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Mario Barco rechaza al Racing

Mario Barco, en un partido contra el Elche./LOF
Mario Barco, en un partido contra el Elche. / LOF

El delantero del Cádiz no acepta «una interesante oferta» presentada por el club cántabro

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Mario Barco, agua. El interés del Racing por el delantero del Cádiz no ha tenido el efecto deseado y el futbolista navarro ha rechazado el ofrecimiento de Chuti Molina para sustituir al lesionado de larga duración Jon Ander. Así pues, el director deportivo verdiblanco tendrá que seguir deshojando la margarita para reforzar la vanguardia racinguista. El afán del ariete por no perder el tren de la Segunda División ha sido la principal razón para decir no a «una oferta interesante» que el club cántabro le ha puesto sobre la mesa, tal y como ha confirmado el propio jugador a este periódico.

Barco, de 26 años, es ambicioso y persistente. A pesar de que el santanderino Álvaro Cervera, técnico del Cádiz, prácticamente le ha apartado del equipo y lleva desde el 4 de diciembre sin disputar un partido oficial, ya rechazó propuestas en el mercado invernal para salir del Ramón de Carranza y ahora ha hecho lo propio con el interés racinguista. En su día lo dejó claro en sus redes sociales: «Rendirse sería lo más fácil, pero nunca lo más correcto. De nada serviría el trabajo de ayer. Lo mejor está por vivir». Sin embargo, parece que su apuesta no ha tenido premio y sigue sin jugar con el Cádiz. Los verdiblancos no han sido los únicos que se han acercado al futbolista, que también ha cerrado la puerta a la Ponferradina tras la lesión de Yuri.

El estellés arrancó la temporada como titular en el conjunto gaditano. De hecho, de las ocho primeras jornadas disputó seis, cinco de ellas en el once. Pero la falta de goles le relegó al ostracismo. Se tiró dos meses sin jugar hasta que dispuso de ocho minutos -salió desde el banquillo y se lesionó- en el partido de Copa del Rey frente al Espanyol. Y hasta ahí. Desde entonces, el míster ecuatoguineano no ha vuelto a contar con él y le ha dejado prácticamente una semana tras otra en la grada. 363 minutos en total. La presencia de Lekic, Vallejo o Machis y el hecho de no estar entre las preferencias de Cervera le llevan a estar en esta temporada prácticamente en blanco. Por esta circunstancia, la opción de Barco parecía ideal para un Racing que busca un delantero de garantías en la categoría superior que tenga necesidad de competición.

Barco ya rechazó en enero varias propuestas para abandonar el Ramón de Carranza

Antes de llegar a Cádiz, Mario Barco cuajó una temporada bastante buena en el Lugo, también en Segunda. Disputó 23 encuentros, once de ellos de titular, en los que anotó cinco goles. En el Anxo Carro se fijaron en él después de dos buenas campañas en Segunda B, en las que se vio las caras con el Racing. Primero con el Somozas y después con el Pontevedra. Veinte goles entre los dos cursos. Bilbao Athletic -con el que participó en el ascenso a Segunda División- y Unión Deportiva Logroñés completan su trayectoria en la categoría de bronce.

Sin embargo, pese a esa falta de protagonismo en la que se halla inmerso el futbolista navarro, no quiere bajar un escalón en su carrera y prefiere esperar a que le llegue una propuesta para continuar en el fútbol profesional aunque es consciente del atractivo que tiene el Racing como club. Incluso, no vería con malos ojos vestir la camiseta verdiblanca si el equipo cántabro logra el ascenso a Segunda División este próximo verano.

A las órdenes de Álvaro Cervera, apenas ha disputado 363 minutos en lo que va de temporada

El 'no' de Mario Barco reduce las opciones de Chuti Molina para reforzar la delantera racinguista tras la lesión del máximo goleador del equipo. Se busca un delantero bueno y bonito. Lo de barato no importa mucho a estas alturas de película y menos cuando el club no ha escatimado en esfuerzos económicos en cada mercado de fichajes. El problema es que delanteros con nivel de al menos Segunda División, que estén lijando banquillo y dispuestos a bajar a Segunda B, no hay tantos. Ya sea mediante traspaso o por cesión.

Una vez se ejecute la baja de la licencia de Jon Ander, el Racing podrá fichar -durante los quince días siguientes- a cualquier futbolista que no requiera la expedición de Certificado de transferencia internacional -lo que habitualmente se conoce como tránsfer-. Es decir, que se encuentre disputando alguna competición española. Además, siempre existe la opción de incorporar a un futbolista en paro, mas eso no parece demasiado práctico en un momento en el que el club cántabro necesita un futbolista para ya mismo. Para echarlo al 'prao' en cuanto aterrice en Santander.

Delantera mermada

La inoportuna y desgraciada lesión de Jon Ander ha dejado a Iván Ania con David Barral y Dani Segovia como únicos delanteros disponibles en la actualidad. Y el rendimiento de ambos, ahora mismo, no ofrece las garantías que precisan las altas ambiciones del Racing en esta categoría. El gaditano, salvo en el partido frente al Vitoria, en el que marcó tres goles y mandó un balón al palo, está lejos del nivel que se le presume por su amplísimo currículum en Primera División. Ha anotado un tanto más, de penalti en Calahorra, y el pasado domingo marró una pena máxima -forzada por él mismo-, aunque el portero del Real Unión también tuvo mucho que ver. Además, desde que llegó ya ha pasado por una lesión muscular que le tuvo un tiempo metido en la enfermería.

Por su parte, el madrileño, tras un comienzo aceptable de la competición, ha ido perdiendo fuelle y presencia en el equipo racinguista. Lleva seis goles en Liga -tres de ellos de penalti- y uno en Copa. Pero desde noviembre sólo ha visto puerta una vez: en Langreo y desde los once metros. Ha demostrado tener un buen remate dentro del área, pero también es cierto que la vida no es fácil para los delanteros racinguistas en un equipo que manda pocos balones al nueve. Quizá por eso al que mejor le iba hasta ahora es a Jon Ander por su capacidad para buscarse la vida.

Todo este escenario ha coincidido además con el primer partido de la presente temporada en el que el Racing se ha quedado a cero en los Campos de Sport. El equipo de Iván Ania, con Barral primero y con Dani Segovia como acompañante del gaditano después, fue incapaz de hacerle un gol a un Real Unión que se encerró en El Sardinero. No sólo eso, sino que el conjunto verdiblanco solamente disparó dos veces entre los tres palos: el penalti fallado y un disparo desde la frontal del área de Enzo Lombardo. Un triste bagaje para un equipo que aspira al ascenso. En este penar racinguista por la Segunda División B, ya ha quedado demostrada la importancia de un goleador que marque las diferencias, como en la campaña 2013-14, cuando Mamadou Koné lideró el ascenso del Racing. O el rendimiento de Dani Aquino en su primera temporada como verdiblanco, con 26 tantos, o el de Abdón Prats, con catorce, hasta que lo mandó todo al garete en el momento clave con su autoexpulsión.