Rajoy sale en defensa de su candidato con un duro ataque contra el PSOE

Mariano Rajoy, en Valladolid./
Mariano Rajoy, en Valladolid.

Los populares de Castilla y León iniciaron su mitin en Valladolid con una ovación en memoria de su líder asesinada, Isabel Carrasco

ANTONIO MONTILLAMadrid

Mariano Rajoy no tenía que haber estado ayer en Valladolid, su agenda electoral lo situaba en Murcia. Su cita con los militantes del PP de Castilla y León era el lunes, pero la trágica muerte de Isabel Carrasco, presidenta de los populares leoneses, trastocó los planes. Rajoy tampoco tenía previsto desenterrar su dialéctica más aguerrida en esta campaña de las elecciones europeas, pero el doble traspiés televisivo de su candidato, Miguel Arias Cañete, que perdió el cara a cara con Elena Valenciano y justificó su derrota con un comentario con tintes machistas, le obligó a desenterrar el hacha de guerra. «No vamos a dejar que los socialistas arruinen la recuperación como arruinaron España», tronó el presidente del Gobierno para algarabía de sus correligionarios.

El acto se inició con una sentida ovación en recuerdo de la asesinada Isabel Carrasco. «Isabel estará en nuestro corazón para siempre», remachó Rajoy.

Sin embargo, tras dos días sin actos, el PP tiene que recuperar el tiempo perdido de cara al 25 de mayo. «Hay que hacer útil el voto», instó Rajoy a los suyos. La idea que intentó transmitir el jefe de filas de los populares es que, después de lo visto en las últimas horas, aquellas personas que quieran evitar que el PSOE gane los comicios europeos sólo tiene una opción: «Votar y pedir el voto para el PP porque hay que votar a partidos que puedan ganar». Cada vez más, los populares centran sus objetivos en recuperar a los fieles que han tenido en los últimos meses la tentación de decantarse por formaciones como Vox o UPyD.

Rajoy trufó su discurso, muy aplaudido por los asistentes, con su guión original de campaña, que pasa por defender las reformas de su Ejecutivo como únicas responsables de las mejoras en la economía. Hizo diversas referencias a la herencia recibida por el PSOE en 2011 pero, a diferencia de otras ocasiones, ya no se conformó en prometer que cuando acabe la legislatura habrá menos desempleados que en diciembre de 2011.

"Infinitamente mejor"

El presidente del Gobierno aseguró que cuando finalice su primer mandato, «España estará infinitamente mejor que cuando nos la dejaron los socialistas». Vaticinó, asimismo, que el PSOE volverá a pagar un alto precio electoral por negar la recuperación económica de España, «al igual que lo pagaron tras negar la existencia de la crisis en 2008».

Recalcó, como intentó hacer Cañete en el debate de TVE, que España crece más que la media de los países de la zona euro.

 

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