La inteligencia artificial, aliada de los elefantes.

Escuchar, sentir la vida animal en el corazón de África, pero también descifrar, como nunca antes, todo lo que la rodea y acecha. Como a los elefantes, una de las especies más amenazadas del planeta, que ya cuenta con la inteligencia artificial como su mejor guardaespaldas de presente y futuro.  Sus barritos, gracias a la última tecnología impulsada por Microsoft, se pueden distinguir con precisión del resto de sonidos animales, para analizarlos al detalle durante las 24 horas.  Información que hasta ahora era desbordante para cualquier equipo humano y sistema informático, que tardaba varios meses en procesar, por ejemplo, tres semanas de ruido animal en la selva y la sabana del continente. Hoy, sin embargo, con este sistema de algoritmos, sumado al de grabación y monitorización con GPS, se puede hacer a una velocidad récord, en tan sólo un día. Un salvavidas tecnológico que es capaz de entender casi en tiempo real los berridos de los elefantes que anuncian, con una intensidad diferente, la presencia de cazadores furtivos antes de que sea demasiado tarde para actuar. Es el reto de traducir la vida animal, más al alcance que nunca para una especie asediada por el tráfico ilegal de marfil que, en los últimos siete años, ha visto como su población se ha reducido en más de un 30 por ciento. Porque ahora, al margen de estampas bucólicas desde el aire que siempre nos acompañarán, la clave para ayudarles, según sus expertos, no sólo está en las nubes reales, sino en las virtuales.