UGT advierte de que sin gobierno las pensiones solo subirán un 0,25%

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez./Efe
El secretario general de UGT, Pepe Álvarez. / Efe

Pepe Álvarez exige al nuevo ejecutivo derogar la reforma laboral y asegura que, de lo contrario, no se sentarán a negociar un nuevo Estatuto de los Trabajadores

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

UGT vuelve de las vacaciones con la misma reivindicación: la urgencia de conformar un gobierno cuanto antes porque «si no hay gobierno, las cosas no siguen igual, empeoran» y la necesidad de derogar la reforma laboral y la de las pensiones. Así lo sostuvo el secretario general del sindicato, Pepe Álvarez, en una reunión con los medios de comunicación, en la que dijo «alto y claro» que no se deberían repetir las elecciones generales y que debe haber un ejecutivo antes del 23 de septiembre. «Los problemas de la gente los hay que solucionar», denunció, para puntualizar que «llevamos no tres meses de interinidad, si no más de tres años».

Las razones que esgrimió para llegar a un acuerdo de gobierno son muchas, pero una de ellas es que, de lo contrario, los pensionistas se verían abocados a una subida mínima del 0,25%. Así, Álvarez puntualizó que, con la legislación vigente, «es difícil» que el año que viene las pensiones se revaloricen más del 0,25%, puesto que así se recoge en la reforma realizada por Mariano Rajoy mientras la Seguridad Social estuviera en número rojos, como así es. «Me gustaría que todo el mundo fuera consciente de que esto es así», advirtió. Para poder cambiar este incremento, el Gobierno debería hacerlo vía Real Decreto, tal y como hizo el año pasado, cuando aprobó un alza del 1,6% en línea con el IPC estimado, algo que en teoría un ejecutivo en funciones no podría hacer, según señaló el líder de UGT, que, no obstante, no lo descartó totalmente porque «en este país estamos acostumbrados a que la capacidad de invención jurídica no tiene límites». Aprovechó además a exigir la derogación de la reforma de las pensiones de 2013, que abocó a los pensionistas a una subida del 0,25% para los próximos años -algo que seguiría vigente para el próximo año- e introdujo el factor de sostenibilidad, cuyo entrada en vigor se aplazó el año pasado a 2023.

A su vez, Pepe Álvarez volvió a la carga con su reivindicación de siempre de derogar las reformas laborales, ya que «todos los estudios ponen de manifiesto el deterioro permanente de la calidad del empleo. «Que no nos busquen para elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores si no hay derogación previa», afirmó. En este sentido, advirtió que si no se hace no irán a las reuniones para negociar la nueva legislación ya que, pese a ser una «propuesta positiva», va a tardar mucho tiempo en ver la luz, ya que -dijo- necesita al menos de un periodo mínimo de dos años y eso si todo fuera bien. «Nosotros no vamos a esperar ni cuatro ni dos años», zanjó.

Y, lejos de reducir exigencias, UGT pide ahora más y avisa de que no se conformarán con retocar los elementos más lesivos que habían pactado el año pasado con el gobierno en funciones y que finalmente no se llegó a aprobar, como devolver la prevalencia del convenio sectorial sobre el de empresa, la ultraactividad (es decir, que se prorroguen de forma automática mientras no se apruebe uno nuevo) y limitar la subcontratación, sino que además pidió que se restrinjan las causas objetivas de despido y se vuelva a las que había antes de 2012 así como recuperar que sea la Administración la que tenga que autorizar el despido colectivo. «Vamos a sentarnos con una posición tan firme, que si no se atiende tendrá consecuencias que ya veremos cuáles son», amenazó.