Más de 700 detenidos en una movilización de con más de 30.000 participantes

89.000 agentes en toda Francia, 8.000 en París, una docena de blindados. Un férreo dispositivo que actúa para intentar evitar la violencia en las calles. Sin embargo, los manifestantes tratan de cortarlas y los desafían. "¡Qué guapo está con las flores!", se mofa este hombre, mientras el policía permanece impasible. Cuando tratan de traspasar las zonas prohibidas, les lanzan gases lacrimógenos. Hay carreras y algunas indisposiciones. "¡Vamos, estamos bien", los anima este compañero para seguir con una marcha que acaba con cientos de detenidos. Más de 400 siguen retenidos a estas horas. Cuchillos, bolas de acero, estas son las armas incautadas con las que muchos se dirigían a la movilización.Continúan los destrozos del mobiliario urbano, la quema de contenedores, mientras piden la dimisión de Emmanuel Macron. El presidente guarda silencio. Su primer ministro se reunió anoche con una delegación moderada de los 'Chalecos Amarillos', que no representa, según dicen ellos mismos, al grueso del colectivo. Un  movimiento trasversal con cuarenta y dos reivindicaciones, entre ellas consultas populares para anular leyes y destituir a los políticos.