De las ‘megababes’ de Escoté a las sexys moteras de Maya Hansen

Una modelo desfila para la colección de María Escote hoy en Madrid. /
Una modelo desfila para la colección de María Escote hoy en Madrid.

Sublime la línea ‘Apache’ de Alvarno, un ‘mix’ inspirado en los 70 que se lleva el premio a la Mejor Colección

GLORIA SALGADOMadrid

Ailanto ha abierto la última jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid con una colección inspirada en el trabajo de la mujer de la escuela Bauhaus, con un marcado carácter progresista que se refleja en la yuxtaposición de estampados mixtos que conforman un único estampado, en el que se alternan las composiciones geométricas con las orgánicas o vegetales. Los motivos se construyen con la técnica del collage, recortando trozos de tejido para conseguir un resultado final con más profundidad. Cada estampado en color tiene su contrapunto en una versión monocromática de grises.

Todo sobre la #MBFWM15

Con una clara inspiración en las alfombras de la época, los hermanos Iñaki y Aitor Muñoz usan jacquard de lana y mohair, popelín de viscosa, paño de lana virgen, crepe de seda y viscosa, organza de seda listada, tejido de flecos, lana perchada y tartán de algodón en grandes cuadros. Los tejidos están teñidos por una gama cromática que abarca el crudo, azul celeste, camel, negro, verde, granate, rosa grisáceo, ocre amarillento y gris plateado.

Lo looks se construyen a partir de combinaciones de prendas oversize con prendas de líneas más rectas, dando lugar a siluetas contrastadas que juegan con las proporciones: capas con vuelo en la espalda, maxi abrigos a tobillo con mucho volumen, pequeñas americanas masculinas, abrigos y chalecos de peluche, petos y monos en diferentes versiones, vestidos y chalecos con detalles folk y vestidos tipo túnica.

Los bilbaínos han tenido la fortuna de desfilar antes de Alvarno. Los ganadores a la Mejor Colección de la pasada edición de la MBFWM han vuelto a dar una lección de saber hacer con Apache, una propuesta mix pero no match inspirada en los 70. Amplios Abrigos rodeados por un galón bordado o jugando con superposiciones de chalecos, estolas en pieles de zorro y lince dejan paso a vestidos fluidos en terciopelo devoré animal, botas altas que se convierten en una segunda piel y mini vestidos rectos en contraste con otros de un volumen más marcado.

Amanda Moreno, la Mejor Modelo

Una madrileña del barrio obrero de Villaverde se ha alzado con el codiciado galardón. Sus intensos ojos azules y su esbeltez (1,79 de estatura con unas medidas de 82-63-89) han copado revistas nacionales e internacionales, entre las que se cuentan las prestigiosas Harpers Bazaar y Vogue. A sus 22 años, tampoco es una novata en las pasarelas, habiendo desfilado para DelPozo y Badgley Mischka, entre otros muchos.

Una silueta que huye de los convencionalismos con tejidos estructurados con micro relieve, lisos y en Jacquard, dibujando elementos orgánicos. Punto, paño y lanas vírgenes se mezclan con encajes geométricos con perlas, bordados de tachuelas y estampados de cebra que aportan un toque étnico en accesorios que acentúan su lado salvaje y ultra sofisticado. La paleta de colores es otoñal -verde marino, azul marino y rojo bermellón- seducen con su visión aventurera a los clásicos camel, negro y blanco. El brillo aparece en forma de joyas de cristal -algunas cosidas a modo de bordado- para enfatizar el lado barroco de la firma. Una colección digna de otro galardón.

Ágatha se simplifica

Después de varias temporadas revisitando sus treinta años en la moda, Ágatha Ruiz de la Prada vuele a mirar hacia delante. Una grata sorpresa teniendo en cuenta que ha presentado una colección con prendas más prácticas y de siluetas más sencillas de lo habitual. Camisas masculinas y blusas oversize, destacando las piezas convertibles con cremalleras y abrigos que van desde el corte sastre al japonés. Hay vestidos para todos los gustos: camiseros, evasés, tubos, a capas, largos, cortos, chester y de patchwork.

Entre los tejidos -sedas, mikados, lanas en paño, crepes- sobresale el terciopelo junto con jaquards personalizados en variedad de efectos como topos, flores o estrellas, realizados en algodón o con hilos de metal en grandes brocados de corazón. También tienen hueco los más contemporáneos, como polipieles metalizadas de diferentes pesos, pelos y peluches con acabados lacados y brillantes para abrigos y monos, neoprenos dobles y de rejilla con bordados de cientos de corazones multicolores. Para la noche, la micro lentejuela es la reina tanto de tonos lisos como en bicolor, sobre la que puedes realizar tu propio estampado.

Un mundo lleno de color que ha dado paso a las megababes de María Escoté. Un batiburrillo de tendencias de los sesenta y setenta en la que glam, naif y grunge se fusionan sin control, en una mezcla de tejido artificial y natural. Las estrellas y los rayos, en homenaje a David Bowie, copan las prendas de charol con algodón, napa brillante, patchwork de rayas troquelado y lurex.

La excéntrica modista ha compartido pasarela con Maya Hansen y su ejército de moteras. Mujeres tan salvajes como femeninas, con una clara vocación de estrella del rock de los noventa. El ejercicio del acolchado y pespunteado de tejidos mediante espumas se convierte en el eje principal de la colección, repleta de conrastes tanto de texturas como de tejidos que encuentran un contrapunto con el uso de aplicaciones cortadas a láser con motivos abstractos y geométricos que realzan hombros, caderas y delanteros de las prendas. Resulta interesante el choque con el neopreno, la lana y la viscosa que aportan caída a las prendas. La diseñadora introduce prendas como sudaderas, tops de patronaje sencillo, chaquetas tipo biker, minifaldas o pantalones de motero que dan un aspecto más accesible a su línea, frente a los entallados vestidos lápiz y los estructurados corsés para la noche.

Una intensa jornada que han cerrado los peleteros Miguel Marinero y Jesús Lorenzo, poniendo punto y final a la semana de la moda madrileña para los diseñadores consagrados.