Los líos sexuales sacuden la Cámara de los Comunes

John y Sally Bercow tienen tres hijos en común./
John y Sally Bercow tienen tres hijos en común.

La mujer del presidente del Parlamento inglés airea su infidelidad con el primo de su marido... que al final la deja para seguir con su esposa

ESTER REQUENA

J ohn Bercow no para de acaparar titulares estos días, pero no precisamente por su labor como presidente de la Cámara de los Comunes, la cámara baja del parlamento británico: se ha convertido en el «cornudo» oficial del país. Una historia digna del mejor culebrón de televisión, pero real como la vida misma, que tiene entretenidísimos a los ingleses desde que se conociese que su mujer, Sally Bercow, de 45 años, llevaba uno siendo la amante de Alan Bercow, un primo de su esposo doce años mayor que ella. Pero la cosa no ha quedado ahí. Una vez aireado el engaño, el primísimo ha decidido volver a los brazos de su mujer Erica y plantar públicamente a Sally, apodada la Carla Bruni británica, a la que le había prometido divorciarse para comenzar juntos una nueva vida.

«Tengo el corazón roto», ha reconocido una desmejorada Sally, que además posa con muletas a causa de un accidente de esquí. De todas formas, no ha logrado dar pena a su examante, que ha posado delante de la prensa muy sonriente en la puerta de su casa con su esposa. «Alan me ha dejado desolada. He sido una mala esposa, no merezco que mi marido me acoja de nuevo», explicó Sally con la mirada desencajada. Aunque reconoció que su matrimonio con el diputado, con el que tiene tres hijos, hacía mucho tiempo que pasaba por «dificultades». Muchas por su alocada vida, porque John Bercow, de 52 años, se ha tenido que tragar que Sally posara desnuda para un tabloide, solo tapada por una sábana, en su apartamento oficial del Palacio de Westminster, con el Big Ben al fondo; concursara en la versión vip de Gran Hermano o proclamase a los cuatro vientos que se emborracha sin pudor y que practica el sexo libre.

A raíz de un alquiler

Por el momento, John Bercow es el único que guarda silencio en toda esta historia del doble adulterio. Y eso que su residencia se encuentra rodeada de paparazzi. Es la casa donde, curiosamente, surgió el idilio. Los Bercow decidieron alquilar su mansión familiar al primo Alan... y ahí ruvo lugar un flechazo que, al parecer, ha durado un año. El escándalo público ha puesto ahora el punto y final al affair.

La otra afectada, Erica, presume de nuevo de marido, aunque aún no ha adelantado si logrará perdonarle. «Alan está en casa, que es lo importante. Me acabo de encontrar todo esto, que es muy desagradable. Y no quiero hacer más comentarios para alimentar el ego y el narcisismo de esa mujer». Pero la sonrisa de oreja a oreja que muestra junto a su marido la delata.