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La cabeza sigue sobre los hombros

La cabeza sigue sobre los hombros
Dani Pedriza

Un gol de penalti de Barral da el triunfo al Racing en Calahorra y aumenta su renta en la tabla

SERGIO HERREROCalahorra

Santander y Calahorra comparten patronos: San Emeterio y San Celedonio. En cierta manera se puede decir que el topónimo de la capital cántabra procede de esta localidad riojana. Aquellos oficiales del ejército romano, que hacia el año 300 fueron decapitados en Calagurris, por confesarse cristianos. La leyenda cuenta que las cabezas, lanzadas al río Ebro en una balsa de piedra, llegaron al Mar Cantábrico, doblaron la península de La Magdalena y, a punto de chocar con un islote, éste se abrió para dejarles paso. Era la extinta Isla de la Horadada. Las testas reposan desde entonces en la Iglesia del Santo Cristo de Santander, tras haber sobrevivido, entre otras cosas, al incendio de 1941 o a la explosión del Machichaco, en 1893. El Racing, ni se quemó ni reventó ni perdió la cabeza esta tarde en Calahorra. El equipo cántabro se llevó los tres puntos de tierras riojanas. Una reliquia. Y eso, en un partido en el que completó una seria primera mitad frente a un rival muy ordenado y una segunda en la que, por no aprovechar las numerosas contras, estuvo a punto de dejarse el triunfo en el tiempo añadido. Para esas ocasiones de apuros, siempre nos quedará Iván Crespo. El santo racinguista.

0 Calahorra

Nacho Zábal, Regino (Javi Barrio, min. 72), Pereira, Cristian Fernández, Echaide, Almagro, Carralero, Parla, Manjón (Obeng, min. 53), Goñi y Morgado (Auzmendi, min. 61).

1 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Julen Castañeda, Olaortua, Figueras, Sergio Ruiz (Quique Rivero, min. 89), Nico Hidalgo (Noguera, min. 83), Mario Ortiz, Barral, Cejudo (Kitoko, min. 69) y Berto Cayarga

goles
0-1, min. 47:David Barral, de penalti.
árbitro
Alberola Fernández (Comité Castellano Manchego). Amonestó a los locales Regino y Pereira y a los visitantes Kitoko y Figueras.
incidencias
Unos 2.000 espectadores en el estadio riojano. De ellos, más de 300 seguidores racinguistas que acompañaron a su equipo.

Lesión de Jon Ander e intoxicación alimentaria mediante, Iván Ania confeccionó un once con varias novedades. Unas obligadas y otras meditadas. Entre las primeras, la de David Barral como delantero centro. El gaditano era la única opción para llevar el número 9 a la espalda, con los otros dos arietes en la enfermería. Por otro lado, le dio la titularidad a Olaortua en el centro de la defensa para ofrecer descanso a Óscar Gil. Y Cejudo reapareció en la mediapunta pese a la recuperación de Alberto Noguera. Sergio Ruiz, que no entrenó el sábado, no perdió su sitio en el doble pivote. Finalmente, el descartado fue Rafa de Vicente.

El Calahorra, que inició el choque con el viento a su favor, decidió replegarse. Y el Racing, como arma ofensiva, eligió la búsqueda de los desmarques de ruptura y la espalda de los laterales por medio de Nico Hidalgo y Cayarga. Precisamente fueron los protagonistas de la primera acción de mérito del equipo cántabro. El andaluz desbordó por la derecha y su centro lo remató de volea el asturiano, con tan mala suerte que el balon golpeó en Barral y se desvió de la portería.

El equipo verdiblanco tuvo que tirar de paciencia hasta rozar el pasivo entre toque y toque de central a central. Era un monólogo sin gracia. Con los jugadores riojanos muy juntitos y con escasa presencia en campo verdiblanco, Nico Hidalgo fue el único que logró encontrar algún hueco, aunque sin premio. Lo positivo era que, de cara a la segunda mitad, la tensión rojilla podía empezar a pasar factura y el viento soplaría esta vez a favor de los cántabros.

