Fútbol | Racing

Un reencuentro ansiado e incómodo

Las obras en los aledaños del estadio hicieron más difícil el acceso de los aficionados de ambos equipos./Javier Cotera
Las obras en los aledaños del estadio hicieron más difícil el acceso de los aficionados de ambos equipos. / Javier Cotera

Las obras en el estadio, el cierre de la zona Este y los problemas de aparcamiento dificultaron la presentación del equipo de Ania ante su afición

SERGIO HERREROSANTANDER.

Entre hormigón y vallas. En un escenario de aspecto provisional. Así regresaron los aficionados racinguistas a su templo tras las vacaciones veraniegas. Con la incomodidad provocada por las ingentes obras, pero con ganas de volver a ver a su equipo sobre el terreno de juego en una temporada que debería ser especial sólo por el retorno del Racing al fútbol profesional.

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Ayer en los Campos de Sport prácticamente estaba todo en construcción. Hasta el equipo de Iván Ania, al que el director deportivo, Chuti Molina, anda dándole martillazos durante el verano. Lo único terminado fueron las redes de las porterías. A partir de ahí, quedan trece días de intenso trabajo para el club, en el interior del estadio, y para el Ayuntamiento, en el exterior.

El racinguismo tiró de paciencia. No sólo justo antes del partido, sino también por la mañana. Desde que abrieron las taquillas a eso del mediodía. Esa costumbre que tenemos los seres humanos de dejarlo todo para última hora. Las colas para comprar entradas o para adquirir, renovar o recoger abonos no eran especialmente largas, pero sí lentas, así que más de uno se pasó algo más de hora y media de pie para llegar a alguna de las dos ventanillas abiertas. Tres a partir de las 13.45 horas para tratar de aligerar. Y el trasiego en esa esquina del estadio continuó hasta el comienzo del encuentro.

Dos horas antes del encuentro ya era un acto de heroicidad estacionar el coche

Ya por la tarde, con precauciones, los seguidores, tantos los verdiblancos como los rojiblancos que ejercieron como visitantes, anduvieron con precauciones por los aledaños del estadio. Por el suelo hormigonado y sin baldosas, entre las numerosas vallas que hacían pasillo hacia las puertas. Zona de combate.

Eso, cuando ya habían llegado a los Campos de Sport, porque lo de aparcar en El Sardinero ayer fue una auténtica odisea. El aparcamiento principal ocupado por el último día de las Ferias de Santiago; el otro parking del estadio, cubierto por una carpa y un mercadillo; los coches de turistas y paseantes habituales de un sábado nublado de agosto en la Segunda playa y en Las Llamas; los márgenes de la S-20 copados por los camiones de los feriantes... Vamos, todo un acierto la fecha del partido. Dos horas antes del encuentro ya era un acto de heroicidad estacionar a menos de un kilómetro del escenario del encuentro frente al Athletic.

Y dentro del estadio, pequeñas novedades, la mayoría de ellas inacabadas. Sin duda, la que más llamó la atención fue la ausencia de los banquillos. Retirados los antiguos y a la espera de los nuevos, se ubicaron unos bancos en los fosos para albergar a técnicos y suplentes. Menos mal que no llovió...

Algo de confusión

El cierre de la Tribuna Este generó algo de confusión entre los aficionados. Por fortuna, y pese a que el club aseguró en un principio que La Gradona también estaría inutilizable para el choque de ayer, finalmente la Preferencia Norte se pudo abrir. Pero a tiro de cámara, en esta ocasión, el estadio parecía vacío porque alguna de las atracciones de las ferias inhabilitaba las puertas de la zona Este. Así que los abonados de este área tuvieron que reubicarse entre las Preferencias Oeste y Sur y las Tribunas Norte y Sur. «Y, ¿dónde nos vamos a sentar?», decía un aficionado. «¿Quién nos asigna un asiento?», cuestionaba otro. Al final cada uno se buscó la vida como pudo y se acomodó donde encontró un sitio.

Lo cierto es que el estado de provisionalidad del estadio racinguista deslució bastante el que se fijó como aparente partido de presentación del equipo cántabro. Pero bueno, a la espera de que arranque la Liga de Segunda División, la afición verdiblanca se conformó ya que, como viene de 'guatepeor', vivir en 'guatemala' no es tan horrendo. Ya llegarán días de mayor comodidad -o eso espera-, aunque en lo deportivo la previsión es la de sufrir. Bendito sufrimiento después de todo lo vivido en los últimos cuatro años.