecha, Regalón y Gonzalo, pareja de centrales. /Javier Cotera
Iván Crespo fue el mejor del Racing, pese a que la defensa no estuvo acertada. A la derecha, Regalón y Gonzalo, pareja de centrales. / Javier Cotera

A Adán y Julen les cogieron la espalda más veces que en toda la temporada y Gonzalo y Regalón perdieron en el juego aéreo con los rivales

MARCOS MENOCAL BARACALDO.

La quinta de cinco. Cinco defensas distintas en otros tantos partidos; todos los que Carlos Pouso lleva como entrenador del Racing. Cuando no ha sido por una cosa ha sido por otra, pero pleno. Lo que en las últimas campañas fue casi como un signo de identidad, en el Racing de este año no termina de asentarse. Ayer en Barakaldo se estrenaron juntos Adán Gurdiel, Gonzalo, Regalón y Julen Castañeda. Sin retales ni parches -desde el respeto-; la zaga que jugó en Barakaldo es la elegida por la secretaría técnica para ser titular desde el verano, con permiso de Adán que llegó en diciembre tras la marcha de Córcoles. Ni Granero reconvertido a central ni Gándara tapando agujeros, los cuatro elegidos formaron una línea de cuatro que, por otra parte, debe ser la que defienda a este Racing en su camino al play off.

El periodo interminable de Gonzalo en la enfermería impidió que se diera antes y a Pouso, que desde que llegó soñaba con ponerla a funcionar, se le hizo larga la espera.Nervios, falta de contundencia y desequilibrio. Los primeros cuarenta y cinco minutos se mostró titubeante. Gonzalo, precisamente, se llevó la tarjeta amarilla en la primera falta que hizo en los últimos dos meses -permítase la expresión ya que cayó lesionado el 21 de enero en Anduva. Con el lastre de la tarjeta, el burgalés tuvo que bajar los caballos y para un futbolista potente como él supuso un problema.

No es que los cuatro transmitieran inseguridad, pero tampoco se mostraron como los 'jefes' del campo, algo que es probable marque la diferencia en estos nueve partidos que restan. Con Regalón y Gonzalo, el juego aéreo debía de estar controlado y entre los nervios y el viento, en la primera parte nadie quedó contento. Por alto llegó el peligro y el Barakaldo que vio por dónde cojeaba su rival se hinchó a colgar balones. Pero ese mal, que no es poco, no fue ni mucho menos el que condenó al equipo. El problema en Baracaldo fue más global; a los centrales les superaron por alto y a los laterales les ganaron las espalda mucho más de lo esperado. Julen Castañeda perdió el sitio en Lasesarre más veces que en toda la temporada. El vitoriano estuvo irreconocible. Pouso se desesperaba en la banda porque veía que el rival llegaba con mucha facilidad.

La poca contundencia y el desconcierto generaron una situación de falta de confianza

Temblor de piernas. Ese es el verdadero enemigo del Racing. Ese veneno que se cuela sin avisar en los jugadores y que inutiliza a más de uno. El dibujo de los verdiblancos estaba hecho para jugar a equipo grande. Lo dijo su entrenador y en cambio en Baracaldo se vio a un conjunto temeroso, sin ganas de sacar el balón desde atrás y, por supuesto, sin ser el que llevara la iniciativa. Y el reloj no suele ser un buen aliado cuando falta confianza. En la segunda parte, Iván Crespo detuvo seis lanzamientos entre los tres palos y la sensación de seguridad se desvaneció.

Los laterales, obligados a dar un paso adelante dejaron aún más indefensos a Gonzalo y Regalón y cada vez que el Barakaldo cogía la pelota el peligro rondaba la portería.

La quinta puesta en escena defensiva no tuvo sus frutos y lejos de mejorar empeoró el bagaje de los últimos partidos. Situaciones tan sencillas como una pared en banda, el abece en los colegios, fueron imposibles de defender por Julen y Adán. Totalmente desbordados. Lo mismo que la gran mayoría de centros laterales que los atacantes del Barakaldo remataron sin la oposición necesaria de Gonzalo y Regalón. Agua y más gua. Tarde desacertada en los cimientos del Racing.

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