Roland Garros

Muguruza se lo cree y aplasta a Sharapova

Garbiñe Muguruza celebra la victoria. /Afp
Garbiñe Muguruza celebra la victoria. / Afp

La hispano-venezolana derrota por primera vez a la rusa, alcanza las semifinales y comienza a ver cerca la segunda corona en París

MANUEL SÁNCHEZMadrid

Tras varios partidos de aclimatación, coger sensaciones y ritmo, y no tener despistes, el gran golpe de Garbiñe Muguruza en Roland Garros 2018 llegó este miércoles, cuando se apuntó la mejor victoria del año y derrotó a la dos veces ganadora en París Maria Sharapova (6-2 y 6-1) en un encuentro que se decidió en tan sólo una hora y diez minutos. La historia, la mística y los dos campeonatos ganados en Roland Garros por Sharapova en 2012 y 2014, no le sirvieron de nada a la jugadora de Siberia, que acumulaba tres años sin ir al Bois de Boulogne, debido a su sanción por dopaje y al denegarle la organización una invitación en 2017.

Un torrente, vendaval o, simplemente, las ganas de rehacerse del daño sufrido el año pasado, cuando Muguruza rompió a llorar en rueda de prensa tras perder en octavos de final, aplastó a Sharapova. La hispano-venezolana fue todo eso que la proclama como campeona del futuro. Dio un recital desde el fondo, estuvo perfecta en la red (6/6 en subidas) y redujo el número de errores no forzados (15) a la vez que ganó en seguridad. Sólo forzó cuando era necesario, sólo arriesgó cuando la situación lo requirió y sólo remató a Sharapova cuando ya no se podría levantar más.

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La salida a la pista ya denotó quién llevaría las riendas. Garbiñe Muguruza tiró mucho, sobre todo de revés, y aprovechó los errores de la rusa, que cometió tres dobles faltas, para, a la tercera bola de rotura, comenzar impresionando a la bicampeona. Le miró a los ojos y le advirtió de que su reinado ya caducó y que la aspirante ahora tiene 24 años y mucho hambre.

Sostuvo su servicio e imprimió otro 'break'. Era ya 3-0 y Sharapova apenas había olido la bola. Es cierto que obligó a Muguruza a disponer de cuatro pelotas de quiebre para inclinar el servicio, pero la sensación era que la hispano-venezolana no sólo le estaba arrancando los juegos a la rusa, sino que también le estaba arrancando a golpes la corona.

La regularidad al saque era un soplo de aire fresco en Muguruza y no necesitó forzar más al resto para llevarse una manga que dejó confusa y paralizada a Sharapova, incapaz de entender por qué aquella plaza que un día le convirtió en la reina de París estaba vez se le estaba haciendo cada vez más pequeña. El carrusel de golpes a la red de la siberiana era imparable. Una y otra vez su revés y su derecha se estrellaban antes de llegar al campo de Muguruza y los errores no forzados escalaron hasta 27.

La caraqueña tomó el mando en el segundo set y aunque se llevó una bofetada en forma de 'contra break', pudo reconducir la situación y dejar claro que no había pie a una posible remontada. La corona ya había cambiado de manos e incluso Sharapova pareció darse por vencida.

Garbiñe Muguruza le aplicó cinco juegos de manera consecutiva y selló su pase a las semifinales del Grand Slam parisino, las segundas de su vida. Su celebración por ello no fue expresiva. Alzó el puño, lo zarandeó lentamente y miró a su palco. Ya no tiene nada que demostrar, no tiene presión por defender el título y en su camino parece haber poca gente capaz de pararla.

Este viernes, la número tres mundial buscará la tercera final de Gran Slam de su carrera ante la rumana Simona Halep, que remontó a la alemana Angelique Kerber (6-7, 6-3 y 6-2) y peleará por su primer título grande. Tras tres finales perdidas, dos de ellas en París, Halep se medirá a Muguruza por quinta vez en sus carrera, con un balance de tres victorias para la hispano-venezolana y una para la rumana. Además, si Muguruza ganase el duelo y alcanzase la final, se proclamaría automáticamente número uno del mundo por encima de la danesa Caroline Wozniacki.

 

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