Unidos y de fiesta

Luis Carreira, Esteban Mencía, Mauricio Tuni, Leticia Pedrero con Alejandro, Alejandra Merino, Paula Doval, Mercedes Chamizo con Gonzalo y Raquel San Sebastián./
Luis Carreira, Esteban Mencía, Mauricio Tuni, Leticia Pedrero con Alejandro, Alejandra Merino, Paula Doval, Mercedes Chamizo con Gonzalo y Raquel San Sebastián.

El Colegio San Agustín, de Santander, celebró con gran éxito el 'Día de las Familias'

JAVIER RODRÍGUEZsantander

Un año más el Colegio San Agustín, que dirige Enrique Martín, y la Asociación de Padres de Alumnos organizaron la entrañable y popular iniciativa denominada 'Día de las Familias'. Tras la celebración de la eucaristía, padres, alumnos y responsables del prestigioso centro educativo santanderino disfrutaron de un delicioso cocido montañés, entre otras cosas muy ricas. Fue, en suma, una magnífica jornada de auténtica convivencia, con música, juegos, etc.

Los progenitores estaban «encantados de compartir algo tan bonito con nuestros hijos, sus compañeros y los papás y mamás de otros alumnos. Es una idea acertadísima, a la que asistimos cada año completamente a gusto», decía María. Por su parte, Manuel subrayaba «el importante aspecto educativo y de valores que significa este encuentro. Me parece que hay que subrayarlo como se merece. Es ya una cita tradicional del calendario».

Según se precisa desde el propio colegio, la presencia de los agustinos en Santander, siempre vinculada al ámbito de la educación, se remonta a 1902 y hunde raíces en las escuelas de Rúa Mayor y en el Colegio Cántabro. Este colegio funcionó de 1917 a 1936 y fue dirigido por los PP. Agustinos. Al empezar la guerra española el Cántabro resultó incautado, pero al liberarse Santander los agustinos decidieron reemprender sus tareas docentes.

De modo provisional, y para aquel curso 37-38, adecuaron un pequeño piso en la calle Castelar, 41. Posteriormente iniciarían las clases en el Colegio-Preceptoría de la calle Alcázar de Toledo, con el mismo profesorado del Cántabro y material de enseñanza, pero nuevo nombre: empezó a llamarse San Agustín.

Desde estos primeros momentos «se llevan a cabo una serie de diligencias encaminadas a conseguir los primeros e imprescindibles reconocimientos oficiales». Logrados, realizaron su labor «de forma callada y constante».

Los frutos se recogieron de inmediato. En 1972 se adquirió un terreno en las proximidades de El Sardinero y el arquitecto Ricardo Lorenzo diseñó el colegio actual.

Inició su funcionamiento el curso 1975-76 con 1.100 alumnos y alumnas, detalle muy relevante: la coeducación existió «desde el primer momento».

 

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