"Ya no voy a hablar del AVE, nos conformamos con ese tren de 400 millones"

"Ya no voy a hablar del AVE, nos conformamos con ese tren de 400 millones"

Revilla asume «que es mejor se haga algo», y da el visto bueno a un ferrocarril mixto de pasajeros y mercancías

JOSÉ EMILIO PELAYOSantander

No lo pudo decir más claro: «Ya no voy a hablar del AVE»; ni tampoco más gráfico y buscando la sonrisas de la concurrencia: «Reconozco que nos hemos bajado..., la ropa». Con ese preámbulo, el presidente de Gobierno de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, anunció ayer que la autonomía cambia el criterio y apoyará a partir de ahora el proyecto de conexión ferroviaria con Madrid proyectado por la Universidad cántabra y presentado en su día por el Ejecutivo de Ignacio Diego. En un ejercicio mezcla de realismo y posibilismo, Revilla proclamó que «nos conformamos con ese tren de 400 millones de euros», que al parecer ya cuenta con el visto bueno y la aprobación del Ministerio de Fomento. Como corolario a esa involución en la reivindicación, el presidente del Gobierno regional remachó con un resignado «lo aceptamos para que por lo menos se haga algo».

En el marco de su intervención del Foro de Economía de EL DIARIO MONTAÑÉS, Revilla desveló la «renuncia» («por ahora y a la espera de que la situación económica sea otra») a una exigencia que ha sido santo y seña del regionalismo desde hace años. En el tránsito queda hasta la ruptura con el entonces ministro José Blanco por «haber engañado a Cantabria» y «plantarla» en un acto de colocación de la primera traviesa que iba a realizarse hace años en Palencia. Ayer, un Revilla realista asumió que lo posible «es un tren que sitúe el trayecto Santander-Madrid en dos 2 horas y 59 minutos», un tiempo que consideró «claramente competitivo».

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Pero hecha la revelación, el jefe del Ejecutivo no dudó en defender que Cantabria merece un AVE, que ya tienen todas las autonomías. Añadió, además, que es falso argüir que no es rentable, y en su particular lectura expresó que sería un tren muy utilizado por ciudadanos de Castilla y León yMadrid para acceder a Cantabria. Es más, utilizó la ironía al predicar que como Cantabria es un paraíso, el AVE no es para que los cántabros se vayan («aquí tenemos todo», glosó) sino para atraer turistas de otras comunidades. Revilla remachó que dejará su cantinela demandando el AVE, que con toda probabilidad «recuperaré» cuando la situación económica lo haga posible.

Tren mixto

Para el Gobierno cántabro, «un tren mixto de altas prestaciones» puede ser una solución al ferrocarril actual, al que Revilla volvió a calificar como obsoleto y víctima de averías constantes. «Cambiamos para mejorar el tren en aras de que tengamos algo más que este demencial ferrocarril actual, y para favorecer al puerto de Santander», justificó el presidente. Además, aventuró que el proyecto «cuenta con el beneplácito de todos». Y remató con un augurio, mitad deseo: «Estará hecho antes de que me vaya..., del Gobierno, claro».

Al hilo de esa declaración, reiteró que Cantabria no ha sido tratada con justicia por los sucesivos gobiernos centrales. Proclamó, y hasta gritó, su lealtad y defensa del Gobierno de España y de la Constitución, pero advirtió de que Cantabria mantendrá una espíritu reivindicativo ante Madrid que ponga fin a los agravios sucesivos e históricos. Y lo explicitó: «Somos solidarios y profundamente españoles, pero recibimos un trato que... Da la sensación de que va a ser un delito defender a este país. No puede ser que sea un problema que seamos pocos y encima buenos».

El presidente elevó el tono crítico para hablar del trato que desde que es presidente ha recibido de Mariano Rajoy. Le reprochó que e no le haya recibido y que haya utilizado a un «subalterno» para responder a la carta que le envió. «No voy a consentir que no nos reciba. No voy a tolerarlo. El protocolo exige lo que exige... En Cantabria, el representante del Estado soy yo», reflexionó. Y, haciendo gala de su lenguaje más cotidiano, remachó con un«aquí yo soy el Rey», que ante la risas de los presentes remató con un «mientras no esté».

Como último anunció explicó que principios de 2016 buscará un grupo de notables, independientes de los partidos, para que coordinen una oficina en la que se puedan denunciar irregularidades, actuaciones ilícitas y casos de posible corrupción.

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