Masters 1.000 de Roma

A Nadal no le tose ni Djokovic

Rafa Nadal celebra su victoria ante Novak Djokovic en el Masters 1.000 de Roma. /EFE
Rafa Nadal celebra su victoria ante Novak Djokovic en el Masters 1.000 de Roma. / EFE

El balear pone de manifiesto su superioridad sobre el serbio y este domingo buscará su octava corona en la capital italiana contra Zverev

MANUEL SÁNCHEZ

La bestia negra cada vez lo es menos o, por lo que parece, está dormitando. Aunque las lesiones de Novak Djokovic hayan impedido que Rafa Nadal y el serbio se hayan cruzado más veces en esta segunda juventud del español, la diferencia entre uno y otro en el cara a cara se ha reducido, y el balear ya está a un tiro de igualarlo.

Para inclinar el balance y casi dejarlo en empate (25 victorias por 26 derrotas), el manacorense sufrió e infligió una derrota moral durísima a Novak Djokovic (7-6 y 6-3) en dos horas de partido para alcanzar la final del Masters 1.000 de Roma. Con este triunfo, Nadal marca la huella al balcánico y le deja claro quién es el favorito de cara a Roland Garros, donde el español defenderá título y 'Nole' tratará de reeditar el trofeo que consiguió en 2016 y le valió completar el 'Grand Slam'.

La moral, precisamente, fue la que quizás decantó ese primer set, en el que ambos salieron como antaño, cuando reinaban por encima del resto y eran dueños absolutos del circuito. Golpeaban y encajaban desde atrás, resistían desde el fondo y solo subían cuando era muy claro, conscientes de que cualquier paso en falso podía ser castigado con un 'passing shot' que hiriese el orgullo y abriese hueco en el marcador.

Que este Djokovic no era el mismo que cayó en primera ronda de Barcelona y encadenó tres derrotas seguidas a comienzo de curso fue evidente desde el principio, cuando Nadal tuvo que sobreponerse a un 15-40 en contra. El español salvó la papeleta y vio cómo el balcánico apuntaló su primer servicio en blanco y en un abrir y cerrar de ojos.

La fortaleza al servicio se mantuvo hasta el sexto juego, cuando Nadal aprovechó su segundo bola de rotura e imprimió su sello al partido. 4-2, 5-2 y desconexión, como contra Fabio Fognini. Menos grave esta, porque a la postre no le costaría el set, pero igual de preocupante, ya que recuerda al Nadal que se encasquillaba al cerrar los parciales en 2015 y 2016.

Djokovic puso el 5-5 y metió miedo en el cuerpo para regocijo del público del Foro Itálico, que se afilaba los dientes por otro incipiente duelo de leyenda de los ganadores de 28 'Grand Slams' (16 Nadal y 12 Djokovic). Con seis enfrentamientos a sus espaldas en Roma y balance de tres victorias para cada uno, Nadal tuvo que llevar la primera manga al desempate para ahí sobrepasar al serbio. Un revés a la línea y un servicio y volea errático del de Belgrado decantaron el marcador para el español.

Cogió la ventaja moral y un Djokovic herido, desde que el físico y la cabeza le dejaron de lado, se hundió en sus propios males. Acabó la primera manga visiblemente enfadado y comenzó la segunda entregando el servicio en el tercer juego. Nadal ya no concedió ninguna oportunidad con su saque, pese a moverse en porcentajes que no llegaron al 70%, y convirtió un segundo 'break' para sentenciar el partido y su enfrentamiento número 51 ante el pupilo de Marjan Vajda.

En la final de este domingo, Nadal se enfrentará al alemán Alexander Zverev, que se impuso al croata Marin Cilic (7-6 y 7-5), en busca de su octavo entorchado en el Masters 1.000 de Roma.

 

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