Cada día afloran 3,5 empleos sumergidos en Cantabria gracias a la actuación inspectora

El sector de la hostelería es objeto de especial vigilancia, como el del comercio y los servicios en general. /Celedonio
El sector de la hostelería es objeto de especial vigilancia, como el del comercio y los servicios en general. / Celedonio

Las acciones de la Inspección de Trabajo están transformando también 4,4 contratos diarios de temporales en fijos, según los datos hasta el 31 de julio de este año

María Ángeles Samperio Martín
MARÍA ÁNGELES SAMPERIO MARTÍNSantander

El mercado laboral empieza a recuperarse de los duros años de la crisis, a pesar de la precariedad que todavía se mantiene y de un elevado número de personas en paro. Tareas de vigilancia como las que realiza la Inspección de Trabajo en toda España ayudan a que afloren empleos sumergidos, contratos irregulares e incluso situaciones de explotación en clubs de alterne. En Cantabria, en lo que va de año, la labor inspectora ha hecho que afloren 3,57 empleos cada día y que 4,48 contratos temporales pasen a fijos.

Las actuaciones para hacer aflorar situaciones de economía sumergida y contratación irregular se vienen llevando a cabo hace años ya que forman parte fundamental de la actividad inspectora. A ellas se suman las visitas nocturnas y en festivos a los establecimiento hosteleros ya que es precisamente este sector uno de los que más preocupa.

En Cantabria, en lo que va de año (datos hasta el 31 de julio pasado) han aflorado un total de 748 empleos, cantidad que se acerca a los 809 que, en total, se descubrieron en 2017 y supera los 554 y 633 de los años 2015 y 2016, respectivamente. En los últimos diez años nada menos que 6.258 empleo han salido a luz gracias a las labores inspectoras.

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En cuanto a los contratos que se han transformado pasando de temporales a indefinidos, en lo que va de año han sido 939, cantidad que ya está por encima de los 692 registrados en todo el 2017. En 2016 se llegó a los 1.514 casos y en 2015, 654. En 2012 y 2013 se registró menor cantidad de contratos transformados, con 246 y 305, respectivamente. En los diez últimos años, a falta de finalizar 2018, el volumen total es de 7.752.

En relación a las visitas a establecimientos hosteleros, se han realizado 253 en lo que va de año, lo que supone 1,21 visitas en horarios especiales al día. El año pasado se realizaron 410, cantidad muy similar a la de los años anteriores. En los diez últimos años el número de visitas realizadas por los inspectores de Trabajo ha sido de 3.065.

En los últimos 10 añoshan salido a la luz 6.258 empleos y 7.752 contrataciones han pasado a indefinidas

De otro lado, están los diferentes requerimientos que se realizan a las empresas por parte de la inspección. En lo que va de año han sido 862 y el año pasado 1.533. En 2015 y 2016 fueron 1.503 y 1.689, respectivamente. Este año se está realizando una media de 4 requerimientos por día y en los diez últimos años se han llevado a cabo 15.219 en total.

No cabe duda de que la vigilancia que ejerce la Inspección de Trabajo es fundamental para que se cumpla la normativa laboral en vigencia y que sigan aflorando situaciones irregulares. Para poder seguir esta línea parece evidente que se necesitan más inspectores, pero no se convocan las oposiciones al cuerpo. Sin embargo, se van a producir incorporaciones de subinspectores.

Una cuestión importante son las relaciones con la Administración regional y central, ya que la Inspección tiene que trabajar codo a codo con las dos. Con la de Cantabria se actúa en el campo de la prevención y las relaciones laborales mientras que con la estatal, de la que depende la propia inspección, se llevan a cabo las diferentes tareas de vigilancia en el campo de la Seguridad Social y de la economía irregular.

