Fútbol | Segunda B

El Racing, reo del error arbitral

Sergio fue expulsado por doble amarilla el domingo en Gijón/Javier Cotera
Sergio fue expulsado por doble amarilla el domingo en Gijón / Javier Cotera

Los cántabros salieron perjudicados de Gijón por el árbitro, que les castigó con un penalti inexistente, no pitó otro claro y expulsó a Sergio sin razón

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

Penalti en contra no pitado Primera jugada delicada, primer desacierto

No tuvo su mañana. El colegiado Leo Ollo, del colegio navarro, no estuvo nada afortunado el pasado domingo en El Molinón. Y cuando un árbitro está desacertado se convierte en protagonista. La actuación del trencilla fue errónea por completo y perjudicó tanto al Sporting de Gijón B, que jugaba en casa, como al Racing, a quien le tocó la peor parte.En un hipotético duelo a puntos el conjunto verdiblanco salió peor parado, porque al margen de los numerosos fallos de bulto –faltas leves, fueras de juego, saques de banda...– sus decisiones pudieron condiconar el devenir del partido. Los asturianos se vieron perjudicados nada más empezar el encuentro con un penalti no señalado y los cántabros, posteriormente, con uno señalado que no lo era, otro no sancionado que sí, y una expulsión por doble amarilla a Sergio Ruiz cuyas tarjetas (las dos amarillas) son totalmente discutibles. Javier Teja, excolegiado de Segunda y asistente de Primera durante más de una década, y Felipe González Polidura, informante actual del Comité Territorial de Árbitros, con una dilatada trayectoria ya que fue asistente en Primera y árbitro durante quince años, analizan para El Diario Montañés las decisiones más trascendentales del duelo en El Molinón.

La primera corresponde a un derribo de Julen al delantero del Sporting B en el área verdiblanca. Los dos excolegiados señalan que «se pudo equivocar al no sancionar la pena máxima porque el jugador del Racing le derriba y hay contacto». La jugada se produjo en el primer cuarto de hora de partido. «Yo sí hubiera pitado penalti porque el delantero es zancadilleado», admite Polidura. Algo similar reconoce Teja que explica que «no parece estar lejos de la jugada el árbitro, sigue el balón cerca y sí da la impresión en la televisión de que hay contacto».

En cualquier caso, apenas se habían jugado quince minutos y Leo Ollo ya escuchó las primeras protestas. Con su experiencia no debería haberle influido en nada, como argumentan los analistas:«Es un árbitro con bastantes tablas. Él habrá pitado lo que ha visto, ni más ni menos», concluye Polidura.

Penalti en contra sí pitado Ni es mano dentro del área, ni merece sanción

Jugada decisiva: Julen intercepta el balón con el brazo, sin embargo ni corta una trayectoria peligrosa ni el lateral del Racing hace tan siquiera el ademán de golpear la pelota. El colegiado señala penalti con 0 a 0 en el marcador. «En el campo puede resultar difícil verlo con claridad –explica Teja– porque la jugada se produce muy justa; es encima de la raya de la frontal del área. En la televisión da la sensación de que no es penalti». La primera opinión apunta a que el colegiado Leo Ollo se equivoca perjudicando de manera grave al Racing. Además, según añade Teja, «no se le ve ninguna intención al futbolista de tratar de cortar la trayectoria, de darla con voluntariedad y según la nueva reglamentación no debería ser pitada como mano». Por lo tanto, se producen dos situaciones y en ambas la forma de proceder del árbitro del partido perjudica al conjunto racinguista.La primera señalando una mano que se produce más allá del área:«Sí, es probable que sea fuera del área» y, en segundo lugar, se sanciona una jugada en la que supuestamente no hay infracción alguna al no existir voluntariedad.

Precisamente en esta última apreciación es en la que se basa el actual informador del Comité Territorial de Árbitros, Polidura, para –aún «admitiendo que es muy dificil apreciarlo en directo»– decir que el colegiado se puede equivocar al señalar penalti:«Da el sol y es complicado verlo con seguridad, pero es evidente que existe muy poca distancia del balón a la mano y el jugador del Racing no la puede quitar para que no le dé. El balón sale repelido de un rival y le golpea, pero la postura no implica ninguna voluntariedad, no parece que quiera darla con la mano». El exasistente insiste en que Julen «no quiere cortar el balón, no tiene tiempo de reacción;creo que no es penalti. Lo de que sea fuera o dentro es más difícil de apreciar en directo por el sol y la situación, pero la propia jugada debería haber quedado impune». Polidura insiste en que «es mi opinión, pero entiendo al colegiado, que además tiene experiencia, y puede que no haya podido verlo con claridad».

