Miles de trabajadores del metal marchan en Santander por un «convenio digno»

Miles de trabajadores del metal marchan en Santander por un «convenio digno»
María Gil Lastra

La protesta convocada por UGT y CC OO está motivada por la falta de acuerdo en torno a la subrogación de los empleados

Javier Gangoiti
JAVIER GANGOITISantander

La subrogación de los trabajadores del sector del metal de Cantabria continúa siendo el obstáculo principal para lograr un acuerdo entre la patronal Pymetal y los sindicatos UGT y CC OO. Mientras la firma de un convenio colectivo que satisfaga a ambas posiciones se mantiene inmóvil, miles de trabajadores del área siderometalúrgica han salido este domingo a las calles de Santander para denunciar lo que consideran un «engaño» por parte del presidente del colectivo empresarial, Alberto Gómez Otero. La multitudinaria marcha transcurrió desde Numancia hasta la plaza Porticada bajo el lema «por un convenio digno». A juicio de los manifestantes, más de 5.000 según los convocantes y 2.200 según la Policía Local, la patronal habría introducido varias modificaciones en materia de subrogación, limitaciones que «nunca estuvieron presentes» en la mesa negociadora de las últimas semanas. La protesta precede a la reunión que mantendrán todas las partes el próximo lunes para llegar a un acuerdo. Un encuentro que, de no lograr ningún avance, no sólo reafirmará la intención de los sindicatos para convocar una huelga el 20, 22 y 27 de noviembre, sino que puede prolongar la inactividad de los trabajadores del metal hasta que «no se alcance un acuerdo justo para los trabajadores».

«La patronal nos está tomando el pelo y no respeta lo acordado», denunció el Secretario General de UGT, Luis Díez. Según recordó, el preacuerdo alcanzado con Pymetal (y que puso de acuerdo a todas las partes) establecía que el 100% de los empleados serían objeto de subrogación. Sin embargo, «la reacción de la patronal limita su alcance a menos del 50% de la plantilla, lo que creemos que divide entre trabajadores de primera y de segunda categoría». A juicio del máximo dirigente del sindicato, la primera versión del acuerdo ofrecía un modelo positivo para la industria, que «evitaba la competencia desleal cada vez que una empresa principal cambia una contrata». La evolución de la negociación ha ido a peor en las últimas semanas. De hecho, tal y como recordó Díez, el último intento de acercamiento duró «cinco minutos», debido a la «nula disposición de diálogo de la patronal». Por su parte, el Secretario General Federación de Industria de CC OO en Cantabria, Daniel San Miguel, reprochó la actitud del presidente Gómez Otero ante la «cesión de mejoras salariales» por parte de los sindicatos: «No puede ser que nos quedemos con el salario reducido, y además, sin las mejoras sociales que exigimos desde el principio. El convenio es un todo». San Miguel apeló a la «responsabilidad» de la asociación empresarial de cara a la reunión de la semana que viene convocada por la Orecla, que gestiona las relaciones laborales. «Tienen la oportunidad de cambiar de actitud y ratificar el acuerdo que previamente ya habían firmado con nosotros. No es posible que una patronal que representa a menos del 10% de las empresas de la región esté actuando así con los trabajadores del sector del metal. No solo con nosotros, también con las compañías a las que dice representar», acusó.

La discrepancia para firmar el convenio radica fundamentalmente en tres aspectos en materia de subrogación, es decir, la situación de los trabajadores en caso de cambio en contratas y subcontratas entre la empresa titular y una adjudicataria. Tal y como aseguró Juan Carlos Meneses, Secretario de Acción Sindical de UGT y presente en la mesa de diálogo con Pymetal, las «inesperadas» acotaciones establecen que la cláusula de subrogación afecte solamente a empresas de mantenimiento, algo inasumible para la organización. En segundo lugar, los requisitos establecidos por las empresas limitarían este derecho a ciertas categorías dentro del personal obrero. Algo que, a juicio del sindicato, «es discriminatorio e ilegal». «Todos los trabajadores deberían ser objeto de subrogación, independientemente de la categoría que tengan», demandó el secretario general. Finalmente, el rechazo también estaría motivado por otros dos condicionantes inaceptables para UGT y CC OO, como la exclusión de las empresas con menos de diez trabajadores, por un lado, o todos los empleados con antigüedad inferior a dos años de actividad en la empresa.