El mercado de trabajo en Cantabria encadenó en 2017 cuatro años con comportamiento positivo

Varios jóvenes se forman en el oficio de cocinero, uno de los más demandados y con mejores perspectivas a corto y medio plazo. :: alberto aja/
Varios jóvenes se forman en el oficio de cocinero, uno de los más demandados y con mejores perspectivas a corto y medio plazo. :: alberto aja

El informe anual del Servicio Público de Empleo refleja «el descenso importante» del paro con 38.506 desempleados el pasado ejercicio, una caída del 12,52% interanual

Isabel Arozamena
ISABEL AROZAMENASantander

El mercado de trabajo en Cantabria consolidó en 2017 «por cuarto año consecutivo» un «buen comportamiento» ya que «los grandes indicadores de fuentes registrales y estimativas así lo corroboran». El análisis es del Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), incluido en su informe anual donde se hace una detallada radiografía de la situación laboral que atraviesa la comunidad autónoma, a la vez que se apuntan los datos socio-económicos más relevantes.

El examen resultante es positivo, con algunos aspectos puntuales en negativo como los datos demográficos que «siguen siendo poco alentadores». Cantabria continúa perdiendo población, concretamente 1.911 personas en 2017 y 11.593 en el último quinquenio. Este hecho se acentúa con el proceso de envejecimiento. Las causas están, además de la baja fecundidad, en el cese de entrada de inmigrantes y en la salida de población tanto a otras zonas de España como al extranjero.

En el mercado de trabajo cántabro, tanto los datos generados a lo largo de 2017 como las previsiones para 2018 «vuelven a ser positivos, por cuarto año consecutivo, aunque no exentos de contradicciones». Ha habido un cierre del año con 38.506 desempleados, un 12,52% de descenso interanual, frente al 7,84% nacional. La contratación subió un 9,48% y la afiliación un 2,85%.

La capital y el arco de la bahía y la prolongación Torrelavega-Besaya son las áreas con mayor peso

En la Encuesta de Población Activa (EPA), Cantabria concluyó 2017 con un ligero descenso de la población activa, hasta las 274. 600 personas, de las cuales 237.600 estaban ocupadas y las 37.000 restantes paradas, lo que se traduce en unas tasas de actividad del 55,85%, de empleo del 48,32% y del 13,49% de paro. Estos mismos indicadores para el conjunto de España serían de 58,80%, 49,07% y 16,55%, respectivamente. En el primer trimestre de 2018 la tasa de paro ha bajado al 12,46%.

En datos

3,2%
creció el PIB de Cantabria en 2017, una décima más que la media nacional
13,4%
es la tasa de paro cántabra, por debajo de la del conjunto del país del 16,5%

El 45,57% de los parados son varones, por lo que el perfil tipo es el de una mujer a partir de 40 años con estudios de secundaria obligatoria que en muchos casos no finalizó, procedente del sector servicios y que en un porcentaje alto de ocasiones (un 39,92%, por debajo del estatal del 41,91%) lleva más de un año desempleada.

Es el sector con mejor comportamiento. Tras la recaída de 2013 ha recuperado terreno

Tomando como referencia todas las personas distintas que pasan por los servicios de empleo y el promedio de los que permanecen a lo largo del año, resultaría que el 51,74% continuaba sin trabajo al finalizar 2017. En los datos de paro registrado también se acusa la elevada estacionalidad estival de la economía cántabra, descendiendo durante estos meses de manera considerable e incrementándose sistemáticamente en los extremos del año.

Turismo y comercio

Respecto a la radiografía de la economía regional, el Producto Interior Bruto (PIB) creció un 3,2%, «por encima de todas las previsiones», apunta el SEPE con datos del INE. En el conjunto del Estado el avance fue del 3,1%. La renta per cápita se situó en la comunidad en 22.513 euros, todavía por debajo del promedio nacional de 24.999 euros.

El estudio resalta «la sensible mejora» interanual de los indicadores de consumo interno, sobre todo en actividades relacionadas con el turismo y el comercio. No así en construcción nueva y obra pública o comercio exterior. Sin embargo, el primer trimestre de 2018 está adelantando buenos datos y aunque las previsiones de crecimiento para el conjunto del Estado y para Cantabria son cautas, el escenario sigue siendo positivo de cara a la creación de empleo, «pues estaríamos hablando de un crecimiento anual por encima de los dos puntos».

