El tribunal da dos meses a Balenciaga y Ghesquière para que negocien

Nicolas Ghesquière. /
Nicolas Ghesquière.

La casa de moda considera que el diseñador dañó la imagen de la firma tras su salida

EFEparís

El Tribunal de Apelación de París encargado de juzgar la demanda de la casa de moda Balenciaga contra Nicolas Ghesquière, su director artístico durante quince años y actual modisto de Louis Vuitton, propuso a sus letrados que negocien un acuerdo amistoso. De esa forma las dos partes saldrán "con la cabeza alta", según el juez, que pronunciará su veredicto el próximo 27 de agosto en caso de que las partes no alcancen un pacto.

Ghesquière, modisto de Balenciaga entre 1997 y 2012, recibió 6,5 millones de euros (unos 9 millones de dólares) al dejar la empresa amistosamente, además de acciones que revendió por 32 millones de euros (unos 43 millones de dólares). Pero el contrato de salida de Ghesquière, de 43 años, incluía cláusulas que no le permitían hacer declaraciones que pudieran dañar la imagen de la marca. La casa de moda considera que violó esas condiciones, por lo que le reclama 7 millones de euros (unos 9,5 millones de dólares).

"Tenía un estudio maravilloso y un equipo creativo cercano a mí, pero empezó a convertirse en una burocracia y, poco a poco, más institucional, hasta que ya no tenía nada que ver con la moda", declaró Ghesquière en una primera entrevista concedida a la revista System tras abandonar la casa de costura.

El modisto, uno de los más aplaudidos de su generación, confesó en la primera de varias entrevistas que se sintió "vampirizado" por Balenciaga, una casa volcada en la comercialización de sus productos que no le manifestaba "ninguna estima, ningún interés y ningún reconocimiento" por sus investigaciones.

Reemplazado por Alexander Wang

Ghesquière, que llegó a la casa en 1997, con solo 26 años se convirtió en el heredero artístico del español Cristóbal Balenciaga (1895-1972). Durante quince años llevó las riendas de Balenciaga, que en 2001 adquirió el grupo francés de lujo PPR, conocido hoy como Kering y con enseñas en su catálogo como Gucci, Yves Saint-Laurent o Alexander McQueen.

Fue en 2012 cuando, por sorpresa, el modisto y la casa de costura pusieron fin a su relación contractual. Ghesquière pasó a dirigir Louis Vuitton, tomando el testigo de Marc Jacobs, y Balenciaga contrató al estadounidense Alexander Wang para reemplazarle.