La suficiencia de un equipo grande

La suficiencia de un equipo grande
Daniel pedriza

El Salvador aprovecha los errores del Senor en la primera parte para sentenciar el partido en la segunda

MARCO GARCÍA VIDARTSantander

El guión se suele repetir en casi todos los deportes de equipo. Cuando viene uno de los grandes de turno, la consigna es hacer un partido perfecto. Subir el nivel al 120%. De lo contrario, las opciones de ‘palmar’ se multiplican. Incluso si el equipo importante juega, como se suele decir, al tran tran. Como si un Madrid o un Barça no están para exhibirse, pero a la mínima que tienen, un par de golitos y asunto resuelto. Al Senor le pasó ayer lo mismo ante uno de los pesos pesados del rugby español, El Salvador. La otra pata de ese duopolio pucelano que tiraniza el deporte oval patrio. Al ‘Chami’ le bastó con aprovechar los errores verdes del primer parcial para irse con ventaja en el marcador. Y en la segunda, exhibir su mayor fondo de armario ante un Senor que llegaba con varias bajas y dudas en lo físico entre muchos hombres importantes. El resultado, un 8-29 que sólo pudieron maquillar los santanderinos en el último minuto del partido. Al grande le bastó con lo mínimo para llevarse el premio gordo.

8 Senor

Gudiño, Altamirano, Domínguez, Guido, Colombo, Soria, Fraser, Schab, García, Poet, Lualdi, Zabalegui, Guerrero, Ducamp y Jackman. También jugaron: González, Leibson, Cuetos, Giribert, Cornejo y Latrónico.

29 Salvador

Serrano, Vega, Alvarado, Reneses, Walker-Fitton, De la Llana, Núñez, González, Ramos, Graaff, Sánchez, Carter, Blanco, Díaz y Rust. También jugaron: Marrón, Wozniak, Alaga, Mamea, Ramos, Sánchez, Kacilala y Smith.

Marcador:
m.3: 0-3 (Graaff), m.17: 3-3 (García); m.19: 3-8 (Rust); m.19: 3-10 (Rust). Descanso. m.50: 3-15 (Sánchez); m.50: 3-17 (Graaff); m.60: 3-22 (Núñez); m.60: 3-24 (Graaff); m.68: 3-29 (Núñez); m.79: 8-29 (González).
Árbitro:
Pedro Montoya (c. vasco).
Incidencias:
Undécima jornada de la División de Honor. Campo de San Román. 500 espectadores.

La noticia en el feudo verde estaba antes del partido. San Román, ese reducto casi eterno de buen tiempo, con el avance de esa ciclogénesis llamado ‘Ana’. Y esa primera borrasca europea con nombre pudo con el santo del sol verde. Por segunda vez en cinco temporadas –algo que cuesta creer en Cantabria– llovía en San Román en un partido de rugby. A los dos minutos de hacer sonar el señor Montoya por primera vez su silbato, el sudafricano Johannes Petrus Graaf, al que llaman ‘Hansie’ en esto del rugby, pasaba un golpe de castigo centrado a palos. Cuando alguno no se había ni siquiera sentado, El Salvador mandaba por 0-3.

Pronto se vio que el ‘10 del ‘Chami’ iba a convertirse en uno de los grandes protagonistas de la mañana. Porque desde su puesto de apertura, ‘Hansie’ hacía, literalmente, lo que le daba la gana. El espigado sudafricano (1,90 metros) movía a los suyos a su antojo y arreaba unas patadas al balón para enviarlas a touche siempre muy cerca de la zona de marca santanderina. En los primeros diez minutos del Senor había pocas noticias, más que sus buenas prestaciones en las touches. Dirigidas magistralmente por ‘Juanpi’ Guido, el Senor cogía las suyas y robaba alguna de las de su rival. La mala noticia llegaba de la melé. La pucelana empujaba con bastantes más vatios y el Senor, si era él el que introducía él el balón, debía sacarlo a toda pastilla.

