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Higuera: «El club llegó a esta situación por unos sinvergüenzas que además eran unos inútiles»

Imagen del encuentro entre periodista y directiva./María Gil Lastra
Imagen del encuentro entre periodista y directiva. / María Gil Lastra

El presidente verdiblanco apela a la profesionalización de la gestión, en un proceso que ya ha comenzado pero que al mismo tiempo subordina, entre otros factores, al ascenso

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

La convocatoria matinal del Racing tenía también algo de llamada a filas. Tras un encuentro informal con los medios, el presidente, Manolo Higuera, fue quien puso voz a las líneas fundamentales de actuación que el club quería transmitir, tras delegar de nuevo Alfredo Pérez y Pedro Ortiz, como es norma, en una figura que ejerce como su consejero delegado en el club.

«El club llegó a esta situación porque unos sinvergüenzas, además de sinvergüenzas eran unos inútiles y gestionaron el club con pérdidas y déficit de 20 y 25 millones cada año. Eso no puede volver a pasar. La gestión debe ser rigurosa y honesta», decía Higuera para definir el punto de inicio a partir del que se trabaja y tratar de aglutinar de nuevo el espíritu que llevó al desalojo de la directiva ‘okupa’ el 31 de enero de 2014.

Esta apelación a la unidad y radiografía del club no podía evitar la deportiva, en la que el presidente no se escondió: «Ahora mismo el equipo no da para ascender», explicaba antes de acotar que «si recuperamos nuestro nivel potencial para competir con los mejores de la categoría» y, en definitiva, volver al fútbol profesional.Con este objetivo se ha contratado a Carlos Pouso, en quien Higuera ha fiado personalmente su confianza. Pero reclama algo más: que se cierren filas. «Una vez recuperada la dignidad del club y la estabilidad económica y social, queda remar todos en la misma dirección para salir de Segunda B. Queremos lo mejor para el Racing y necesitamos ir todos de la mano en la misma dirección».

En cuanto al encuentro en sí, el club quería transmitir «cercanía, transparencia y que la gente entienda lo que estamos haciendo, además de escuchar a los medios, que en cierta manera son el altavoz de la gente» para «generar feed back entre la gente y el Racing». Una retroalimentación que permita entender que «después de lo que ha pasado elRacing tiene una trayectoria que le ha permitido recuperar la dignidad».

«Somos aficionados como los demás que estamos asumiendo una responsabilidad especial, que queremos lo mejor para el Racing y que necesitamos a toda la gente; ir todos de la mano en una misma dirección».

Todo ello en un momento «jodido» de la temporada que no impide que se esté trabajando en «una pila de ámbitos de mejora; nosotros lo que queremos es mejorar. El club hace tres años estaba destrozado. Recuerdo haber tenido que pagar a un cerrajero para que pagara las cerraduras porque no había ni para eso. Lo que tratamos es de profesionalizar todas las áreas del club, que es nuestro objetivo. Estamos en el camino, no hemos llegado al final ni mucho menos, y no vamos a parar hasta que no lo consigamos. Destacaba además, como ya ha hecho en otras ocasiones, que al Racing le tocó «la lotería» con la llegada de Pitma, porque hasta ahora tener una línea de crédito que permitiera asumir los distintos retos del club era «algo impensable».

«El ascenso es el punto de inflexión que asegura un futuro fantástico para el Racing. Este –el de Pitma– es un proyecto que llegó para quedarse, con todas las consecuencias, pero eso no quiere decir para que el ascenso no sea un objetivo», insistía ayer el presidente antes de añadir que «cuanto más rápido se tengán todos los niveles de optimización de un club de elite, mejor».

En la parcela deportiva Higuera sí que se ciñó al guión clásico para explicar que está «muy contento» por la llegada del nuevo entrenador, coincidir en su diagnóstico de que el equipo«no está bien» y expresar su confianza en que el vasco sea el técnico capaz de revertir la dinámica: «Esta haciendo lo que hay que hacer», comentó sin entrar en pormenores antes de desearle «toda la suerte del mundo, porque su suerte es la del racinguismo».