El cambio del diésel por gasolina obliga a Volkswagen a cerrar su planta de Navarra ocho días

Planta de Volkswagen en Navarra./Efe
Planta de Volkswagen en Navarra. / Efe

Este «embotellamiento» en la producción debido también a la nueva homologación de los motores puede afectar a otras fábricas españolas

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

La planta que Volkswagen tiene en Navarra ha decidido cerrar ocho días por el aumento de la demanda de los vehículos de gasolina. Aunque a simple vista parezca contradictorio, el cambio de tendencia que está experimentando el parque automovilístico español de coches diésel por gasolina ha provocado que los proveedores de piezas y motores no tengan capacidad suficiente para abastecer a las fábricas. Esto unido al problema de las homologaciones de los motores bajo el ciclo WLTP para llegar a cumplir la nueva normativa del 1 de septiembre ha creado un «embotellamiento» en el ciclo productivo que da lugar al parón en la planta.

El ERE temporal entre su plantilla de 4.600 empleados se llevará a cabo del 3 al 9 de septiembre más otros tres días aún por definir, según confirmó a este medio el secretario general de CC OO en Volkswagen Navarra, Eugenio Duque. «Sabíamos que la homologación estaba cogida con pinzas y que un retraso de una semana de piezas puede conllevar que no se pueda producir», dijo. En su opinión, no están tan preocupados como si se tratara de un descenso del número de clientes «porque eso haría reducir la plantilla, y en principio en este caso no ocurrirá». Es más, Duque aseguró que «lo que dejemos de hacer hoy lo haremos mañana; cuando se desatasque la situación, aumentará la producción».

Y es que la situación del parque automovilístico español ha cambiado: en 2013 se vendían un 67% de coches diésel frente a un 31% de gasolina, pero desde entonces su demanda cae de forma sostenida hasta situarse en 2017 en un 48% de diésel frente al 46% de gasolina, según datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles. Las palabras de la ministra de Medio Ambiente («Los vehículos diésel tienen los días contados») no ayudan, así como las medidas anunciadas por grandes ayuntamientos como el de Madrid por ser más contaminantes.

Un problema para otros

Y puede ser que la situación no solo se complique para el grupo Volkswagen en las próximas semanas. Fuentes del sector aseguran que es cuestión de días que el resto de fabricantes se den cuenta de la falta de abastecimiento ante la mayor demanda de coches de gasolina y tengan que llevar a cabo planes similares. Alfredo Morales, presidente del comité de empresa de UGT, se mostró «convencido» de que otras plantas «se verán perjudicadas»: «Estamos ante un embudo en la producción porque no tenemos motores suficientes, y eso no solo nos pasa a nosotros». En la misma línea se expresó Duque, que reveló que hay suministradores que venden ciertas piezas «a todos los fabricantes», por lo que estas marcas se verán afectadas de una u otra manera.

En cambio, desde la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) son más precavidos y creen que «cada planta se adaptará» a los cambios en la regulación y que «no es algo que les esté ocurriendo a todos los fabricantes». Aún así, recuerdan que «un cambio brusco en la demanda tiene un impacto en la industria». De hecho, en otras factorías como la Mercedes de Vitoria aseguran que no tienen «ningún problema» de desabastecimiento. «Todos los turismos fabricados a partir del 1 de junio llevan ya los motores preparados según la nueva homologación», por lo que en principio no vivirán ese «embotellamiento» del que hablan en Volkswagen.

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