Cantabria cerró 2017 con 3.800 bajas laborales al día sin justificación médica

De izquierda a derecha, Valentín Bote; José Manuel Palacio, presidente de Aedipe Cantabria; y Andrés Menéndez./DM
De izquierda a derecha, Valentín Bote; José Manuel Palacio, presidente de Aedipe Cantabria; y Andrés Menéndez. / DM

Randstad pone el foco en el incremento del absentismo regional en el último trimestre del año hasta el 5,1%, cuatro décimas sobre España

Jesús Lastra
JESÚS LASTRASantander

Uno de los principales motivos de preocupación entre los responsables empresariales, que retrocedió durante los años de mayor crudeza de la crisis económica, vuelve a elevar sus revoluciones. El absentismo laboral ascendió al 5,1% en Cantabria en el último trimestre de 2017, un 0,2% más que el año anterior y cuatro décimas por encima de la media nacional, situada en el 4,7%. Con un mercado regional en el que trabajaban 238.000 personas, estas estadísticas implican que 8.400 empleados faltan a su puesto, de los cuales 3.800 carecen de baja médica. Más claro aún, las ausencias injustificadas se sitúan en el 1,6%, dos décimas por encima de la media del conjunto del país.

Esta radiografía, extraída del Informe de Absentismo Laboral elaborado por Randstad España, fue presentada ayer en una jornada especial organizada por la Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas (Aedipe) en Cantabria, en la que participaron como ponentes el director de Randstad Research, Valentín Bote, y el director regional TT de la zona Norte de la compañía, Andrés Menéndez.

Las cifras

8.400
empleados faltaron cada día a su puesto de trabajo, 3.800 sin baja médica.
1,6%
es el porcentaje que suponían las ausencias injustificadas sobre el total de trabajadores.

Según recordó Aedipe, el absentismo, entendido como la ausencia del trabajador de su puesto de trabajo cuando estaba prevista su presencia, se rearma como un problema grave para las organizaciones españolas, con un impacto directo sobre la productividad y los costes empresariales, que lastra la competitividad. En su sentido más amplio, esta magnitud incluye tanto las ausencias al puesto de trabajo por una baja médica (situaciones de incapacidad temporal, IT), como el resto de motivos.

En ambas dimensiones Cantabria está ligeramente por encima de la media. Una dinámica que se repite en todo el norte de España y que tiene que ver, según recalcaron los expertos de Randstad, con el peso de ciertos sectores que padecen «un nivel de absentismo estructuralmente alto, como por ejemplo la automoción y la industria del metal».

Sectores y causas

El informe desgranado incide en esta línea. En concreto, señala que el sector industrial cuenta con un nivel de ausencias (4,9%) dos décimas por encima de la media de otros campos de actividad y que las comunidades con los datos más disparados son Asturias (6,4%), Navarra (6,1%) y Cantabria (6%, con un 0,48% de subida interanual). Si se tienen en cuenta las ausencias al trabajo por causas no justificadas, el dato en la región desciende hasta el 1,9%, un 0,11% más que en 2016.

En el ámbito de la construcción, sin embargo, el absentismo justificado se situó en el 3,6%, cuatro décimas menos, y el no acreditado ascendió ligeramente, situándose en el 0,7% (un 0,16% más). En el sector Servicios el dato subió al 5% (un 0,16% más), mientras que las faltas inesperadas y sin motivo aparente se quedaron en el 1,6%, con una subida del 0,21% en relación al ejercicio precedente.

La delegación cántabra de Aedipe abundó en que después de haber registrado descensos durante los años más duros de la crisis económica, los niveles de absentismo se sitúan hoy en día en parámetros similares a los del inicio del período. Según el análisis de Randstad, los desplomes más significativos no se produjeron en las ausencias sin justificación o en las bajas por accidentes laborales, sino que lo que decreció es el absentismo por incapacidad temporal, lo que hace pensar que durante un tiempo «los empleados redujeron el tiempo que estaban de baja».

Tal y como señalaron, la ausencia en el puesto de trabajo tiene efectos no sólo en la productividad de las compañías que más lo padecen, sino igualmente en el ambiente laboral, ya que «influye en los trabajadores que cumplen y que se ven haciendo su trabajo y el del que falta». En síntesis, se trata de «un problema que limita la capacidad de competir, así que hay que tomar conciencia».

A este respecto, apuntaron entre las causas del fenómeno a parte de las enfermedades comunes, los accidentes o la incapacidad temporal. Como germen, falta de un control adecuado; un problema de motivación, compromiso o valores por parte del empleado; o una mala relación con su superior directo.

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