Los fondos dueños de Celsa inyectan otros 800 millones en el grupo siderúrgico
Los propietarios de Global Steel Wire convocan una Junta de Accionistas para el 4 de diciembre donde confirmar la estrategia
La entrada vía sentencia judicial de los fondos que se hicieron con la deuda del Grupo Celsa, dueña en Cantabria, entre otras, de Global Steel ... Wire, como máximos accionistas de la corporación siderúrgica aún no ha terminado de estabilizar la senda de la corporación tras la salida de la histórica propietaria, la familia Rubiralta.
Los nuevos accionistas han anunciado su intención de inyectar 800 millones en todo el grupo a través de la «reordenación de su estructura financiera». En concreto, está previsto que los fondos aporten 200 millones de euros adicionales en efectivo al capital de la compañía, así como 600 millones en concepto de préstamo subordinado. «Mediante ello se facilitará la refinanciación completa de la deuda actual, incluyendo apelación a los mercados de capitales de deuda», desgrana Celsa.
Evidentemente, el grupo industrial no es ajeno a la situación que atraviesa el negocio del acero en Europa, atosigado por las importaciones asiáticas desde que Estados Unidos elevara sus barreras de entrada a través de los aranceles impulsados por Donald Trump.
La nueva propiedad confírma el cambio de rumbo y confía en volver al beneficio neto en el próximo ejercicio
Para proceder a estos acuerdos, los propietarios de Global Steel Wire han convocado una Junta Extraordinaria de Accionistas para el 4 de diciembre.
Según explica la compañía, «mediante todo ello la sociedad culmina su proceso de reorganización financiera, que comenzó con la capitalización derivada de la sentencia judicial de septiembre de 2023, el saneamiento complementario llevado a cabo al cierre de dicho ejercicio, y la reducción de la deuda consecuencia de la desinversión de activos en los Países Nórdicos y Reino Unido», repasa.
En paralelo, la sociedad lanzó a mediados de 2024 un «ambicioso» plan industrial de mejoras operativas. Todo ello mediante un plan de inversiones que se financió con una ampliación de capital de 166 millones cubierta por los actuales accionistas. Celsa recuerda que «este plan, ya completado en un 60%, ha permitido muy notables aumentos del Ebitda».
Optimismo para 2026
De hecho, la corporación confía en que la tormenta contextual amaine el próximo ejercicio. «Adicionalmente a la mejora del desempeño esperada para 2025, la compañía espera un entorno macroeconómico más favorable para el sector del acero en 2026, donde se espera que el aumento de demanda del sector de la construcción y la implementación de las medidas de salvaguarda y tarifas anunciadas por la Unión Europea para el sector del acero ayuden a mejorar el ciclo económico de la industria».
Unos elementos que refuerzan el optimismo de la nueva propiedad, con fondos como SVP y Attestor como rostros más visibles. «Dichos factores, junto con la finalización de la implementación del plan industrial en curso, hacen que el Grupo Celsa espere un crecimiento económico significativo y la recuperación del beneficio neto para el próximo año».
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