Falsos autónomos y becarios

Lo cierto es los años de crisis han contribuido a empeorar el mercado laboral y han hecho que en muchos casos se utilicen figuras como las de falsos becarios o autónomos. Esta situación preocupa sobremanera y ha sido el origen del plan de choque que se ha iniciado a nivel nacional. De hecho, se han enviado 50.000 cartas en toda España para comprobar la situación de personas que figuran como desempleados y que pueden estar trabajando. Además, se ha puesto en marcha un buzón del fraude para que se denuncien situaciones irregulares. Esta siendo una buena herramienta, aunque desde la Inspección de Trabajo se anima a que se cuenten los casos con más datos concretos porque en ocasiones se comenta la situación de forma muy genérica.

En el caso de los becarios, uno de los campos en los que se ha actuado es en el de la Formación Profesional Dual para evitar precisamente que se utilice de forma indebida a l personal en prácticas.

En cuanto a los falsos autónomos, también se tiene especial vigilancia ya que son bastantes las empresas que utilizan esta figura cuando estos trabajadores están realizando tareas claramente del personal de plantilla.

Lo que también preocupa a la inspección es que cuando se investigan accidentes laborales o incluso muertes se conoce que no se cumplían las normas de prevención de riesgos laborales. Parece que los años de crisis han contribuido a 'relajar' el cumplimiento de unas medidas que son necesarias para preservar la salud de los trabajadores y su seguridad.

Clubes de alterne

Otra tarea que desde la Inspección de Trabajo se considera fundamental es la de actuar en los clubes de alterne y en lo que ahora se ha puesto de moda, los pisos-relax que se ubican en la ciudad, en comunidades de vecinos que desconocen las actividades que allí se están produciendo.

Las actuaciones en esta materia requieren la ayuda de la Policía y de la Guardia Civil ya que en muchos casos se producen enfrentamientos dado que las personas que 'trabajan' en estos clubs o pisos pueden estar coaccionadas o incluso secuestradas para ejercer la prostitución y son extranjeras sin papeles, en grave situación de desamparo.

«El objetivo es recuperar derechos y mejorar el empleo»

La Inspección de Trabajo se centra en una serie de actuaciones para mejorar el mercado laboral. La lucha contra el fraude y la mejora de las condiciones de los trabajadores siempre está entre sus fines. Así, el pasado 27 de julio el Gobierno central aprobó el Plan Director por un Trabajo Digno que se va a llevar a cabo desde este año hasta 2020. «Es fundamental para la actuación de los próximos años. El objetivo es recuperar derechos y mejorar el empleo», explica Miguel Ángel Gálvez, director territorial-jefe de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Cantabria.

El diagnóstico del mercado laboral a nivel nacional tiene en cuenta una tasa de temporalidad del 26,1% que en el caso de jóvenes menores 25 años llega al 70%. Excesos de jornada y de horas extras no pagadas son habituales. Además, esta la dualidad salarial entre trabajadores indefinidos y temporales; la brecha salarial de género del 22,4%; las dificultados de acceso de los jóvenes al mercado laboral; la siniestralidad laboral, etc..

Este diagnóstico es el que llevó a aprobar un plan director por un trabajo digno «contra las empresas que incumplen obligaciones legales» y para que «se incremente la conciencia empresarial y social sobre la necesidad del cumplimiento de las normas».

El plan está participado con todas las autonomías así como con la patronal y los sindicatos y por todos los ministerios.

Se busca la obtención de resultados a medio y largo plazo y acorto con dos planes de choque en límites temporales de contrato y para regularizar las discrepancias entre jornada pactada y realizada para corregir desigualdades en falsos autónomos, horas extraordinarias, falsos becarios o cooperativistas, excesos de jornada, etc.

«Hay que tener una visión panorámica del mercado laboral para poder controlar las situaciones irregulares», apunta Gálvez que recuerda que hay un baremo de multas para cada una de las situaciones y en el algunos casos se puede superar los 100.000 euros. Sin embargo, muchas empresas regularizan la situación laboral en cuanto son advertidos por los inspectores.

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