Un ejemplo de calidad

Ana Domínguez, José Luis Solana, Isabel Blanco, Montserrat Carrandi, Rocío Pérez, Montserrat Pérez, Cristina Sopelana y Laura Fernández. /
Ana Domínguez, José Luis Solana, Isabel Blanco, Montserrat Carrandi, Rocío Pérez, Montserrat Pérez, Cristina Sopelana y Laura Fernández.

Inauguración de la carnicería 'La Casona de Pedro', en la calle Castilla 69

JAVIER RODRÍGUEZ

Santander cuenta con una nueva carnicería de primerísima calidad: 'La Casona de Pedro', ubicada en el número 69 de la calle Castilla. Es la continuación, vía éxito, de la que sus propietarios tienen en la calle Marqués de la Hermida 24. El acto de apertura para clientes y amigos resultó una animada fiesta en su interior y exterior.

Montserrat Carrandi, gerente de 'La Casona de Pedro', explicaba a El Diario Montañés que la principal característica de sus carnicerías es «buscar a diario el equilibrio entre la máxima calidad y el precio más justo. Consideramos que ahí radica la principal clave de la aceptación tanto para los ciudadanos en general como para el sector profesional de la restauración». Conviene destacar al respecto que estas prestigiosas carnicerías de la capital de Cantabria abastecen a más de ciento setenta restaurantes de la región, de los cuales el ochenta por ciento radica en Santander. «El reparto cotidiano de nuestra carne es un exámen permanente, pues sólo en el ámbito de los restaurantes la consumen miles de personas», comentaba Montserrat.

Otro aspecto a destacar de la empresa es que, cuando el cliente lo requiere, realiza el reparto a domicilio. Además, dispone de magníficos chuletones, hamburguesas de buey y un amplio etcétera de artículos de extraordinario nivel. Y, por supuesto, se asesora a la clientela sobre cómo cocinar determinadas carnes. «Lo hacemos encantados. Nuestros clientes son nuestros amigos, y a un amigo se le dedican todas las atenciones y todo el tiempo que necesite», añadía la gerente.

Para Ana, 'La Casona de Pedro' es absoluta garantía de calidad. «Venir a comprar aquí es hacerlo a un lugar de confianza. En mi casa a todos les encanta lo que llevo: filetes, chuletas, pollo, productos de charcutería. Da lo mismo. Todo es muy bueno y pago por ello un precio estupendo», declaraba.

María consideraba también que «la palabra clave en una carnicería, como en tantos otros sectores de la alimentación, es confianza. Cuando existe, como aquí, se fideliza al cliente para siempre».

 

Fotos

Vídeos