Nadal continúa lanzado en París

Rafa Nadal celebra un punto. /
Rafa Nadal celebra un punto.

El balear, que ganó al argentino Mayer por 6-2, 7-5 y 6-2, sigue sin perder un set en Roland Garros

VICTORIO CALERO

Tres partidos, tres cómodos triunfos. Tres encuentros en París y solo en un set le han hecho cinco juegos. El resto, un paseo. Nueve parciales en los que ninguno de sus tres rivales le ha hecho sombra. Desde luego, como comienzo, lo de Nadal en este Roland Garros no está nada mal. El último en hincar las rodillas en París fue el argentino Leo Mayer. Le puso empeño, también ganas, pero con eso solo no basta con un hombre que ha ganado ocho veces en París. Mayer hizo como los dos rivales previos del número uno: llegó, vio, jugó y hasta el año que viene. 6-2, 7-5 y 6-2 fue la carta de despedida de un Mayer que eso sí, dio la cara. Para Nadal se trataba de ganar y lo consiguió. Otro partido más de los que necesita para llegar a las rondas en las que se jugará de verdad el torneo. Ya está en octavos, donde se medirá al serbio Lajovic.

Hay dos buenos medidores de la confianza de Nadal: uno es la derecha paralela y el otro el revés. Los dos comenzaron a pleno rendimiento. Se diluyeron con el tiempo, pero ambos empezaron como un tiro. Rápidamente Nadal le enseñó los dientes a su oponente y pronto abrió brecha en el marcador. El de Manacor venía de ceder apenas diez juegos en dos partidos, y con un par de breaks se hizo con el primer acto. Un parcial en el que Mayer fue un sparring de lujo. Desde luego, el argentino hizo lo que pudo, más bien poco.

En el segundo, la cosa parecía que no iba a variar. De nuevo otra rotura a favor del número uno le llevó al 4-2 a su favor. Pero sorprendentemente, el argentino se puso con 5-4 a su favor. Restaba para cerrar el set. Y ahí se quedó. Mayer, para el que no le conozca, le da un aire a Kuerten. Físico y también tenístico, con su revés a una mano, con mucha agresividad en su juego desde la línea de fondo. La lástima para él que solo sea eso, un aire, un parecido lejano con uno de los más grandes de la historia. Porque a la hora de la verdad, Mayer tembló y se perdió por el camino.

Cuando se vio 5-4 arriba en el segundo parcial se le hizo de noche. Le cayeron en tromba tres juegos seguidos y winners de todos los colores que sentenciaron la manga. Así aplastó el manacorense la rebelión de Mayer en el segundo set, el único que tuvo algo de historia. Porque una vez comentado el tercero, la cosa fue mucho más sencilla. Y eso que su racha de cuatro juegos seguidos fue cortada por un nuevo break en contra del español. No fue su día al servicio. Pero Mayer ya estaba hundido y aunque dio la talla perdió también el último parcial. Así acabó su participación en este Roland Garros ante un Nadal que continúa lanzado en París.