«Un país no puede generar renta, empleo y política social si no es competitivo»

Alfredo Arahuete durante su intervención./
Alfredo Arahuete durante su intervención.

El profesor Alfredo Arahuetes defiende en el Foro Económico de EL DIARIO el papel jugado por el tejido empresarial durante la crisis con el impulso al comercio exterior

SANTANDER.

El ahorro, la generación de renta para ser competitivos, el comercio exterior y la lucha contra las desigualdades sociales son algunas de las recetas propuestas ayer por el profesor Alfredo Arahuetes, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (Icade) de la Universidad Pontificia Comillas, para el desarrollo de España en un entorno europeo teniendo en cuenta el auge asiático y, sobre todo, de China. Arahuetes fue el encargado de pronunciar, en el hotel Bahía de Santander, la última conferencia de este año en el Foro Económico de EL DIARIO que reunió a representantes políticos, económicos y sociales de Cantabria.

La intervención se centró en los motivos que originaron la crisis, los pasos que se han seguido durante estos años de ajustes económicos y la esperanza que se abre para España en los ejercicios venideros, todo ello con un mensaje de errores pasados aunque con optimismo de cara al futuro. El experto, máster en Economía por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal, Chile) y doctor por la Universidad Pontificia Comillas, tituló su conferencia con la premisa 'Qué perfil económico de Europa le gustaría a Alemania' para, con un lenguaje ameno que atrapó a los asistentes, exponer las claves económicas y las fortalezas que permitirán a España avanzar.

Censuró Arahuetes que la clase política, ahora que es época preelectoral, base su discurso solo en las políticas sociales, «que están muy bien», alejándose de los asuntos económicos como si temieran «ensuciarse las manos». Y defendió que primero «hay que sentar las bases» con algo que no es ni más ni menos que la economía para advertir a renglón seguido que «un país no genera renta si no hay competitividad. Y tampoco empleo, ni políticas sociales».

La deuda fue uno de los orígenes de la situación de crisis vivida por países europeos como España, recordó Arahuetes. Una pelea en la que «el ganador es China». El problema del endeudamiento, además, «es muy difícil de contener; cuando te metes es como la droga, crees que la controlas, pero no es así; y siempre, siempre, ha acabado en una crisis».

En el periodo precrisis, explicó, se producía lo que ahora se denomina en términos climatológicos 'sensación térmica': «Es lo que se sentía cuando se salía de España, que parecía que los precios eran más bajos fuera» provocando una apreciación ficticia del euro español. «Y se oían cosas que te dejaban perplejo, como que pasar un fin de semana en Londres era más barato que quedarse en casa, o que París, al final, no era tan caro».

«En la Europa de la moneda única, sentenció Arahuetes, no basta con apuntarse al gimnasio como ha hecho España, hay que ir, como Alemania, y cumplir con la disciplina necesaria. Esa 'gimnasia', por ejemplo, es clave para evitar el sobreendeudamiento del país, algo que ha padecido y padece España en grado sumo y el déficit externo que está corrigiendo gracias al extraordinario comportamiento de su sector exterior. El profesor de Economía lanzó un mensaje de tranquilidad ya que «en lo peor de la crisis somos los que vamos a tener mejor perfil de deuda».

Ese es el papel protagonista que ha adoptado Alemania por la fortaleza de su economía, y el perfil que quiere para los demás: «No te endeudes y ahorra». Sin embargo, después de los fuertes ajustes y recortes que se han aplicado, en los que España ha sabido actuar, Arahuetes pidió un respiro al país germano. Frente al esquema alemán de austeridad, moderación salarial y ahorro, consideró que es el momento de aflojar la cuerda y permitir un poco de inflación y una recuperación de los salarios «allí donde se pueda» para aumentar las rentas. «No puede haber otros diez años de ajustes, no somos como los alemanes, nos tienen que dar un poco de alegría», resolvió. Un escenario que, a sus ojos, «ya está empezando a pasar».

Arahuetes aplaudió la capacidad exportadora de los empresarios españoles en momentos difíciles que «ha sido impresionante», lo que ha permitido un superávit de la cuenta corriente hasta 2018 y que España sea «un país muy atractivo para el capital extranjero». A finales de 2010 el número de compañías nacionales que vendían al exterior era de 75.000 y cuatro años después, el pasado ejercicio, «se ha duplicado al ser ya 150.000» con un volumen de ventas de 160.000 millones de euros en 2010 y de 250.000 millones en 2014. Ha sido además algo «inesperado» que ha puesto de manifiesto que «el tejido empresarial que quedó después de la crisis se ha recuperado rápidamente y buscó la salida más difícil, en los mercados internacionales». De cara a los comicios de diciembre lanzó un mensaje: «Este espacio de conquista de los empresarios españoles en el mercado internacional es un valor que gobierne quien gobierne tiene que cuidar».

En el turno se preguntas, se hizo una referencia a la fractura social que ha causado la crisis con los ajustes. ¿Es justificable la desigualdad? le preguntaron al experto económico. que contestó con un rotundo «no». ¿Qué se puede hacer entonces? Desde su conocimiento de América latina hizo referencia a unos de los países más marginales, Brasil, donde «lo primero que se hizo fue detectar los segmentos de desigualdad» para luego actuar con programas y con «un esfuerzo en educación». Arahuetes se aventuró incluso a «dar un salto y crear mecanismos de redistribución de la renta».

empresas exportadoras había en España a finales del pasado año, lo que duplica el número de las 75.000 registradas en 2010.

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