La justicia brasileña abandona a Haddad

Manifestación a favor del candidato ultra Jair Bolsonaro. / EFE

Los tribunales dilatan la investigación sobre la campaña orquestada por afines a Bolsonaro para perjudicar al candidato progresista

MARCELA VALENTEBuenos Aires

En un esfuerzo tardío por mitigar el escándalo sobre la difusión masiva de noticias falsas para perjudicar al candidato progresista en las elecciones presidenciales, los máximos representantes del Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE), la Fiscalía, el Ministerio de Seguridad y la Policía Federal trataron ayer de restar dramatismo a lo ocurrido. En una rueda de prensa conjunta, la presidenta del TSE, Rosa Weber, quiso dejar claro que la justicia electoral «no combate rumores con rumores», que necesita un «tiempo» para dar una respuesta responsable sobre las denuncias de propagación de mensajes falsos y que «las acciones judiciales exigen el debido proceso legal que prevé la Constitución».

De esa manera, la ministra cortó de raíz las expectativas sobre una posible anulación de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales -que se celebrarán el día 28-después de que algunos dirigentes políticos cuestionasen su legalidad al trascender la divulgación de noticias falsas sobre el candidato izquierdista, Fernando Haddad, a petición de empresas afines a su rival y favorito el ultraderechista Jair Bolsonaro.

Según Weber «las pasiones políticas están exacerbadas» tras alcanzarse «grados inquietantes de discordia» durante la campaña. Explicó que la «desinformación deliberada o involuntaria que apunta al descrédito debe ser combatida con información responsable y con la transparencia que exige el Estado de Derecho». En cualquier caso, consideró natural la disputa en elecciones democráticas.

Los representantes de los demás organismos recordaron las medidas que existen en Brasil para combatir el fraude electoral y precisaron que de todas las denuncias presentadas en primera vuelta fueron investigadas y no se constataron irregularidades. Del total, apenas un 10% se referían a noticias falsas.

Noticias falsas

El escándalo fue destapado el jueves por el diario 'Folha de Sao Paulo'. La información publicada señalaba que distintas empresas vinculadas con Bolsonaro, el candidato ultra y el mejor situado en todas las encuestas para alcanzar la presidencia, habían firmado contratos millonarios con agencias de estrategia digital para enviar «disparos masivos» de noticias falsas sobre Fernando Haddad mediante la red WhatsApp.

Fue entonces cuando el Partido de los Trabajadores decidió presentar el caso ante el TSE y el viernes se inició una investigación, si bien es cierto que el tribunal rechazó adoptar las medidas cautelares sugeridas por el demandante. También la Policía Federal está investigando las maniobras denunciadas a petición de la Fiscalía General del Estado.

El ministro de Seguridad, Raúl Jungmann, aclaró que la difusión de noticias falsas «es un delito», pero aseguró que están trabajando para garantizar la transparencia del proceso electoral. Consultado sobre la marcha de las pesquisas, el dirigente explicó que la investigación está bajo secreto de sumario.

Manifestaciones

Miles de brasileños han salido este sábado a las calles de las principales ciudades del país para mostrar su rechazo o apoyo al candidato presidencial Jair Bolsonaro. Las marchas contrarias han estado comandadas por colectivos feministas, aglutinados en torno al movimiento Ele Não (Él No, en portugués) contra el líder ultraderechista, que se hizo con un 46 por ciento de los votos en la primera vuelta de los comicios y es el favorito para ganar en la segunda vuelta, que se celebrará el próximo 28 de octubre.

La candidatura de Bolsonaro ha ganado millones de adeptos en los últimos meses en una sociedad muy crispada con su clase política, hastiada de la corrupción del Congreso saliente y del aumento de la violencia, que dejó en 2017 más de 63.000 homicidios, el récord por tercer año consecutivo.

Muchos ven al Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente Luis Inácio Lula da Silva y el candidato Fernando Haddad -que obtuvo el 29 por ciento de votos en la primera vuelta- como el culpable de los males del país. «Hay un proceso de desafección con el PT, con toda la corrupción que ha habido dentro del partido. En la marcha de Río de Janeiro hicieron presentes grupos de sindicalistas, organizaciones LGTBI y de la sociedad civil, mezclados con militantes del PT. Algunos reivindicaban la libertad de Lula, que cumple condena por corrupción.

«Las personas que votan a Bolsonaro están movidas por un sentimiento 'antipetista' y no están viendo los riesgos que están corriendo por votar a Bolsonaro. Yo no soy 'petista'. Voté a otro partido en la primera vuelta y le hago muchas críticas al PT, pero les voy a votar en esta segunda vuelta por los riesgos que implica votar al ultraderechista, que «que tiene ideas de exterminio y de violencia», comenta, por su parte, la estudiante Patricia Dale.

Bolsonaro ha propuesto mano dura contra el crimen. Aumentaría las penas de delitos como la violación y empoderaría a la policía, además de armar a la población. «Eso es un gran riesgo. Las mujeres, por ejemplo, que ya viven violaciones, ahora van a tener que enfrentar a sus agresores armados. Es un absurdo combatir la violencia con más violencia. Para resolverla hay que atacar los males sociales de este país que son la falta de derechos y la mala educación, pero él no ha propuesto medidas sociales para combatir esos males», cree Dale.

«Es un absurdo combatir la violencia con más violencia» Patricia Dale

Bolsonaro ha propuesto, por medio de su asesor económico, Paulo Guedes, liberalizar la economía con el objetivo de aumentar el empleo. Iniciaría un proceso privatizador y reduciría la burocracia. Mantendría las 'bolsas', los subsidios para los más pobres, pero revisaría los programas con el objetivo de que sólo accedan a él quienes más lo necesiten, según anunció recientemente.

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