Trump pone fin al control de los arsenales con el lanzamiento de un misil de medio alcance

Donald Trump./EFE
Donald Trump. / EFE

Estados Unidos despierta los temores de Rusia y China al resucitar el fantasma de la Guerra Fría tras un período de treinta años sin este tipo de pruebas

CAROLINE CONEJERO

Estados Unidos ha sellado el final de una era de control armamentístico tras la Guerra Fría con el primer lanzamiento de un misil de crucero en treinta años. Tuvo lugar apenas unas semanas después de que Washington abandonara el Tratado INF para el control armamentístico firmado en 1987 con la Unión Soviética. El misil de crucero de alcance medio no estaba equipado con tecnología nuclear, aunque se asemeja al Tomahawk, una versión similar con capacidad nuclear que fue retirada de servicio a finales de la década de los 80.

La prueba, realizada el pasado domingo -aunque no se conoció hasta este martes- desde la isla de San Nicolás, a unos cien kilómetros de la costa al sur de California, fue condenada firmemente por China y Rusia, que acusaron a Washington de provocar una escalada de la tensión militar internacional. El ministro adjunto de Asuntos Exteriores de Moscú, Sergei Ryabkov, señaló que Moscú no sucumbirá a las provocaciones para ser arrastrados a una costosa carrera armamentística. Por su parte, Pekín advirtió de que este tipo de acciones tienen un grave impacto negativo en la seguridad internacional y regional. El titular de Exteriores, Geng Shuang, instó a EE UU a abandonar los viejos conceptos de «los juegos de suma cero» e invitó a ejercer autocontrol en el desarrollo de armas.

Del mismo modo, Daryl Kimball, director ejecutivo de la Asociación para el Control de Armas, que se opuso al abandono del tratado, señaló el peligro de que Estados Unidos y Rusia iniciaran una nueva carrera armamentística al mostrarse convencido de que Vladímir Putin querrá dar una respuesta a Donald Trump e igualará el despliegue de armas «misil por misil».

Incierto futuro

La certificación del fin del Tratado de Misiles de Medio Alcance (INF), que generó la destrucción de 2.692 misiles el 1 de junio de 1991, deja en pie tan sólo un acuerdo de control armamentístico, el Tratado New Start, que limita las cabezas nucleares a 1.500 y cuyo futuro también es incierto. Este pacto tiene fecha de expiración en 2021 y es muy poco probable que se renueve.

El INF, que eliminó los llamados 'euromisiles' (misiles balísticos y de crucero nucleares y convencionales de medio alcance, entre 500 y 5.500 kilómetros) fue firmado en diciembre de 1987 por el entonces presidente, Ronald Reagan, y el jefe del Kremlin, Mijaíl Gorbachov, con el objetivo de reducir la capacidad de ambos países de lanzar un ataque nuclear sin previo aviso.

Washington, que se retiró del acuerdo el 2 de agosto, anunció su salida en febrero acusando a Rusia de desarrollar un arma sospechosa y de violar los términos del tratado. Rusia, que negó las alegaciones en un principio, ha reconocido más recientemente que ese misil no viola los límites del tratado. China nunca fue parte del pacto.

Trump ha expresado en el pasado su deseo que alcanzar un nuevo acuerdo de control de armas que incluya a Pekín, cuyo formidable arsenal de armas no está sujeto a ninguna restricción internacional, y se estima es veinte veces superior al de Rusia y Estados Unidos.