Putin refuerza el dispositivo militar en Crimea con más misiles y bombarderos estratégicos

Vladimir Putin, durante un conierto que celebra el quinto aniversario de la anexión rusa de Crimea./REUTERS
Vladimir Putin, durante un conierto que celebra el quinto aniversario de la anexión rusa de Crimea. / REUTERS

Tal despliegue militar demuestra que el objetivo real de Rusia cuando acometió la anexión era dotarse de una península considerada estrategica para la defensa nacional

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal. Moscú

Este lunes, mientras el presidente Vladímir Putin celebraba en Crimea el quinto aniversario de la anexión dándose baños de masas e inaugurando centrales termoeléctricas, Víctor Bóndarev, presidente del Comité de Defensa y Seguridad del Consejo de la Federación (Cámara alta del Parlamento ruso), anunciaba la llegada a la península de más bombarderos estratégicos de largo alcance, este vez los Tu-22M3.

El senador ruso declaró que estos aparatos, concebidos para ataques nucleares, están siendo desplegados en el aeródromo de Gvardéiskoye, situado a 13 kilómetros al norte de Simferópol, la capital de Crimea. Bóndarev, citado por el canal ruso RT y la agencia Sputnik, informó también del despliegue en la península de misiles ofensivos Iskander, algunas de cuyas modificaciones son de medio alcance, para contrarrestar el escudo antimisiles norteamericano desplegado en Rumanía.

Según sus palabras, la presencia de los Tu-22M3 en Crimea «ha modificado el equilibrio de fuerzas en la región». En la nota de Sputnik el parlamentario ruso asegura que en la península, militarizada hasta la saturación desde que entró a formar parte de Rusia el 18 de marzo de 2014, hay ya emplazados cazas Mig-29 y Su-27, además de baterías de defensa antiaérea S-300, S-400, Buk-M2 y Pantsir-S1.

Crimea dispone también, según Bóndarev, de misiles hipersónicos para defensa costera Bal y Bastión y aloja en sus dársenas los submarinos «Novosibirsk» y «Rostov del Don». Un despliegue sin precedentes para defender la «autodeterminación» expresada por los crimeos en el referéndum del 16 de marzo de 2014, oportunidad que no tuvieron, por ejemplo, los chechenos. Tal reforzamiento militar de la península demuestra, no obstante, que el objetivo real de Putin cuando acometió la anexión era dotarse de un territorio que considera evidentemente estratégico para la defensa de Rusia y no sólo porque allí se encuentre la base de la Flota del Mar Negro.

Desde que, en los últimos meses, surgiera la polémica en torno al abandono por Estados Unidos y Rusia del Tratado de control de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), suspendido ya oficialmente por ambas partes, Moscú han intensificado su política de rearme. En lo que va de marzo, Rusia ha desplegado cohetes antiaéreos S-400 en el enclave de Kaliningrado, la antigua Prusia Oriental, y en la región de San Petersburgo. Son datos facilitados por el Ministerio de Defensa ruso.

Rearme de misiles

Además, el titular de Defensa, Serguéi Shoigú, afirmó la semana pasada que «las medidas tomadas permitieron de cara a 2019 incrementar la cantidad de portadores de armas de alta precisión de emplazamiento terrestre, naval y aéreo en más de 12 veces y en más de 30 la cantidad de misiles de crucero de alta precisión». Según el ministro, «en 2012 apenas disponíamos de misiles de alta precisión de largo alcance. Sólo teníamos 30 aviones portadores en buen estado y 37 misiles de crucero de emplazamiento aéreo».

Shoigú explicó también que «en seis años las Fuerzas Armadas recibieron 109 misiles balísticos intercontinentales Yars, 108 misiles balísticos para submarinos, tres submarinos estratégicos Boréi, 57 naves espaciales y siete submarinos (...) e incorporó 17 sistemas de misiles costeros Bal y Bastión, y 3.712 tanques nuevos o modernizados y otros vehículos blindados, más de 1.000 aviones y helicópteros además de 161 navíos y embarcaciones más pequeñas». El titular de Defensa se refirió además a algunas de las armas que Bóndarev ha situado en Crimea como los misiles Iskander o los sistemas Bal, Bastión y Pantsir-S1.

En cuanto a la necesidad de neutralizar los componentes del escudo antimisiles desplegados por Estados Unidos en Rumanía, Putin ha culpado reiteradamente a Washington de ser el responsable de la actual confrontación por abandonar «unilateralmente» el Tratado Antimisiles ABM de 2002. Según el presidente ruso, «era uno de los acuerdos de desarme fundamentales para el sistema de seguridad mundial y no sintieron la menor vergüenza en vulnerarlo. Ni siquiera dieron explicaciones».