Más de la mitad de los parados, un 55,41%, son desempleados de larga o muy larga duración

Pese a esta mejoría económica, el tejido empresarial cántabro se ha visto algo resentido, al registrar un ligero descenso del 0,11% en el número de centros de cotización radicados en la comunidad autónoma, frente el incremento del 0,06% estatal. El número de empresas que exportan ha crecido en los últimos años, aunque no llegan a 400 las que lo hacen habitualmente.

Respecto a la afiliación de trabajadores, en el último año se incrementó en más de 5.800 los cotizantes, un 2,85% de aumento respecto al ejercicio anterior, aunque con menos intensidad que el repunte nacional del 3,32%. El régimen general de la Seguridad Social absorbe la práctica totalidad del alza de 2017. Los trabajadores por cuenta propia son apenas el 20% de los afiliados y el resto son empleados por cuenta ajena. Otro dato a tener en cuenta es que el 8,35% de los cotizantes en Cantabria tiene más de 60 años.

Grupos de edad

El 52,74% de los afiliados son varones, proporción que mantiene la tendencia observada en los últimos años de aproximación entre ambos sexos. Por grupos de edad, crecen todos los tramos, con excepción de los comprendidos entre 25 y 34 años.

En cuanto a los sectores económicos, se mantiene el peso de los últimos años de los servicios, industria, construcción y ámbito primario.

Cantabria aporta el 1,2% a la economía nacional y tiene un PIB por habitante de 22.513 euros

La contratación en Cantabria durante 2017 ha seguido creciendo con respecto al año anterior, un 9,48%, casi dos puntos más que en el conjunto de España. Concretamente, se rubricaron 256.915 contratos y participaron 79.412 personas. El primer trimestre de 2018 sigue manteniendo esta tendencia ascendente. El SEPE refleja que la crisis «también ha incidido sobre otros aspectos de la contratación». Se ha notado en la duración del contrato y en la jornada, que son menores, y en el incremento de la rotación.

Para los responsables del Observatorio de las Ocupaciones «recuperado el volumen, el reto parece centrarse en la calidad de la contratación, incluso al margen de la temporalidad». El perfil de la persona contratada es indistinta en cuanto a sexo, ronda los 40 años, ha realizado estudios de secundaria obligatoria y se ciñe a un contrato de actividades de los llamados servicios de mercado.

El sistema ha ganado en los últimos cinco años un 9,97% de cotizantes y respecto a 2016 un 2,85%

Tres modalidades de contratación acaparan el 92% de los contratos: eventuales, obra o servicio e interinos. Del total de contratos formalizados en 2017, el 38,22% fueron parciales, porcentaje similar al año anterior. Sólo el 6,66% fue indefinido, cuando en el conjunto nacional es casi del 9%, y el resto, un 93,34%, es fijo.

La contratación de mayores de 45 años, por volumen y porcentaje, fue la que tuvo un mejor comportamiento interanual, seguidos de los extranjeros y discapacitados en términos relativos. Más de dos tercios de los contratados que eran demandantes de empleo llevaban menos de tres meses en paro. La rotación, como en el conjunto de España, sigue incrementándose hasta 3,24 contratos por persona.

La movilidad geográfica en Cantabria viene arrojando un saldo negativo. En 2017 salieron 2,23 contratos por cada uno que entró. Los varones son los que más se mueven.

Camareros y cocineros, las ocupaciones con mejores perspectivas

El informe del Servicio Público de Empleo detalla una lista con las ocupaciones con mejores perspectivas a corto y medio plazo en Cantabria. A la cabeza se sitúan los camareros en general, polivalentes, dada la elevada estacionalidad de la región y la dificultad puntual de cubrir la oferta existente. A continuación figura el empleo de cocinero, también afectado por la estacionalidad.

Otras ocupaciones demandadas son ayudantes de cocina, camareros de piso, dependientes de comercio en general y especialmente en frescos, teleoperadores comerciales debido la dificultad de encontrar personal cualificado, repartidor de paquetería urgente, guías y monitores turísticos, operario especialista del sector del metal, y asistentes de personas mayores tanto en la modalidad domiciliaria como residencial. También hay demanda de analista-programador.

Los sectores y actividades económicas con más futuro son las de servicios de alojamiento, restauración, comercio minorista y mayorista, transporte y logística, y la industria alimentaria. Las necesidades formativas pasan por las referidas a puestos de trabajo con atención al público.

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