El Grupo Teknia espera elevar el negocio de Mecanor de 40 a 75 millones en cinco años

Instalaciones del Grupo Teknia en Ampuero, anteriormente pertenecientes al Grupo Bravo a través de Mecanor. /Javier Cotera
Instalaciones del Grupo Teknia en Ampuero, anteriormente pertenecientes al Grupo Bravo a través de Mecanor. / Javier Cotera

La operación con la multinacional vasca abre al complejo cántabro la vía para diversificar su actual cartera de clientes

Jesús Lastra
JESÚS LASTRASantander

No es un momento sencillo para la industria de la automoción ni todo el negocio ligado a la fabricación de componentes para el automóvil. Nueva regulación de emisiones contaminantes, Donald Trump y su política arancelaria contra los vehículos procedentes de la Unión Europea -así como contra el acero y aluminio comunitarios- y, por si fuera poco, la incertidumbre lanzada sobre el diésel desde el Gobierno de España. Un complejo contexto que está obligando al sector a replantearse sus políticas.

A pesar de esta 'marejada', en Ampuero reina el optimismo tras la compra por parte del Grupo Teknia, mediana multinacional de origen vasco, de Mecanizados Norte Bravo (Mecanor) propiedad hasta marzo del Grupo Bravo, que además de la factoría cántabra cuenta con filiales en México y Rumanía.

Una operación de calado con la que Teknia aspira a seguir creciendo. En la actualidad está presente en 14 países con 23 plantas productivas, un engranaje que como resultado arroja una facturación próxima a los 330 millones, cerca de 2.900 trabajadores y una clara vocación de internacionalización. Dentro de esa disposición, Ampuero y Mecanor. El plan estratégico de la corporación para esta división contempla saltar de los 40 millones de negocio a día de hoy a 75 en un lustro. De ellos, en la factoría de la Comunidad se pretende pasar de los 26 actuales a uno 30 toda vez que donde aún existe mayor margen de crecimiento es en los complejos rumano y mexicano, anota la organización.

Las dudas con el diésel han costado 250.000 euros al mes en ventas entre julio y septiembre I+D

Michel Peña, director de las divisiones de Mecanizado y Aluminio en Teknia; junto a Alfonso Bravo, uno de los propietarios del Grupo Bravo y que se mantiene como director general de la fábrica regional tras la operación corporativa, ponen en contexto esta transacción y las perspectivas futuras.

¿Qué ha supuesto la incorporación de Mecanor para Teknia? La firma vasca, cuyo origen se remonta a 1992, tiene claro que conceptos como «globalización, competitividad y dinamización» deben marcar su actividad. «Teknia se ha centrado tradicionalmente en las tecnologías de inyección de plástico; también en el negocio metálico de la estampación y tubo; en mecanizado, el coletaje; y ahora, con la adquisición de Mecanor, hemos incorporado la tecnología en inyección y mecanizado de aluminio», sitúa Peña, que agrega que «básicamente nos dedicamos al sector de automoción. Puedes ser un TIER 1, esto es, el que vende a los fabricantes; o un TIER 2, el que suministra a otros TIER 1. Nosotros somos una especie de TIER 1.5: vendemos parte de nuestro portafolio directamente a los OEM -fabricante de equipamiento original, 'Original Equipment Manufacturer' en inglés- aproximadamente un 20% de nuestras ventas globales; el resto va a través de los TIER 1, componentes que ellos ensamblan antes de enviarlos a los fabricantes. Trabajamos con Renaut, Toyota, PSA, Ford; así como con los grandes TIER 1 del mercado como Bosch o Continental».

La factoría de Ampuero dedica entre un 5 % y un 7% de la facturación a este área Venta a Teknia

El director de la división recuerda que la corporación ha ido evolucionando en función de las demandas de los clientes. «Llevábamos varios años en un inicio de negociaciones con Mecanor. Hemos querido incorporar una nueva tecnología, la de inyección y mecanizado de aluminio a partir de piezas fundidas. Creemos que el aluminio es un material de futuro en el sector de la automoción, especialmente con las tendencias de hacerlos híbridos y luego eléctricos, lo que hace primar más aspectos como el peso. El aluminio es tres veces más ligero que el acero, por lo que está en línea con lo que los OEMs persiguen, especialmente en piezas estructurales», desgrana.

Teknia sostiene que «siempre hemos apostado por tecnologías de futuro. Tenemos una experiencia de muchos años en comprar empresas e incorporarlas. Tratamos de mantener los puntos fuertes de nuestras adquisiciones. Mecanor tiene una tecnología muy importante, así como sus tres plantas. El componente técnico y de gestión lo hemos respetado, así como el grupo directivo con Alfonso Bravo a la cabeza; y lo que tratamos de aportar es una capacidad financiera a nivel de grupo, así como mayores opciones comercializadoras y de clientes, al igual que en ámbitos como el I+D. Lo que vamos a intentar es asegurar que el futuro del Grupo Mecanor pase de 40 millones de facturación a unos 75 en cinco años; que las ventas aumenten y el empleo, sobre todo en México y Rumanía. En Ampuero estamos entre 260 y 280 trabajadores».

