Trofeo Conde de Godó

Nadal amplía el récord e inicia a medio gas el Godó

Rafa Nadal golpea a la bola. /EFE
Rafa Nadal golpea a la bola. / EFE

El balear supera a Carballés con más problemas de los esperados y marca, con 38, un nuevo registro de sets consecutivos ganados en tierra, mejorando lo conseguido por Ilie Nastase en 1973

MANUEL SÁNCHEZBarcelona

Quizás fuera por el cansancio o por la aclimatación a un nuevo torneo -aunque sea uno tan familiar como el barcelonés-, pero el Rafael Nadal que derrotó a Roberto Carballés (6-4 y 6-4) no salió con la inercia del que tan solo hace días se proclamó campeón del torneo de Montecarlo.

La osadía de Carballés se vio por primera vez en la central del Godó, en la pista Rafa Nadal, con la bestia que da nombre al ruedo. Al granadino, número 77 del mundo, no le faltó ni una pizca de valor y, a diferencia de tantos otros, no salió acongojado, no se encogió, sino que sacó la cabeza por encima de la red y le mostró a Nadal por qué se había ganado el derecho a jugar contra él en el mejor escenario de la ciudad condal.

En diez minutos quedó claro lo que quería el granadino. No era romperle a palos, sino jugar en su mismo terreno. Le argumentó los intercambios y le movió, preguntándole a las piernas del balear si el esfuerzo de Montecarlo quería aparecer.

Su valentía le otorgó un 'break' inicial que obligó al de Manacor a remar para recuperar. Tras 24 minutos de juego, Nadal puso el 2-2 en el marcador. Sudaba y sudaba el número uno del mundo, pero Carballés aguantaba de fondo y golpeaba en la red.

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Probablemente desconocido para el gran público, Carballés ha alternado el circuito Challenger y el ATP en los últimos años, con resultados dispares, como la victoria en Quito, partiendo de la previa, o el triunfo en el Challenger de Manerbio (Italia) en agosto del año pasado.

En Barcelona, donde ya saboreó el triunfo en 2015, Carballés sufrió el primer vaivén en el quinto juego, cedió su saque y decayó una décima, lo suficiente para que Nadal se aupara al partido. El 'break' calmó al balear y le sirvió para amarrar el resultado hasta el décimo juego. Ahí, sacando para set, el granadino dispuso de una bola de rotura que hubiera supuesto la primera vez, en los últimos 37 sets en tierra, que alguien le hace cinco juegos en una manga a Nadal. ¿La realidad? Que el balear clavó una derecha paralela, lo salvó y se embolsó el primer set sin grandes celebraciones y con la cabeza baja por un inicio no demasiado brillante.

Tampoco quedaría muy contento con su trabajo en el segundo parcial, pese a coger rápido ventaja por un Carballés tocado, Nadal volvió a entregar su servicio y tuvo que deshacerse de la patata caliente en el séptimo juego, cuando tras varios golpes a uno y otro lado desniveló la balanza y amarró la victoria por un doble 6-4.

Con esta victoria, Nadal clava un récord histórico y suma 38 sets seguidos en tierra, (veinte en Roland Garros, seis en Copa Davis, diez en Montecarlo y dos en Barcelona), por lo que supera ya en cuatro la marca en la era Open que tenía el rumano y exnúmero uno Ilie Nastase, quien sumó 34 de manera consecutiva en 1973.

Guillermo García-López, próximo rival

En octavos de final, el balear chocará con otro español. El rodense Guillermo García-López, quien pasó de ronda tras el abandono del finalista en Montecarlo Kei Nishikori, aseguró su presencia en la tercera fase del Conde de Godó por segunda vez en su carrera. El nipón, que cayó con Nadal en la final del Masters 1.000 de Montecarlo el domingo pasado, se retiró del encuentro ante el manchego tras ceder el primer set por 6-3. De este modo, el balear es ya el único campeón que continúa en el torneo, tras la eliminación de Tommy Robredo y la renuncia, por lesión, de Fernando Verdasco.

El choque de este jueves entre García-López y Nadal será el séptimo de su rivalidad personal, con cinco victorias para el balear y una para el rodense. 'Willy', como se le conoce en el circuito, derrotó al número uno en las semifinales del torneo de Bangkok en 2010, donde a la postre se proclamó campeón, en un partido en el que el de Manacor desaprovechó 24 de 26 bolas de rotura.

La gran sorpresa de la jornada llegó cuando Novak Djokovic fue eliminado del torneo al caer con Martin Klizan, número 144 del mundo (6-2, 1-6 y 6-3), por lo que la misión del serbio de coger minutos en Barcelona queda desactivada y continuará, un año más, sin saber lo que es vencer en la ciudad condal.

 

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