Las huellas profundas

Samuel Ruiz, Juan Francisco Díez Manrique, María José Sáenz de Buruaga, Purificación Pardo, Carlos Pajares y Antonio Gómez./
Samuel Ruiz, Juan Francisco Díez Manrique, María José Sáenz de Buruaga, Purificación Pardo, Carlos Pajares y Antonio Gómez.

Juan Francisco Díez Manrique recibió el Premio de Salud Mental Padre Menni

JAVIER RODRÍGUEZ

En el Centro Hospitalario Padre Menni, de Santander, se entregó el I Premio de Salud Mental Padre Menni, concedido al prestigioso psiquiatra y docente Juan Francisco Díez Manrique. Entre otras personalidades, estuvieron presentes en el acto María José Sáenz de Buruaga, vicepresidenta y consejera de Sanidad y Asuntos Sociales del Gobierno de Cantabria; Antonio Gómez, Concejal de Familia, Servicios Sociales y Protección Ciudadana del Ayuntamiento de Santander; Samuel Ruiz, delegado del Gobierno en Cantabria; Purificación Pardo, consejera provincial de las Hermanas Hospitalarias; Carlos Pajares, gerente del Centro Hospitalario Padre Menni, y César Pascual, director gerente del Hospital Valdecilla.

Con el premio se quiere «reconocer la importante labor que un profesional, o un colectivo, han hecho en favor de la Salud Mental». Tras su entrega los asistentes disfrutaron de un vino español.

El Centro Hospitalario Padre Menni es un hospital privado sin ánimo de lucro perteneciente a la Congregación de las Hermanas Hospitalarias, dedicado según sus responsables a la «atención integral de personas con enfermedad mental, daño cerebral, discapacidad intelectual y patología psicogeriátrica a través de recursos de hospitalización completa, parcial y ambulatoria». Cuenta con 400 camas de hospitalización, 140 plazas en de Centros de Rehabilitación Psicosocial y 57 plazas de Centro de Día Psicogeriátrico. Su modelo asistencial se fundamenta en «la atención integral a través de pautas de tratamiento personalizadas e interdisciplinares, abarcando la promoción de la salud, la prevención, el tratamiento, los cuidados, la rehabilitación y la reinserción en el entorno habitual, mediante la continuidad en el proceso de atención». Además, fomenta las «actividades de formación, docencia e investigación de los profesionales, trabajamos por conseguir la excelencia profesional y técnica siendo nuestros principales distintivos la calidad y la calidez en la atención».

Durante su trayectoria, este recinto hospitalario de Cantabria se ha ido adaptando con sobresaliente eficacia a las diversas coyunturas sociales y culturales, acercándose «a la marginación, al sufrimiento y la discapacidad producida por la enfermedad, preferentemente mental», defendiendo los derechos de los pacientes y respondiendo a cada necesidad.

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