«Se puede aprender más hablando con el maestro que sentado ante el piano»

El santanderino José Imhof actúa está tarde por primera vez en el Palacio de Festivales./Isaac Morell
El santanderino José Imhof actúa está tarde por primera vez en el Palacio de Festivales. / Isaac Morell

El cántabro José Imhof, que debuta hoy en el Palacio de Festivales con obras de Philip Glass y de François Couperin, trabaja en convertir su casa de Campoo en un «punto de encuentro entre alumnos y pianistas»

Rosa Ruiz
ROSA RUIZSantander

A lo largo de su carrera el pianista José Imhof (Santander, 1978) ha tocado en algunas de las salas españolas más importantes y, sin embargo, confiesa que el concierto que ofrecerá esta tarde, en la sala Pereda del Palacio de Festivales (20.30 horas), le pone algo más nervioso. «Actuar en casa me exige mucho más y me provoca una sensación contradictoria. Por un parte me siento más querido y por lo tanto el escenario me resulta más cálido, pero al mismo tiempo me exijo más a mi mismo porque voy a actuar para a un público con el que me une un vínculo afectivo».

Ha elegido un programa arriesgado, sorprendente y novedoso que combina a dos compositores muy diferentes y de épocas completamente distintas: François Couperin (1668-1733) y Philip Glass (1937). Del primero destaca que es un compositor muy «inexplorado», sobre todo, en el mundo de los pianistas. «En realidad pertenece al terreno de los clavecinistas. Su música está escrita en el siglo XVIII cuando todavía no existía el piano. Sin embargo, a los pianistas su música nos ofrece una gran creatividad porque son unas partituras que están muy desnudas, no tienen indicaciones para el pianista y somos nosotros los que tenemos que crear la sonoridad. O al menos intentarlo de alguna manera. Para mí es un trabajo muy apasionante», señala.

El caso de Philip Glass es todo lo contrario. «Su música es rabiosamente contemporánea. Anoche mismo (por el martes) estuvo tocando en Barcelona y conectas enseguida con su obra cuando lo escuchas. Son composiciones escritas expresamente para exprimir todas las posibilidades sonoras del piano». En definitiva, según indica, dos compositores «que combinados generan una experiencia muy interesante para el público».

«Esta carrera puede resultar incierta, pero si persistes puedes lograr cosas interesantes»

A la hora de elegir le cuesta decantarse por uno. «Los dos me generan distintos estados de ánimo. Glass me provoca una enorme paz. Es muy agradable tocar sus obras. Desconecto mucho y me resulta balsámico tanto escuchar como tocarlo». De Couperain destaca su «exigencia». «Técnicamente demanda mucho más. Te haceº estar más alerta y con más atención a las notas», señala.

Imhof empezó a tocar a los seis años. «En mi casa existía lo que llamábamos el cuarto del piano. Una habitación en la que mi abuelo, que era alemán, pasaba horas, bien tocando o escuchando discos. Además del piano había una librería llena de partituras. Un espacio que me resultaba fascinante así que en mis recuerdos infantiles siempre hay un piano».

Su carrera no se ha ceñido al camino habitual dentro del conservatorio -él pasó por el Jesús de Monasterio- y ha desarrollado su educación musical principalmente de manera privada. «Siempre me he sentido más cómodo creando un vínculo personal con mis maestros. Yo he tenido dos que me han marcado profundamente, Mariana Gurkova, y, sobre todo, Isidro Barrio -uno de los más destacados pianistas de nuestro país y figura clave en la interpretación del repertorio español del siglo XVIII- con el que trabajé ocho años y con el que he aprendido todo. A veces se aprende mucho más conversando con un maestro ante una chimenea que sentado en el piano», dice. Una forma de enseñar que ahora, aunque ya está asentado en Cantabria desde hace un par de años, aplica con los alumnos a los que sigue dando clase en Madrid desde hace años. Unos alumnos a los que recomienda «que persistan» porque según dice, «la de pianista es una carrera que a veces puede resultar incierta, pero creo que si tienen verdadera pasión por la música y siguen trabajando de manera lineal conseguirán algo interesante».

Él se fue aprender de la mano Mariana Gurkova y ha regresado a su tierra con una gran experiencia en el escenario destacando sus actuaciones en salas como el Auditorio Nacional y Fundación Juan March de Madrid, Kursaal de San Sebastián, Teatro Principal de Vitoria o Centro Botín de Santander entre otras.

Proyecto didáctico

Uno de los proyectos que Inmhof espera llevar a cabo próximamente es el de convertir su casa en Villaescusa del Bardal (Campoo de Enmedio) en un punto de encuentro entre pianistas consolidados y estudiantes. «Es una casa familiar que conserva estructuras del siglo XIII y también del XVII y mi sueño sería compartir este espacio con alumnos que desean ser profesionales y otros que ya lo son. Un sitio donde poder compartir organizar un Encuentro y que puedan compartir tiempo juntos que vaya más allá de los ensayos. Aún falta tiempo para que la casa esté acondicionada pues estamos aún en obras. Pero es un proyecto muy querido para mí y que sé que hasta que no lo tenga en marcha no va a parar».

Lo que sí será más inmediato será la publicación de dos discos que está preparando y que están relacionados con los compositores que tocará esta tarde en su debut en el Palacio.