Sudán del Sur, otro drama en África

Una niña es atendida por un voluntario de Médicos Sin Fronteras en Juba./
Una niña es atendida por un voluntario de Médicos Sin Fronteras en Juba.

Las ONG reclaman ayuda urgente para dar de comer de forma urgente a más de un millón de personas

DANIEL ROLDÁNMadrid

Sudán de Sur consiguió hace unos días convertirse en miembro del Comité Olímpio Internacional acogió en su organización a Sudán del Sur como miembro de pleno derecho. De esta manera, el último país en ser reconocido por Naciones Unidass formaba parte del movimiento olímpico y podrá disputar los Juegos de Río de Janeiro del próximo año. Una buena noticia para el país, que intenta salir de una guerra civil interminable, la más larga de África, que le enfrentó en primer lugar al Gobierno de Jartum cuando pertenecía a Sudán y después de la independencia (reconocida el 9 de julio de 2011) entre las propias facciones del país.

Una guerra que, como en tantas ocasiones, está castigando a los más débiles. Las ONG y Unicef han alertado en los últimos días sobre la situación que viven miles de desplazados, sobre todo en la zona del Alto Nilo y del noroeste del país. Acción contra el Hambre ha cifrado en cerca de un millón de personas los que en estos momentos viven en un estado de emergencia próximo a la hamburna. La ONG destaca que el 40% de la población de los estados de Warrap y de Nord Bhar el Gazal está en riesgo de padecer en un breve periodo de tiempo una falta grave de alimentos. Son cerca de dos millones de personas.

Las familias, según denuncia la ONG, se enfrentan además a la falta de agua potable y a la violencia continua en la zona. Accion contra el Hambre asevera que en Nord Bhar el Gazal la tasa de desnutricón está situada en el 23%, superando por ocho puntos el límte que aconseja la Organziación Mundial de la Salud. Y alerta de que el problema se acentúa con los más pequeños. Durante el año pasado, se atendieron en Aweil Est y Aweil du Centre a unos 10.000 niños. En los primeros seis meses de este año, ya se ha llegado a los 9.000 menores atendidos.

En el Alto Nilo la situación no es mejor. La nueva ola de violencia que afecta a la región está poniendo bajo amenaza la vida de innumerables civiles, indica William Robertson, coordinador de emergencias de Médicos Sin Fronteras en Sudán del Sur. Miles de personas están expuestas a la violencia constante, al desplazamiento forzoso, al miedo a los ataques, a los bortes de enfermedades, señala el responsable de MSF.

En total, Unicef asvera que hay más de 2,2 millones de personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares, 1,6 millones de desplazados internos y más de 600.000 refugiados en Etiopía, Kenia, Sudán y Uganda. El departamento para los más pequeños de Naciones Unidas demanda 207 millones de euros para poder contener la crisis en Sudán del Sur. Pero solo ha recibido un tercio del dinero. Y destaca, dentro de este drama, que más de 13.000 niños han sido reclutados y 200.000 han abandonado la escuela. Un drama que se repite en África.