Cristina BarquínI
La empresa cántabra afianza su postura en el sector aeroespacial tras desarrollar los sistemas de comunicaciones de los dos satélites que España ha lanzado este año
Cristina Barquín (Santander, 1983) es desde hace más de una década la consejera delegada de la empresa cántabra Celestia TTI. Aunque no estuvo en los ... orígenes del proyecto en 1996, sí que aprecia que «se han superado las expectativas». Eso no les deja sin hambre de seguir comiéndose el mundo. Y más. «Aún queda espacio para crecer», dice. Y en su caso suena literal, porque sus equipos ya están funcionando en órbita. Sin ir más lejos, su tecnología está presente en los dos satélites destinados a las Fuerzas Armadas Españolas —el SpainSat NG I y II— que ha lanzado este año Hisdesat. En dicho ambicioso proyecto, que posiciona a España como uno de los cinco países que pueden dar comunicaciones seguras a la OTAN, la compañía cántabra aportó los amplificadores en banda UHF con los que los sistemas se ponen en contacto con la tierra.
–¿Fue un reto fabricar los amplificadores?
–Desde luego, ha sido un proyecto muy complejo, porque no existía en el mercado. Supuso más de dos años de muchísimo trabajo, de un equipo multidisciplinar dedicado plenamente. Pero, más allá de eso, nos ha permitido tener experiencia en vuelo. Este sector es muy conservador y cuesta mucho entrar, sobre todo si lo que propones es diferente a lo que ya se hace. Y lo hemos conseguido, de hecho los dos satélites del operador español Hisdesat no son los únicos que tienen esta tecnología, otras agencias también la han adquirido y hay otros dos satélites más operando con ellos.
–¿Cuál fue la fase más difícil?
–Todo el proceso. Dentro de oferta comercial ya se dedica un esfuerzo en ingeniería muy grande para hacer un prediseño que nos asegure la viabilidad de la solución. Tampoco es fácil cuando empiezas a fabricar y ves que alguna cosa no se comporta como esperas, aunque no suele ser habitual.
–¿Es el proyecto más grande en el que han participado?
–Entregado sí, ahora tenemos un proyecto que a nivel volumen de facturación es mucho mayor, que consiste en realizar un radar al completo para Grecia, pero no está entregado todavía.
–Colaboran con agencias europeas principalmente, pero mantienen proyectos con agentes de todo el mundo, ¿desde Cantabria es difícil abrirse camino?
–El hecho de estar ubicados en Cantabria no es una limitación, el mundo ahora es global. Estamos presentes en muchas ferias internacionales. Lo difícil es tener esa primera oportunidad, una vez que te conocen prácticamente vienen solas.
–Su sede principal está en Santander, pero también tienen instalaciones en Madrid. ¿Sería inviable llevar el proyecto exclusivamente desde Cantabria?
–Realmente la sede de Madrid surge por una empresa que se adquiere ahí. También es verdad que siempre hemos tenido mucho negocio con Airbus, Indra, GMV y empresas grandes que están ubicadas en Madrid y ciertamente nos facilita la relación. Al final nos hemos organizado por grupos y cada uno está especializado en un área. Pero sí, sería viable estar exclusivamente en Cantabria si tuviera aquí a la gente que tengo en Madrid. En cuanto a los viajes, al final si vuelas desde Madrid, vuelas desde Santander, aunque toque una escala de más.
–¿Los proyectos internacionales se están resintiendo con las actuales tensiones comerciales?
–Estamos muy pegados a lo que ocurre en el mundo. Ya nos pasó con la guerra de Ucrania, en ese momento teníamos negocio con empresas rusas que se dedicaban a las comunicaciones por satélite y que se cortó de manera radical. Ahora con Estados Unidos el efecto más evidente que notamos es que se están alargando mucho los tiempos de gestión de licencias de exportación. Eso significa que a los componentes que adquirimos ahí en vez de tardar un mes en llegar, tardan dos o tres.
–Desarrollan sistemas tanto para el sector aeroespacial como para defensa, ¿cuál representa mayor volumen de negocio?
–El espacial, sin duda. Sí que es cierto que nosotros no hemos sido una empresa muy orientada a defensa, pero también es verdad que estamos empezando a recibir más demanda.
«Estar ubicados en Cantabria no es una limitación, el mundo ahora es global»
«La nueva política arancelaria de EE UU nos está alargando mucho los tiempos para las licencias»
–Las reticencias de España a la hora de invertir en defensa al mismo ritmo que el resto de la OTAN fueron muy polémicas, ¿cuál es su opinión?
–Es complicado, y es una cuestión política. Pero si gastamos menos en defensa, eso indudablemente va a hacer que perdamos influencia en Europa y en la OTAN. Va a suponer una pérdida de influencia y al mismo tiempo va a incrementar nuestra dependencia tecnológica.
–¿Cuál es la proyección de Celestia TTI actualmente?
–Hemos crecido mucho en facturación gracias a proyectos muy relevantes. No voy a hacer diferencias porque para mí son todos importantes, pero es representativa por ejemplo nuestra participación en el programa FCAS, que lidera Indra, y ahí estamos encargados de las antenas de los futuros aviones de combate. Asimismo, tenemos contratos con varias agencias espaciales a nivel mundial para proporcionar los amplificadores que nos permitan colonizar el espacio. Actualmente, hay muchas misiones lunares, pero ya se está hablando de Marte. Así que ahora mismo estamos con previsiones de seguir aumentando el equipo, que está conformado por una plantilla de cien trabajadores.
–¿Cuesta dar con talento en Cantabria?
–Nos está costando contratar a todas las empresas del sector, independientemente de donde estemos ubicadas. No es un problema de Cantabria, es un problema general porque hay mucha demanda, por eso animo a la gente joven a que se decante por una carrera técnica.
–El ser mujer en este sector, que está tan masculinizado, ¿ha sido un hándicap para usted?
–No siento haber tenido problemas, igual han estado ahí y yo no he sido consciente. Es verdad que es un mundo muy masculino, cuando voy a una reunión hay una mayoría de hombres evidente, pero no puedo decir que haya sentido ningún tipo de trato inadecuado o que me hayan faltado oportunidades por ser mujer, y de hecho aquí estoy.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión