Fútbol | Racing

Siempre al final, pero siempre victorioso

Enzo Lombardo conduce el balón./Daniel Pedriza
Enzo Lombardo conduce el balón. / Daniel Pedriza

La salida al terreno de juego de Enzo Lombardo le dio mucha vida al equipo

Diego Ruiz
DIEGO RUIZSantander

El fútbol con un poco de sol, y sobre todo después de tanta mojadura, es maravilloso. Contagia hasta a los propios jugadores, que se visten de manga corta y hasta corren más sobre el verde césped del campo. El Racing salió ayer enchufado, con aires primaverales ante un Izarra de amarillo chillón que, también, quería llevarse el duelo. Pero los cántabros empezaron pronto a disfrutar del esférico, llegando a la portería con descaro. En seis minutos, de hecho, tuvieron ya dos ocasiones de gol y lograron una tarjeta amarilla para el rival.

En las gradas se vivía la tarde como una más. Tranquilidad en los primeros instantes, cánticos desde La Gradona y ambiente festivo. El sol es lo que tiene. Antes de que el balón comenzara a rodar, la familia del fútbol rindió con un minuto de silencio, su homenaje al futbolista del Marina de Cudeyo, Francisco Cavada, muerto repentinamente cuando disputaba un partido con su club. Y también por el que fuera jugador racinguista Francisco Sampedro, fallecido el pasado enero a los 84 años. Con el Barça ganó, entre otros títulos, una Liga y fue artífice del ascenso racinguista a Primera División a finales de años 50. Incluso llegó ser secretario técnico del club tras su retirada como futbolista.

Sobre el terreno de juego, también pronto comenzó a destacar Alberto Noguera, con unos pases precisos de toque fácil y suave, y el cántabro Sergio Ruiz, que lleva escrito en la cara 'peligro'. Rápido y mortal, como aquella película de Sharon Stone, divertida sin más. Al minuto 13 ya el portero del Izarra, Iricibar, de naranja para hacer juego con el limón del resto del equipo, ya había sudado la camiseta. El nuestro, Crespo, de rosa chicle, apenas había dado un par de carreras.

Crónica Racing-Izarra

Cejudo, que ayer dejó en el banquillo al fijo Lombardo, se afanaba en hacerse dueño del centro del campo, donde el árbitro, dejaba hacer a los navarros que más que chutar al balón golpeaban con sus botas, de rodilla para abajo, a los racinguistas. Muy permisivo con el rival el trencilla vasco. Eso sí, las del conjunto de Ania las veía todas.

A base de esas faltas cometidas por los verdiblancos, el Izarra logró llegar al área de Crespo, sin demasiado peligro. Pero la defensa, hasta entonces segura y contundente, se durmió en el minuto 27 para que el Izarra marcara. Las siestas, aunque con buena climatología son recomendables, con el fútbol no lo son para nada. El tanto de Javier Areso cayó como un jarro de agua fría y no menos la 'tarjetita' amarilla que Jon Ander González Esteban sacó a Endika por una entrada a Hidalgo, y que debió ser de otro color. El público empezaba ya a estar harto del colegiado. Menos mal que segundos después la que se durmió fue la defensa del Izarra y el bueno de Noguera, con exquisitez y elegancia, marcó el tanto del empate para serenar todos los ánimos.

Los quince minutos de descanso le vinieron bien al Racing. Jugó más que el Izarra pero los goles no llegaban e, incluso, los navarros subieron en alguna ocasión con cierto peligro hasta la portería de Crespo. Le dio mucha vida al equipo Lombardo, que hizo diabluras por la banda izquierda. Barral, que tuvo sus minutos, pasó de nuevo desapercibido, dejándole el protagonismo a Jon Ander, que trabaja y trabaja en busca de los goles. Pero ni con un jugador más, por la expulsión de Cisneros, llegaba el tanto de la victoria y el Racing sufría. Tuvo que ser de penalti justo, en el minuto 88, y gracias a la sangre fría y la paradiña de Rivero, cuando el segundo subiera al marcador para la alegría colectiva.

 

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