Muere a los 96 años el diseñador Manuel Pertegaz

El modisto Manuel Pertegaz en el homenaje que recibió a toda su carrera en 2005. /
El modisto Manuel Pertegaz en el homenaje que recibió a toda su carrera en 2005.

El modista aragonés ha sido uno de los grandes maestros de la alta costura a nivel mundial

MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Vistió a las más altas esferas del panorama social de una época gris y él supo darle color, lujo y glamour. Su carácter estricto y perfeccionista lo encumbró no solo como uno de los grandes de la moda española, sino que lo llevo hasta lo más alto de la alta costura. Pero ayer Manuel Pertegaz cerró para siempre su taller. El genio de la aguja, el hilo y el patrón falleció a los 96 años en su casa de Barcelona.

Nacido en Teruel, se trasladó siendo niño a Barcelona. Su talento precoz, lo llevó a estar metido en el mundillo desde los 16 años, y a los 25, en plena posguerra, ya poseía su primer atelier, un estudio de referencia entre la clase alta y burguesía barcelonesa. Después llegaría el de Madrid y los viajes a París con su relación con los mundos de Dior y Balenciaga.

Autodidacta, trabajador infatigable, humilde y exquisito en los detalles, Manuel Pertegaz conquistó con su elegancia discreta pero cautivadora. Era un amante de resaltar la belleza femenina pero sin estridencias, que siempre defendió que era el vestido el que se debía adaptar al cuerpo de la mujer y no a la inversa. Si bien su ropa definía a la mujer en general, hubo una en especial, Bibis Samaranch, su amiga y confidente, a quien consideró su musa e inspiración desde que la vistió de novia en 1955 para casarse con Juan Antonio Samaranch hasta que falleció en el 2000. Y fueron estas convicciones las que le llevaron a ser pionero en cruzar el charco y llevar sus vestidos hasta la calle más chic de la Gran Manzana: la Quinta Avenida.

Mujeres de todo el mundo, desde Canadá a El Cairo, reclamaban sus vestidos y los premios, incluido el Oscar de la Costura de Harvard, abarrotaban su estantería. Por eso, tras la muerte de Chistian Dior, fue propuesto para tomar las riendas de la casa francesa aunque el maestro rechazó el ofrecimiento y siguió trabajando en España.

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En los 70 llegó el prêt-à-porter y, al contrario que Balenciaga, Pertegaz se adaptó al cambio que significaba pero siempre conservando el trabajo de costura y llenando los armarios de estrellas del cine, damas de alta sociedad y personajes populares.

El encargo 'real'

Vistió a Ava Gadner, a Audrey Hepburn y a la mismísima Jackie Kennedy aunque su encargo más importante lo tuvo en 2004 al asumir el diseño de vestido de la boda de la Reina Letizia. Fue un vestido de corte continuado desde los hombros al suelo. La parte superior estaba ceñida al cuerpo y se deslizaba suavemente a partir del talle. Lució una cola de 4,5 metros que salía desde la cadera. El escote del traje en pico, con cuello corola bordado en hilo de plata y oro. También adornaba la espalda y las manoplas de las mangas por ambas caras. El delantero en forma piramidal, así como el bajo de la falda. Vistió un manto nupcial de tul de seda natural de tres metros de largo y con bordados que mezclaban la flor de lis y la espiga.

Para los especialistas, la maestría de Manuel Pertegaz lució entonces en todo su esplendor.

Reconocimientos

Durante su extensa carrera, recibió numerosos galardones a nivel internacional, entre los que figuran la Medalla de Oro de Berlín y las llaves de oro de las ciudades de Boston, Nueva Orleans, El Cairo y México.

Entre sus distintivos a nivel nacional destacan el de comendador de la Real Orden de Isabel la Católica, la cruz de caballero de San Jorge de Teruel, la medalla de Fomento de las Artes Decorativas, la medalla de oro al Mérito Artístico de la Generalitat de Cataluña y la Aguja de Oro.