Daniel Pedriza

Los verdes igualaban la contienda por medio del de siempre. Mariano García, que era una de las dudas para el partido de ayer, pasaba un golpe de castigo para el 3-3. Pero la tierra empezó a abrirse para el Senor justo en ese momento. La patada con la que sacaron los pucelanos de medio campo –otra de Graaf– llegó casi hasta la línea de marca verde. Y Lualdi no pudo controlar un oval que ayer, debido a la lluvia, estaba más resbaladizo que una anguila jabonosa. La touche que lanzaron los pucelanos dio origen a una jugada con varios rucks. Otro sudafricano, Hendri Rust, era el encargado de posar cerca de la portería verde. Él mismo pasó el ensayo. Era el 3-10 en el luminoso. El Salvador mandaba en el partido pero sin grandes alardes. Le bastaba con mostrarse fuerte en defensa y con el buen hacer de Graaf y de Ramos en el puesto de medio melé para controlar a los verdes.

Fue a raíz de ese ensayo en contra cuando los santanderinos despertaron y comenzaron, al menos a internarse en campo chamizo. En el minuto 26, Mariano pidió palos en un golpe de castigo casi en medio campo escorado a la derecha. Pero ‘Ana’ ya empezaba a mostrar su tarjeta de visita y un molesto viento hacía de ese intento una misión imposible. Los santanderinos tuvieron alguna ocasión cerca de la zona de marca contraria. Sobre todo destacó una, cuando tras un pase de Poet a Lautaro Lualdi se le escapó el oval cuando ya le faltaban pocos metros para el ensayo. Con ese mayor dominio de los santanderinos y la lesión de Pablo Meneses por parte de El Salvador –entró por él Mamea– se llegó al descanso. En la grada la sensación era de cierta rabia. Los pucelanos, uno de los grandes de la Liga, estaban tiro apenas de un ensayo.

Daniel pedriza

Sentencia El Salvador

Los pucelanos salieron en la segunda parte con una marcha más. A los cinco minutos Alberto Díaz ya avisaba con una buena carrera por el ala izquierda. Y a los diez, el ‘Chami’ empezaba a cerrar el choque. Tras una melé que introducían los pucelanos en la 22 cántabra, Graaf movió el oval a toda velocidad. El balón llegó al final a Alejandro Sánchez por el ala izquierda, para posar en la zona de marca verde. Graaf transformaba para el 3-17.

El ‘Chami’ estaba ya desatado en ataque y se jugaba en campo del Senor. Tras una touche en el minuto 60, el maul de los pucelanos, pleno de kilos y potencia, entró como un cuchillo en mantequilla en la zona de marca cántabra. Núñez era el que posaba y Graaf, el que transformaba para el 3-24.

El Senor estaba desarbolado. Con la certeza de que el partido ya estaba perdido, apenas acertaba a intentar algún avance con más corazón que cabeza. Pero El Salvador ya tenía otro objetivo entre ceja y ceja. Llevaba tres ensayos y le hacía falta uno para lograr el punto bonus de ataque y sumar los cinco posibles. Dicho y hecho. Otra coz de Graaf que llegó hasta las inmediaciones de la zona de marca verde y touche al canto. Esta vez, para más sonrojo, el maul de los pucelanos se armó solo con un par de jugadores. Otra vez Núñez anotaba para el 3-29. en el minuto 68.

Lo que quedaba eran los llamados en otros deportes ‘minutos de la basura’. Con ‘Ana’ ya presentándose en sociedad en Santander, una cortina de agua y viento caía sobre los jugadores. El Senor sacó arrestos para intentar al menos un ensayo con el que maquillar ese pírrico ‘3’ que tenía en su casillero. A base de fe, lo consiguió David González tras una touche cerca de la línea de marca pucelana. Era el 8-29 con el que el Senor veía cómo se le escapaba la posibilidad de plantar cara a uno de los grandes de la Liga y que demostró en Santander esa condición. Al Senor le tocará esperar a otro día con menos bajas, menos dudas y también, con menos errores.

 

Fotos

Vídeos