La corporación vasca añade a su oferta la inyección y mecanizado de aluminio

¿Qué se pretende hacer en el complejo cántabro? «No sólo queremos vivir de la pieza fundida e inyectada, sino tener un mecanizado final de alta precisión que otorgue valor añadido a la pieza. Creemos que es una forma de fidelizar a los clientes. Ése es nuestro nicho de mercado especializado, por lo que estamos intentando desarrollar aquí algunos clientes de los que ya tiene Teknia. Hasta ahora se trabajaba con Bosch, en la parte de sistemas de dirección; y tenemos también como gran cliente a SEG en el ámbito de motores de arranque y alternadores. Queremos incluir otros clientes, como Continental, para lo que hemos hecho visitas en Alemania, EE UU y México. Buscamos diversificar producto y clientes, así como adentrarnos directamente en OEMs», abunda el portavoz de Teknia.

Frenazo en la industria

El Grupo ha inyectado financiación a Mecanor para mantener el nivel de inversiones tecnológicas, entre el cinco y el siete por ciento de la facturación anual en Ampuero, explica Bravo. «La integración nos aporta tamaño, algo necesario para poder competir; así como el capital y la solvencia financiera».

Esta alianza llega además en un momento complejo para el sector de la automoción. En primer término, la política arancelaria de Estados Unidos, poniendo barreras al acero y aluminio europeos, así como a los vehículos de la UE. «De momento a nosotros la política de Trump no podemos decir que directamente nos ha impactado. Tenemos plantas en EE UU y México. Allí las ventas están bastante altas, así como las expectativas. En Europa, siendo verdad que los aranceles podrían afectarnos, realmente tenemos otro problema bastante mayor», sostiene Peña. En su pensamiento, el sufrimiento en la fabricación de coches ligado a la nueva normativa de emisiones contaminantes y las «campañas en contra del diésel», lo que ha producido impactos «puntuales» en la cadena de producción.

La planta regional otea una ligera recuperación en el sector que espera sea firme en unos meses

«Mientras la venta de coches vaya bien -crece un 2,5% en Europa en 2018- esperamos que sea un fenómeno puntual que en tres o cuatro meses vuelva a la normalidad, pero sí que es verdad que hemos notado bajadas en varias plantas, que van del siete al 15%», anota el director de aluminio y acero.

Como ejemplo, Ampuero. «Veníamos con unas ventas mensuales en el primer semestre en el entorno de 2,5-2,6 millones. Entre julio y septiembre hemos sufrido una caída de 250.000 euros mensuales. Bosch, uno de nuestros principales clientes, ha reducido su consumo y lo hemos notado. No ha sido la planta donde más impacto hemos notado, de hecho percibimos una ligera recuperación que queremos ratificar», agrega el ejecutivo.

Sobre el diésel, Bravo lo tiene claro. «Se lo han cargado con la campaña que han hecho, veremos ahora cómo se recupera». De momento, sólo ven ventajas para el Grupo en la introducción de vehículos híbridos y creen que la movilidad eléctrica tardará seis o siete años en impactar en los carburantes tradicionales.

A la espera de una solución para evitar más inundaciones

Alfonso Bravo vuelve a hacer hincapié en la necesidad de introducir medidas preventivas para evitar sucesos como el acaecido en enero de 2015, cuando las inundaciones afectaron a las instalaciones del Grupo Bravo. «Se estuvo hablando hasta febrero de 2016 y desde entonces no ha habido nada. Parece ser que aquí, hasta que no tienes el agua al cuello, no preocupa».

El directivo hace memoria y recuerda que en aquel momenton se presentó «una propuesta que era factible y rápida, además de generar pocas molestias. No se ha avanzado nada».

Bravo entiende que es fundamental no sólo para que la planta siga consolidándose dentro del Grupo Teknia, sino igualmente para no perder la confianza de los clientes. En este sentido, Michel Peña agrega que «un episodio como aquel no te lo puedes volver a permitir, especialmente por las exigencias de la industria. Todo lo que se pueda hacer tanto a nivel local como autonómico será beneficioso para todos».

El director de la planta cántabra pide que «se defina quién pilota este asunto para poder impulsarlo. El Instituto de Hidráulica presentó una posible solución en 2016, pero ahí quedó el asunto. Esto no ha ido adelante», lamenta el empresario local.