Rajoy, campeón en resistencia

Mariano Rajoy.
Mariano Rajoy. / Archivo
  • El presidente del PP ha pasado de bordear su final político tras el 20-D a ser el favorito para ganar las elecciones del 26-J, y todo sin arriesgar nada

La tarde del 22 de enero, cuando Mariano Rajoy declinó la oferta del Rey y decidió no someterse a una investidura que tenía perdida de antemano, en el PP empezó a extenderse la sensación de que su candidato había entrado definitivamente en "fin de ciclo". Cuatro meses después de aquel episodio que dejó fuera de juego al partido en las negociaciones para formar gobierno, no son pocos en el PP los que creen que el movimiento, acertado o equivocado, permitió al presidente sobrevivir a la enésima crisis de liderazgo de su trayectoria.

Los populares apenas dan crédito. Rajoy, que se ha mantenido a la espera durante todo este tiempo, vuelve a ser hoy el cabeza de cartel y parte como favorito en las encuestas para ganar las elecciones en busca de su segunda oportunidad en la Moncloa. "No es que nosotros no fracasáramos en enero, es que después fracasó el resto", explica un alto cargo del partido que admite que el presidente, pese a su "pasividad", ha demostrado mantener intacta la capacidad de resistencia. Quienes le acompañan ven al jefe del Ejecutivo en funciones con energía renovada, seguro de sus posibilidades y convencido de que logrará una segunda legislatura al frente del Gobierno.

En realidad, nada ha cambiado en la situación interna del PP. En las organizaciones territoriales siguen a la espera de la renovación en la dirección nacional que les permita actualizar sus estructuras, y las mismas voces anónimas de siempre cuestionan que el futuro y la supervivencia del partido se llame Mariano Rajoy. Pero el debate sucesorio ha quedado congelado. El presidente, a quien daban por amortizado hace unos meses, vuelve a estar en el campo de juego y dispuesto a sostener su candidatura después de los comicios del 26-J.

"Es dueño de su destino", se resignan en la formación, donde, sin embargo, temen que Ciudadanos dé la batalla tras las elecciones y condicione su apoyo a que el Gobierno no esté presidido por Rajoy. "Que alguien con 40 escaños quiera decirle a alguien que tiene 123 que se tiene que ir me parece dudosamente democrático", argumenta el líder de los populares mientras confía en no convertirse en "una línea roja" para el resto de partidos. En este escenario, en el PP creen que la mejor forma de blindar a su candidato será mejorar su marca electoral en las urnas, un hito que podría conceder una séptima vida al presidente.