Pero La Planilla se puso cuesta abajo con el tiempo añadido. El omnipresente Hidalgo fue el absoluto protagonista. Primero recibió una dura entrada de Pereira. Tacos a la espinilla. El balón parado lo puso en juego Cejudo. Raso, a la espalda de la defensa. E Hidalgo, de nuevo, se anticipó al zaguero y cayó al suelo. El colegiado no dudó y señaló penalti, una decisión muy protestada por los locales. Dio igual. Barral agarró la pelota y, como se abrió la Isla de la Horadada para dejar paso a las cabezas de San Emeterio y San Celedonio, el Racing encontraba una abertura para adelantarse en el marcador. 0-1. Descanso.

Y la renta pudo ampliarse cuando prácticamente acababan de colocarse los futbolistas de ambos equipos en el terreno de juego. Una cesión de Echaide para su portero se la comió Nacho Zábal y la pelota se fue llorando hacia la portería. Los racinguistas ya cantaban el gol, pero el balón finalmente se marchó susurrando al poste izquierdo.

El Calahorra se vio obligado a abrir la maraña y a arriesgar. Con eso y con el aire en contra, crecieron las imprecisiones de la zaga riojana. Fruto de ellas llegaron dos acciones de peligro para los cántabros. En la primera, un tiro desde la frontal de Mario Ortiz que buscaba la escuadra cogió la rosca equivocada y se marchó fuera. Posteriormente, una volea de Barral se fue demasiado alta. Y poco después, un duro disparo de Sergio Ruiz, muy centrado, lo repelió el meta local. El Racing no tenía el control del centro del campo, pero en los robos en campo rival y por las bandas era peligrosísimo, con un Nico Hidalgo desatado, que tenía a su par, Pereira, absolutamente desesperado. Precisamente, para darle más empaque a la medular, Iván Ania decidió retirar a Cejudo y dio entrada a Kitoko. El congoleño se ubicó junto a Mario Ortiz y Sergio Ruiz adelantó ligeramente su posición. La cosa pintaba bien para los verdiblancos, porque el Calahorra tampoco creaba peligro, pero la renta era demasiado corta como para confianzas.

Encerrado

Y superado el minuto 80, el Racing perdió completamente el control del encuentro, metió el trasero en su área y el conjunto riojano comenzó a apretar de verdad. El tecnico verdiblanco puso en el césped a Noguera para tratar de recuperar la posesión, pero el partido ya estaba desnivelado en favor del cuadro rojillo. Al equipo cántabro le quedaban las contras. Sin embargo, en la segunda parte desperdició unas cuantas y muy buenas. La mejor, con un cambio de juego magnífico de Noguera sobre Cayarga. El asturiano, por la derecha, se plantó solo frente a Nacho Zábal, pero eligió mal. En lugar de jugársela, cedió atrás para Sergio Ruiz y la opción quedó en nada. Y sólo el desacierto de Obeng y la mano providencial de Iván Crespo, en tres ocasiones, salvaron los tres puntos. No había tirado el Calahorra en todo el partido. Lo dejó todo par el tiempo añadido. Obeng se quedó solo ante el meta de Viveda. Ya estaba batido el arquero, pero alzó el brazo para tocar lo justo y mandar el tiro a córner. Un saque de esquina en el que Auzmendi conectó un certero cabezazo que de nuevo el guardameta racinguista despejó por encima del larguero. Y todavía tuvo tiempo para despejar de puños el último lanzamiento de córner y permitir el triunfo racinguista.

Una victoria no muy brillante pero sí efectiva. Porque el Racing hizo los deberes y el que le persigue no. El Mirandés, que se adelantó en Tudela, terminó dejándose dos puntos más. Unos puntos que llevan la ventaja racinguista hasta los doce, a falta de 27 por disputarse. En este sentido, la cosa marcha de una forma inmejorable. Una semana menos de campeonato. Y ojalá, una semana menos en esta maldita categoría. En autobús, andando o en balsa de piedra. Surcando el Ebro y dando la vuelta a la Península Ibérica, hay que salir de aquí, aunque no sea jugando bien.