Noches del Botánico, cuando la música manda

Noches del Botánico, cuando la música manda

Julio Martí, director del ciclo de conciertos madrileño recuerda anécdotas y plantea objetivos en torno a una cita que este año congregará a más de 70.000 personas

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Una de las artes capaz de capilarizar sensaciones es la música. Quienes sienten pasión por la materia, real y no 'postureada', lo transmiten en cada frase. Eso le ocurre a Julio Martí, director de las Noches del Botánico, el recién iniciado ciclo madrileño que permite trasladarse por un rato de las prisas de la gran ciudad y estar en otro lugar con la música como eje.

Por los jardines de la universidad, una especie de vergel rítmico, pasarán Jane Birkin, The Roots, Pink Martini, Zahara, Iván Ferreiro o Ben Harper entre una larga lista de nombres de relumbre y buen hacer.

Con el comienzo del ciclo se han relajado las ansias del centenar de personas que forman el equipo comandado por Martí, pero el deseo de hacer un «festival maravillosos» sigue intacto.

- ¿Cuál es el objetivo principal de las Noches del Botánico?

- Queremos dar experiencias únicas para que la gente disfrute de la música por encima de todo.

- Defienden que la música es lo más importante ¿Cree que ese concepto se diluye en el panorama de festivales actuales?

- Depende de cómo lo presente y quién lo presente. Hay cantidad de festivales que son un punto de encuentro para la gente; se habla mucho, se interactúa. Nosotros queremos otro tipo de festival; que la gente disfrute la música. Es lo fundamental. Aquí el público se calla cuando empieza la actuación, lo que no quita otro tipo de disfrute. La música es todo en el fondo. Si tienes 15 bandas mucha gente no sabrá quién está actuando. Si la música no funciona no funciona nada.

- Parece que su reclamo funciona; el año pasado lograron una asistencia de 70.000 personas. ¿Cómo van las previsiones para esta edición recién estrenada?

- Estamos en 65.000 entradas, que es una cantidad impresionante. Destacamos sobre todo a quienes compran entradas para más de un día. Nos gusta ver la cantidad de gente que le atrae nuestra propuesta; es lo que nos tiene encandilados ¡Algo estaremos haciendo bien! Tenemos una doble responsabilidad, con el artista y el público.

- ¿Cuál el criterio que siguen a la hora de programar con un cartel tan amplio?

- Reinventarnos es lo que nos gusta. Buscar siempre alternativas a lo que está garantizado. Trabajamos con cantidad de apuestas seguras, pero queremos otras para ganar público que entre en nuevos terrenos. Fuera de lo que es el gran mercado. Hay muchas maneras con las que uno se puede enamorar de la música.

- Han diseñado noches dobles. ¿Cuál es el planteamiento?

- Vamos ampliando los programas dobles. Abrimos muy temprano para disfrutar del espacio y podemos convencer a quien quizá le cueste llenar un recinto de 3.000 personas, para que comparta escenario y así tener dos artistas principales, creando un atractivo. Es algo que cada vez nos gusta más.

- Habla del lugar. ¿Qué importancia tiene el propio jardín en el resultado?

- El lugar tiene una importancia bárbara y definitiva. Sabemos que trae más gente que el propio artista. Eso es algo maravilloso. Es una bendición. El día que llegamos al jardín por primera vez nos dimos cuenta de que ese era el lugar… Llegará un momento en que la actuación dará lo mismo, la gente querrá ir al Botánico para pasar una velada magnífica y además con talento. Lo vimos el año pasado. Gente que salía de un show y pedía entrada para otro día, sin importar lo que hubiera sino por la sensación de la experiencia.

«Llegará un momento en que la actuación dará lo mismo, la gente querrá ir al Botánico para pasar una velada magnífica»

- ¿Era el espacio que la capital necesitaba para «respirar»?

- Madrid es maravilloso y en verano tiene que estar abierto al exterior, hacer que llegue más gente a disfrutarlo. Creo que es el mejor lugar de los que se han usado estos años. Todo el mundo esta de acuerdo en que es el más bonito que Madrid ha tenido para la música en directo. Trabajamos muy a gusto y creemos que será una referencia absoluta.

- ¿Tiene algún concierto que recuerde con especial intensidad?

- Hace dos años, con la supuesta despedida de Rubén Blades. Con 70 años y no se podía cantar mejor. Fue inenarrable. Jamás he visto a un artista de esa importancia y nivel haciendo un concierto que parecía Nadal. Invencible. Eterno. Es uno de los grandes iconos de la música latina del siglo XX. Lo declararon concierto del año revistas como Rockdelux.

- ¿Ha tenido que enfrentarse a problemas de egos estelares?

- Haya mucho o poco público, mi única preocupación es que el artista se encuentre bien para que haga el mismo show. Los más grandes saben que tienen un don excepcional y lo hacen siempre bien. Es un regalo para los demás y agradecen que los demás cuenten con ellos. Ninguna conversación gira en torno a la profesión. No preguntan qué sobra o qué falta. Saben que te vas a ocupar de ellos. Saben lo que tienen que hacer, llegan, lo hacen, saludan y corresponden al afecto, salvo excepciones; no todos son perfectos. Es una forma natural de hacer las cosas. Las nuevas generaciones están llenas de gente insegura y se favorecen determinadas situaciones.

- Si alguien no ha escuchado aún hablar de las Noches del Botánico, ¿cómo le animaría a asistir?

- Lo unico que le puedo decir es que va a escuchar música maravillosa, porque todos los artistas suenan especialmente bien, las condiciones son una referencia y además no habrán visto un sitio como ese en otra parte de España. Ese ambiente, esa forma de disfrutar. Directamente, que se pierdan una tarde-noche por allí y esas horas no las van a olvidar.