Granado aboga por condicionar la pensión de viudedad a la renta familiar

El secretario de Estado de la Seguridad, Octavio Granado./Archivo
El secretario de Estado de la Seguridad, Octavio Granado. / Archivo

El secretario de Estado también pretende reformular la prestación por incapacidad permanente para que exista la posibilidad de otorgarse jubilaciones parciales con jornadas reducidas

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

La legislatura termina sin ninguna reforma del sistema de las pensiones, en gran medida por la falta de acuerdo en la comisión del Pacto de Toledo. Sin embargo, el abultado déficit que sufre la Seguridad Social hace que se siga debatiendo sobre qué hacer para lograr la sostenibilidad. Hoy, durante una jornada sobre 'El futuro de las pensiones', el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, se ha animado a desgranar algunas de las reformas pendientes, entre las que destaca la reformulación de la pensión de viudedad, que se generaron porque «las mujeres no podían trabajar», tal y como sucedía antiguamente pero no ahora. A su juicio, estas pensiones deberían condicionarse al nivel de renta familiar, de forma que no sea como en la actualidad un derecho para todos independientemente de los ingresos que el beneficiario tenga.

Trasvase de las cotizaciones por paro para las pensiones

El secretario de Estado de Seguridad Social desveló que durante estos meses de legislatura se ha estado discutiendo, sin que finalmente se llegara a un acuerdo, sobre la posibilidad de realizar un trasvase de las cotizaciones por desempleo (que llevan cuatro años con superávit) a favor del sistema de contingencias comunes (que arrastra año a año un elevado déficit). Esto vendría a suponer aumentar la cotización para las pensiones y disminuir la del paro, una propuesta que ya dejó caer recientemente la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef).

Y es que Granado no ve «razonable» que si un hombre gana más que su pareja y ésta fallece, reciba una prestación que le incremente la renta. En este sentido, explicó que aunque las beneficiarias de la prestación de viudedad son en su mayoría mujeres, un 10% de los que la reciben son hombres, que al perder a su esposa ven cómo sus ingresos aumentan. «Que alguien que cobra cinco veces más que su cónyuge y se queda viudo siga cobrando una pensión de viudedad de forma vitalicia es muy discutible», apuntó. Por el contrario, sí considera «razonable» que esta prestación sirva para mejorar a las mujeres que, al perder a su pareja, ven disminuida su renta familiar y «se encuentran con que han perdido estatus y calidad de vida».

Para tranquilidad de las más de 2,3 millones de viudas, el secretario de Estado precisó que de llevarse a cabo esta reforma afectaría solo a las nuevas pensiones, nunca a las que ya están en vigor, que se haría con cautela y que para las actuales beneficiarias «lo único» que van a hacer es «mejorarles» su prestación. «Esto hay que hacerlo muy despacio y todas las reformas de la Seguridad Social se han regulado en un principio de 'statu quo', es decir, se respeta lo actuado hasta la fecha», explicó.

Pero no se trata de la única reforma que, a juicio del secretario de Estado, tiene pendiente el sistema de Seguridad Social. También abogó por «cambiar la filosofía» de las pensiones de incapacidad permanente para que se puedan otorgar prestaciones parciales en lo referente a la jornada laboral, puesto que igual una persona no puede trabajar ocho horas diarias por una determinada patología, pero sí cuatro horas. «Nosotros nos jactamos de que tenemos 180.000 personas con discapacidad afiliadas al sistema; eso sí, si una persona de más de 55 años tiene lumbago, le damos una pensión de incapacidad permanente para sacarle del sistema», se lamentó.

A su vez, criticó la actual regulación que permite a los médicos conceder las bajas de los trabajadores y sugirió la «necesidad» de abordar los problemas de la sanidad, porque «una parte significativa» del gasto de la Seguridad Social son prestaciones de incapacidad temporal y permanente. «Yo no puedo dar una pensión, ni el Rey, ni el presidente del Gobierno, pero un médico puede otorgar cuarenta prestaciones de la Seguridad Social en cinco minutos», advirtió. En este sentido, también defendió que una «prioridad» debe ser reducir el absentismo. «Hay que conseguir que no gastemos el dinero indebidamente», aseguró.

Estas tres reformas incidirían de manera importante en una parte elevada del gasto, puesto que las pensiones de viudedad suponen un desembolso anual de 23.500 millones, otros 13.900 millones se destinan a las de incapacidad permanente y 6.500 millones van a parar a las bajas temporales.

Más inmigrantes y natalidad

Junto a estas medidas, Granado mostró su confianza en que en la próxima legislatura se redefina la ley de fondos y planes de pensiones para que la prestación social complementaria vaya asumiendo «un mayor protagonismo», ya que esta vía es «mejor solución que la anticipación de la edad de jubilación». En esta línea, afirmó que dentro de cuatro años «el que quiera jubilarse anticipadamente va a tener que pagar más».

Por último, insistió en que para que la Seguridad Social funcione hacen falta más inmigrantes y una política de familia para que «la gente tenga los hijos que quiera tener».