La 'guerra de las algas' pone en riesgo 400 puestos de trabajo

Recolección de algas en la playa de Merón, en San Vicente de la Barquera./
Recolección de algas en la playa de Merón, en San Vicente de la Barquera.

Los recolectores tradicionales advierten de que los permisos concedidos para arrancar directamente el 'gelidium' del lecho submarino les puede dejar sin empleo

JOANA PARDEIRO SANTANDER

Los recolectores de algas de Cantabria, un colectivo integrado por unas 400 personas, han alertado sobre la posible pérdida de sus empleos por la progresiva desaparición de los campos de algas en el litoral de la región.

La recolección de algas es una tarea transcendental en la zona occidental de Cantabria, que cuenta con uno de los campos más productivos del país. Sin embargo, en los últimos meses se ha visto amenazada por las autorizaciones expedidas de la Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación que permiten el arranque de éstas por parte de recolectores submarinos.

En un comunicado, la Asociación de Recolectores de la Zona Occidental ha señalado que, el hecho de no revocarse esos permisos, provocaría "un daño irreversible" al ecosistema marino y supondría la desaparición de la recogida de arribazón.

La asociación no descarta promover movilizaciones en el sector si la Consejería de Medio Rural "no paraliza el arranque forzado, persiste la destrucción del ecosistema y se condena a la desaparición al colectivo de recolectores". Además, considera "prioritario" realizar un estudio de la naturaleza de los campos y una cartografía actualizada, ya que los cupos de arranque datan de una cartografía de 1991.

Según la comunidad recolectora, "la situación es crítica" ya que el compendio de arribazón se ha reducido "un 90%" en los últimos años y en algunas áreas "la devastación del fondo marino es completa".

No obstante, el Gobierno tiene la creencia de que el arranque forzado del 'gelidium' se considera "un agente que se ha demostrado clave para la fauna marina costera al erigirse en refugio y núcleo de puesta e incubación de huevas". "Donde no se han esquilmado los campos, se aprecia una pobre presencia de algas, con aspecto deteriorado y muy reducido. Estas mismas zonas están siendo invadidas por nuevas especies del género Corallina, más pequeñas y duras, de naturaleza calcárea. El empobrecimiento del lecho marino es evidente, porque apenas aportan biomasa", han explicado.

El colectivo lamenta que sus "protestas" ante la Dirección General de Pesca "han caído en saco roto". "A pesar de todos estos datos, la Consejería ha permitido un año más el arranque forzado de estas algas", pero ha asegurado que aún se está a tiempo de "que no se consume del todo el desastre".

Actividad tradicional

La recogida de algas marinas de arribazón en la costa cántabra se realiza tradicionalmente entre los meses de septiembre y febrero, época de mareas relativamente estables, llegando a constituir verdaderas praderas multicolores bajo las aguas. De igual manera, son fruto del oleaje de otoño e invierno que las arranca del subsuelo de forma natural depositándolas en lugares cercanos a las playas y costas sobretodo en Somorrostro, Orio, San Sebastián y la zona de Jaizkibel.

La recogida de algas mediante métodos tradicionales supone una ayuda económica muy importante para los vecinos de varios municipios costeros, especialmente en la mitad occidental.

Según las cifras que maneja el colectivo ALFOZ, el sistema de recolección tradicional supone una inversión tres veces superior a la que realizan los buzos. Además, genera 200 puestos de trabajo frente a los 30 puestos creados por el sistema de arranque forzado a los que se sumarían otros 150-200 empleos en la mitad oriental.

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