Penalti a favor no pitado Derribo claro en el área de Julen al filo del descanso

Error claro. La unanimidad arbitral convierte el derribo claro de Julen Castañeda en el área del Sporting de Gijón B en otra de las jugadas que pudieron marcar el devenir del partido. El lateral izquierdo se adentra en el área con la pelota controlada y es derribado por un contrario en una entrada por detrás. «Es una entrada de 'tackle' (denomicanción arbitral de los derribos por detrás) que al haber contacto merece ser sancionada con falta y, por tanto, con penalti», señala Polidura. El actual informador explica que «el colegiado está cerca, como manda el reglamento ahora que obliga a que en este tipo de jugadas se esté pegado si hace falta, pero se entiende que él no aprecia el contacto». Polidura admite que «en televisión es más fácil verlo todo, es obvio, y a mi entender sí parece que lo derriba». Su teoría es refrendada por Teja, quien insiste en que «parece muy claro el derribo del jugador del Racing», aunque reconoce que «hay que ponerse en la piel del colegiado y en ese momento es evidente que puede haber no apreciado con total seguridad ese contacto». A esas alturas de partido, señalar la pena máxima hubiera supuesto la tercera en apenas 40 minutos de juego, algo que no suele ser habitual, pero que no exime de nada. Esa posible presión después de haber sancionado un penalti para cada equipo y la duda de que posiblemente había dejado de señalar uno más, pudo influirle. Sin embargo, según Teja, es una circunstancia que para nada le afectó al navarro:«No, ni mucho menos. Es el colegiado más veterano de la categoría y experiencia y trayectoria tiene toda. Arbitrar en El Molinón y con dos equipos como estos no le influyó nada». Con esta última tesis aprobada, no hay más posiblidades que, de nuevo, sumarle un error a la labor arbitral de la que el Racing salió mal parado. Minutos antes sí que acertó con el señalado a favor y que materializó Quique Rivero: «Sí acierta. El jugador del Racing es derribado sin duda por el defensa del Sporting y está bien señalado el penalti». La acumulación de jugadas decisivas no exime de ser sancionadas. Es raro pitar cuatro o cinco penaltis en un partido, pero si lo son han de ser señalados.

Expulsión de Sergio Ruiz Una expulsión totalmente innecesaria y no sancionable

Resignado.Sin poder ni tan siquiera protestar. Sergio Ruiz no podía entender «cómo en el minuto cuatro de la segunda mitad y con una tarjeta amarilla anterior muy rigurosa me saca otra por un forcejeo». El cántabro dejó a su equipo con uno menos al ser expulsado. Primero fue amonestado en el minuto 36 de partido; según refleja el acta:«Obstruye el camino de un jugador adversario sin ánimo de jugar el balón». «Él intenta hacer una pared y yo me quedo parado. Él choca contra mí, iba a seguir corriendo. Pero es él el que choca conmigo», asegura el centrocampista cántabro, que añade que «sin ninguna voluntariedad». Por su parte, el informador arbitral, Polidura, admite que «es una jugada en la que el colegiado ha tenido que verlo muy claro para poder sacar la tarjeta. No es nada sencillo ni gratuito amonesar así por así», explica. Polidura señala que «ante la duda, la primera opción es no sacar tarjeta, según el reglamento». El propio exárbitro indica que según este criterio se explica que «hay más tarjetas por protestar que por jugadas propiamente». La califica de «rigurosa», mientras que el futbolista tan sólo se refiere a ella en un tono irónico:«Una decisión arbitral más».

El verdadero problema vino después. Sergio Ruiz se fue al descanso amenazado de expulsión y finalmente 'se fue a la calle'. «Es un forcejeo en el centro del campo, sin agarrarnos.Teniendo una amarilla la verdad no lo entiendo», lamentaba el racinguista. En esta ocasión, los excolegiados coinciden con el futbolista. Teja admite que «es un tanto excesiva» y Polidura, por su parte, señala que «podía habérsela ahorrado». Vega añade que «en mi opinión es que teniendo otra amarilla, dejar al equipo con un hombre menos es un castigo excesivo. Lo ha tenido que ver muy claro porque si no hubiera sido mejor no sacarla. En este tipo de jugadas hay que ser muy estricto», explica. Es evidente que la expulsión condicionó el partido ya que el marcador reflejaba un empate a uno y a partir de ahí fue el Sporting B quien tomó las riendas del duelo.

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