Solvay y CUF calculan iniciar la producción «a finales de 2019»

Solvay ha cerrado un acuerdo para que la portuguesa CUF levante una nueva planta de cloro en los terrenos de su complejo de Barreda. :: andrés fernández/
Solvay ha cerrado un acuerdo para que la portuguesa CUF levante una nueva planta de cloro en los terrenos de su complejo de Barreda. :: andrés fernández

La intención es ambiciosa: «Esperamos que esta fábrica pueda plantearse en el mercado como una de las más eficientes y modernas factorías de cloro en España

JESÚS LASTRA SANTANDER.

Después de varios días amagando pero sin confirmar la noticia, Solvay y el grupo CUF oficializaron ayer el acuerdo por el que la corporación portuguesa levantará una nueva planta de cloro en los terrenos del complejo de Barreda. La intención, según avanzó la nueva compañía a este periódico desde el país vecino, es ambiciosa. «Esperamos que esta fábrica pueda plantearse en el mercado como una de las más eficientes y modernas factorías de cloro en España. Con esta expectativa, estamos convencidos de que tendremos la condiciones operativas, logísticas y comerciales para colocar en el mercado un nivel de producción muy elevado, generando actividad económica y empleo en Cantabria», aseveran.

Ésta es la carta de presentación de una aventura industrial que viene a cubrir el hueco que dejará la actual planta de cloro de Solvay, que parará su producción el 11 de diciembre después de que el Gobierno autonómico no otorgarse una moratoria al uso del mercurio durante el proceso productivo al contravenir esta técnica la normativa medioambiental de la Unión Europea. La corporación lusa, con la que Solvay negociaba al menos desde 2016, según reveló el Ejecutivo la semana pasada, aterrizará en el Besaya a pesar de esta negativa, aunque supondrá un impasse de cerca de dos años hasta implantar la nueva tecnología de membranas requerida. «Esperamos que el proceso de conversión tarde hasta unos 24 meses, con lo cual confiamos en empezar a producir a finales de 2019. Prevemos tener muy rápidamente niveles de producción muy elevados, dada la eficiencia de la nueva unidad», sostiene la empresa desde Portugal.

Con el nombre de Altamira Electroquímica del Cantábrico, la filial de CUF que ya dispone de la Autorización Ambiental Integrada del Gobierno para el negocio del cloro o la licencia de obra del Ayuntamiento de Torrelavega para su proyecto constructivo, la nueva empresa igualmente tiene encima de la mesa sus previsiones en materia de empleo. «La nueva planta de cloro puede generar alrededor de 30 a 35 empleos directos. Además de estos, la actividad creará un conjunto alargado de puestos de trabajo indirectos e inducidos. En total, la nueva planta puede generar más de 100 empleos en la región», adelantan. Cabe recordar que la actual factoría contaba con cerca de 40 trabajadores directos que serán absorbidos y distribuidos por Solvay. En ningún caso se subrogarán a la firma compradora, que negociará con el personal que le interese de manera individual. Solvay, además, arranca mañana las negociaciones de un plan social para digerir este excedente de mano de obra sobrevenido.

Previamente, por la mañana Solvay envió una nota de prensa en la que ratificaba «el acuerdo alcanzado con CUF, el mayor grupo portugués en el sector de la industria química, que supone consolidar el empleo dentro del complejo industrial de Solvay en Cantabria, así como fortalecer el lugar de Torrelavega como un importante parque industrial en la Comunidad», manifestó Jorge Oliveira, director general del grupo belga en la Península Ibérica y director de la fábrica en el Besaya.

«Con este proyecto de inversión en España, el grupo CUF fortalece su posición de liderazgo en el mercado ibérico de cloro y derivados clorados y logra un importante hito en la implementación de su estrategia», subrayó João de Mello, presidente del Consejo de Administración de la firma lusa.

Solvay espera poder transferir las instalaciones de electrólisis de productos clorados a CUF durante el primer trimestre de 2018, recogía el comunicado. Además, en una nota interna precisaba que el acuerdo no se limita exclusivamente a la venta de activos, sino que en paralelo se ha rubricado un alquiler de suelo industrial y la prestación de diversos servicios de Solvay a CUF (mantenimiento, laboratorio...), una vez arranque la futura factoría.

La empresa belga queda así centrada en exclusiva en la fabricación de carbonato y con el desafío de cumplir con las diferentes restricciones en materia de emisiones contaminantes en los años próximos.

Inversión de 55 millones

La operación igualmente supone una inversión de la química lusa de 55 millones de euros. «La mayor parte de ese dinero recae en la adquisición de los nuevos equipos de producción que permiten la instalación de celdas de membrana. Produciremos con las que son las mejores tecnologías disponibles, que instalaremos bajo supervisión del equipo de ingeniería de CUF, ya experimentado en este tipo de proyectos, y de proveedores externos con reconocida experiencia en el área», manifiestan.

La corporación también valora el largo camino recorrido hasta alumbrar el acuerdo, más si cabe cuando el escenario previsto dio un giro de 180 grados en septiembre después de la citada negativa de la Dirección General de Medio Ambiente a que la planta de Solvay pudiera emplear el mercurio durante dos años mientras CUF acometía la renovación necesaria para cumplir con la regulación de la Unión Europea.

«Cuando empezamos planteando esta operación, la moratoria al uso del mercurio fue considerada como muy importante toda vez que permitiría mantener el empleo de los actuales colaboradores de Solvay durante la fase de construcción de la nueva unidad y mantener el mercado suministrado sin ningún problema para los consumidores. La denegación de la moratoria ha dificultado la concreción de este plan. Sin embargo, CUF y Solvay han podido llegar a un acuerdo alternativo que todavía permite mantener la operación viable. Estamos muy contentos de haber llegado a esta actual solución que, no siendo la ideal, es factible y positiva para CUF y Solvay».

En cuanto al desembarco en Cantabria con Altamira Electroquímica del Cantábrico SA como vehículo, señalan que «durante todo este proceso hemos tenido ya la posibilidad de hablar con el Gobierno de la Comunidad en varias ocasiones. Estamos convencidos de que la presencia de CUF en la región será un éxito y naturalmente esperamos mantener una buena relación de trabajo con la Administración local, tal y como se ha conseguido hasta ahora», apuntan.

Como cierre, y abundando en la operación recién concretada, la firma portuguesa resalta que ambas partes han trabajado con ahínco para que la venta cristalizara. Ahora, con la vista puesta en el horizonte del medio plazo, un objetivo encima de la mesa. «Desde la parte de CUF tenemos la expectativa de cumplir con nuestra ambición de liderazgo en el mercado ibérico de cloro y derivados. El acuerdo cerrado es un paso en ese sentido y lo vemos como muy positivo para el desarrollo de CUF». Ahora toca recorrer el camino del deseo a la realidad.

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